Una de las grandes observaciones en el Mundial 2026 fue que no se construyeron “elefantes blancos” sino que se apostó por mejorar la infraestructura existente.
El emblemático Estadio Azteca -actualmente Estadio Banorte- sufrió una renovación que lo dejó fuera de servicio durante 2 años.
El sector turístico de México se encuentra ante la oportunidad de capitalizar con unidad la imagen que logró con la organización de la Copa Mundial de fútbol en sus tres sedes, su carácter de buen anfitrión y su hospitalidad, consideró la experta de Turismo y Desarrollo Regional en Deloitte Spanish Latin America, Teresa Solís.
“En cada destino turístico hay un ecosistema donde participan los prestadores de servicios, en la cadena de valor hay muchos actores que deben ser más activos y debe generarse una alineación de objetivos e incentivos a nivel federal estatal, municipal para monetizar y capitalizar esa buena voluntad mostrada al mundo. Esa imagen del país es positiva y se deben crear, por ejemplo, ofertas concretas que atraigan a las personas que tuvieron curiosidad por lo que vieron en los medios y abrir la posibilidad de que visiten nuestro país”, comentó.
Luego de la presentación del estudio ¿Qué sucede después del Mundial? El impacto económico en los negocios, en el cual se demostró que los resultados obtenidos fueron menores a los estimados por Deloitte antes del mundial, Solís reiteró que hubo mucho optimismo por los beneficios económicos que generaría la justa deportiva y se pasó por alto que sería una edición atípica con tres países sede.
“No considero que haya resultados negativos. Tuvimos un gran evento, los turistas que vinieron a México tuvieron una gran experiencia. Necesitamos tener ahora la conversación sobre cómo propiciamos una mayor colaboración entre todos los actores para generar un diálogo positivo, más que ver quién ganó y quién perdió”, agregó.









