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Expansión Política
La pobreza infantil alcanza 79% en Chiapas y 72.4% en Guerrero, mientras que en Baja California se ubica en 16.9%, de acuerdo con información presentada en la Jornada Nacional de Inversión en Primera Infancia.
En el país, cuatro de cada diez niñas y niños menores de seis años viven en pobreza, una proporción mayor que la de otros grupos de edad, justo en la etapa en que se construyen las bases del desarrollo y el bienestar. (Misael Valtierra/Cuartoscuro)
Los primeros años de vida son una etapa determinante para la salud, el aprendizaje y el desarrollo de niñas y niños. Sin embargo, aunque entre 2018 y 2025 México incrementó la inversión pública destinada a la primera infancia –que comprende a niñas y niños menores de seis años–, persisten importantes rezagos: cuatro de cada 10 menores viven en pobreza.

Así se dio a conocer este lunes durante la 6ª Jornada Nacional de Inversión en Primera Infancia, en la que especialistas, autoridades, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales y representantes del sector privado analizaron la evolución del gasto público y los retos para consolidar una ruta de inversión que permita atender las necesidades de las niñas y los niños durante los primeros años de vida.

En 2024, el 41.9% de las niñas y niños en primera infancia se encontraba en situación de pobreza y 8.7% en pobreza extrema, de acuerdo con estimaciones del Pacto por la Primera Infancia elaboradas a partir de datos de pobreza multidimensional del Inegi.

Esta situación ocurre precisamente durante una etapa en la que las condiciones de vida, la alimentación, el acceso a servicios de salud, la educación inicial, los cuidados y la protección marcan diferencias en el desarrollo de niñas y niños. Por ello, especialistas, autoridades y organizaciones plantearon que el combate a la pobreza infantil requiere mantener y ampliar la inversión pública destinada a la primera infancia.

Si bien México avanza en este terreno, entre 2018 y 2025 la inversión pública en primera infancia creció más de 40%, mientras que el gasto anual por cada niña y niño aumentó cerca de 50%, en términos reales. Ahora, el desafío es evitar que ese avance sea temporal y construir una trayectoria de inversión gradual, previsible y de largo plazo.

Durante la Jornada Nacional se señaló además que en 2025 los recursos destinados a este grupo representaron 2.53% del gasto público 0.61% del Producto Interno Bruto (PIB).

Sin embargo, al comparar la inversión de México con la de otros países de América Latina, se observa que aún existe un margen importante para fortalecerla. Por ejemplo, alcanzar un nivel de inversión equivalente al 1.5% del PIB requeriría recursos adicionales cercanos a 313,000 millones de pesos, lo que permitiría ampliar y fortalecer los servicios de salud, nutrición, educación inicial, cuidados y protección social.

El análisis presentado durante la Jornada detalló también cómo se distribuyeron los recursos. Por ejemplo, en 2025 57% de la inversión en primera infancia se destinó a educación, 31% a salud y 11% a protección social.

Ante ello, señalaron autoridades y especialista, el reto principal es que la asignación de recursos responda de manera integral a las necesidades de niñas y niños y no se limite al aumento del presupuesto.

Otros datos relevantes que fueron presentados relevaron que, aunque la pobreza en la primera infancia se redujó de manera sostenida en los últimos años y la pobreza extrema se encuentra por debajo de los niveles de 2018, persiste una tasa de 41.9%, lo que evidencia que los avances no son suficientes para cerrar las brechas.

Destaca por ejemplo, la proporción de niñas y niños menores de seis años en pobreza en Chiapas (79%), cifra casi cinco veces la registrada en Baja California (16.9%). Guerrero y Oaxaca también presentan niveles superiores a 60%.