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Pese a la coincidencia temporal de ambos casos, ocurridos en julio de este año, la Profepa sostiene que no cuenta con evidencia de que el tráfico de estos insectos esté aumentando el país.
«No es una especie de la que tengamos evidencia del aumento de aseguramientos», respondió la dependencia a Expansión. Sin embargo, reconoció que, dada la rareza de estos decomisos, las hormigas representan un grupo de interés para poner atención en futuros casos y recabar información sobre las tendencias de demanda
Los dos decomisos ocurrieron con apenas unas semanas de diferencia y tuvieron como punto en común a empresas de paquetería.
El 9 de julio, una compañía reportó un envío sospechoso en El Salto, Jalisco. Al abrirlo, Profepa encontró 105 hormigas reina del género Pogonomyrmex ocultas en tubos de ensayo dentro de dos juguetes de plástico. El paquete había sido declarado como «figuras de colección» y tenía como destino Laos.
De los 105 ejemplares, 87 sobrevivieron y fueron liberados en el Área Natural Protegida Cerro Viejo, Jalisco, debido a que se trataba de una especie nativa de México. Un especialista en mirmecología —rama que se dedica al estudio científico de las hormigas— determinó además que mantener en cautiverio tal cantidad de hormigas implicaba altas exigencias biológicas.
Días después, el 16 de julio, una inspección en una empresa de paquetería de San Luis Potosí derivó en el aseguramiento de otros 57 ejemplares. Los insectos estaban distribuidos en dos paquetes registrados como «impresiones 3D» y «artesanías», con destino a distintos puntos del país.
En uno de los paquetes habían 25 hormigas reina de los géneros Camponotus, Odontomachus, Pogonomyrmex y Myrmecocystus. En el otro se localizaron 32 ejemplares de los géneros Novomessor, Formica y Camponotus. Ninguno contaba con documentación para acreditar su legal procedencia. Tras la valoración de especialistas, las hormigas fueron liberadas en sitios considerados adecuados para su supervivencia.
«No creo que sean casos aislados»
Para Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM), los decomisos deben llevar a las autoridades a investigar cómo están operando las redes que extraen y trasladan este tipo de ejemplares.
«No creo que sea casos aislados», señaló en entrevista. A su juicio, un traslado internacional de este tipo requiere una operación que involucra distintas etapas y participantes, por lo que consideró necesario investigar si existen personas que facilitan el movimiento de los ejemplares.








