Las huestes del PRI ya habían llevado los pertrechos de guerra para armar escándalo en el Congreso durante la entrega del Segundo Informe de la presidenta Claudia Sheinbaumn, pretendían introducir un atáud al recinto legislativo. Hasta Monreal terminaría por echarle la mano al presidente Raúl Bolano-Cacho. No se apersonó Enrique Insunza, los telefonazos a los coordinadores del PRI y del PAN funcionaron y se logró un buen comportamiento. Lo más rudo serían los mensajes de Colosio Riojas que les dijo que no han demostrado ninguna superioridad moral y no han dado resultados, y Ricardo Anaya, quien articuló uno de los mensajes más sólidos que se le han escuchado. La nota es de Mayolo López en «Reforma». Foto de Héctor Garcia.








