Durante buena parte del siglo XX ir a bailar no significaba solamente divesión. Para muchos jóvenes mexicanos era también una de las oportunidades aceptadas para conocer gente, convivir y comenzar un noviazgo. En ciudades y pueblos había salones de baile, clubes sociales, fiestas patronales y bailes organizados por asociaciones. Especialmente entre las décadas de 1940 a 1960, estos espacios formaron parte importante de la vida social de muchos jóvenes, y también de adultos.  La información y foto es de «Historias de antes» en Facebook.