El argumento que ofreció el coordinador nacional de Comunicación Social, Sergio Uzeta, fue que el gris Oxford, beige, blanco y negro proyectarán «autonomía y coherencia» al Instituto, pues otorga certeza a la ciudadanía al afianzar la objetividad del árbitro electoral.
Contar con un instrumento actualizado permitirá homologar la aplicación de la identidad institucional en todas las áreas y órganos del Instituto, «evitando interpretaciones o usos inconsistentes”, dice el acuerdo que fue avalado por unanimidad en una sesión extraordinaria de la Junta General Ejecutiva del INE que fue convocada de manera urgente y a la que no acudió la consejera presidenta, Guadalupe Taddei.
En la sesión de la Junta General, el titular del Órgano Interno de Control (OIC), Víctor Hugo Carvente Contreras, cuestionó el proyecto al señalar que se omitió el formato obligatorio de impacto presupuestal, lo que impidió conocer costo total de sustituir la identidad gráfica.
El funcionario, expuso que establecer que habrá gradualidad en ese tránsito de cromática no garantiza evitar erogaciones innecesarias y cuestionó la falta de un inventario real de bienes existentes para no desechar materiales útiles por meros motivos estéticos.
Incluso, puso en duda la compatibilidad de la modificación con la Ley Federal de Austeridad Republicana y políticas de disciplina presupuestaria pues no se documentó un análisis para justificar el cambio.








