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Expansión Política

La obesidad es el principal factor de riesgo modificable para el desarrollo de la diabetes tipo 2, una condición que vive el 40.2% de las mexicanas y el 31.8% de la población masculina adulta.
Con la segunda tasa más alta entre países de la OCDE y el primer lugar en hospitalizaciones por la enfermedad, la diabetes se consolida como uno de los mayores desafíos de salud pública en México. (Foto: IA)
México no logra frenar la alta prevalencia de diabetes, una enfermedad que cobra la vida de más de 100,000 personas al año y cuya tasa (16%) duplica el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El dato, revelado por la OCDE en su informe Panorama de la Salud 2026 , no es el único que dimensiona la gravedad del problema. En México, las admisiones hospitalarias por complicaciones de diabetes alcanzan a 149 por cada 100,000 habitantes.

Es la tasa más alta entre los países analizados: supera las 93 admisiones por cada 100,000 habitantes registradas en promedio en la OCDE y es casi tres veces mayor que las 54 de América Latina y el Caribe. La diferencia también es notable frente a países como Chile, con 90 admisiones por cada 100,000 habitantes; Argentina, con 57, y Perú, con 26.

La prevalencia de diabetes representa un incremento con lo presentado por la OCDE en 2025, cuando en el pasado informe mostró una reducción de cinco puntos porcentuales entre 2012 y 2022, debido a que México pasó de una prevalencia de 19% a una de 14%. Ahora se registra de nuevo una subida de dos puntos porcentuales.

La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por un alto nivel de glucosa en sangre, causada por una producción insuficiente de insulina o una respuesta reducida a la insulina. Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares como el infarto y el accidente cerebrovascular.

 

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También tienen riesgos elevados de pérdida de visión, amputación de pies y piernas debido al daño a los nervios y vasos sanguíneos, e insuficiencia renal que requiere diálisis o trasplante.

 

La diabetes no controlada incrementa significativamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Por ejemplo, en México, la cardiopatía isquémica –enfermedad en la que las arterias del corazón se tapan de forma parcial o total, lo que reduce o detiene el flujo de sangre y oxígeno al músculo cardíaco– representa más del 55% de todas las muertes por enfermedades cardiovasculares, en comparación con el 36% en los países de la OCDE.

Esta desproporción se explica principalmente por demoras en la detección, acceso limitado a terapias de reperfusión y tratamiento tardío de los factores de riesgo metabólicos.

Los efectos pueden tener consecuencias mortales. En México, la diabetes mellitus es la segunda causa de muerte. En 2025, de acuerdo con el Inegi, 106,874 personas fallecieron por esta enfermedad.

 

Más admisiones hospitalarias que el promedio

 

En el caso de la diabetes, los países de América Latina y el Caribe muestran tasas de admisión más bajas en promedio que la OCDE, excepto México, que destaca con una “tasa muy por encima” del promedio.