Cápsulas Empresariales
"Soneto enamorado"
"Dulce como el arroyo somnoliento.. Mansa como la lluvia distraída.. pura como la rosa florecida.. Y próxima y lejana como el viento.. Esta mujer que siente lo que siento.. Y está sangrando de mi propia herida.. Tiene la forma justa de mi vida.. Y la medida de mi pensamiento... Cuando me quejo es ella mi querella.. Y cuando callo mi silencio es ella.. Y cuando canto es ella mi canción... Cuando confío es ella la confianza.. Y cuando espero es ella la esperanza.. Y cuando vivo es ella el corazón".. Es de la autoría del poeta argentino Francisco Luis Bernández y nos lo envió el Arq. Mario Méndez Acosta. Foto de "Poeticous".
Unas buenas frases
1) "No puedes volver atrás y cambiar el principio, pero puedes comenzar donde estás y cambiar el final": C.S. Lewis. 2) "Los únicos que te dicen la verdad se llaman "Tiempo" y "Destino": Rincón del Tibet. 3) Ley de oro: "Trata a los demás como te gustaría ser tratado". 4) No busques cuento con final feliz, busca ser feliz sin tanto cuento": Bio Guía. 5) "El silencio no siempre es cobardía, muchas veces es prudencia y otras veces inteligencia". 6) "La risa no tiene tiempo, la imaginación no tiene edad y los sueños son para siempre". Las subió Elena Reyes Ortiz al Facebook.
Raymundo Flores Bernal (+): Un hombre de excepción
Hace unos meses tuve el privilegio de, como se dice clásicamente, compartir el pan y la sal con un hombre excepcional, me refiero al licenciado Raymundo Flores Bernal. La oportunidad se dio porque uno de sus hijos, Ernesto, Lomán de segundo apellido, amigo muy querido, me hizo el honor de invitarme a comer a la espléndida finca que tiene la familia por el rumbo de la antigua carretera a Coatepec, en un paraje exuberantemente arbolado, en las márgenes del río Pixquiac. Antes debo decir que mi relación con la vertiente de la rama Lomán viene de las épocas de infante de este escribiente, en donde por razones que no viene al caso comentar ahora tuvo la oportunidad de visitar en muchas ocasiones la casa de la profesora Luz María Gómez Fernández (de Lomán), a la postre suegra del licenciado Flores Bernal, allá por los rumbos de la avenida Miguel Alemán, la antigua colonia magisterial, cuando aquello era el verdadero balcón de Xalapa, me refiero a los años 60. Pero volviendo a don Raymundo, departir con él es una experiencia en donde se abreva sabiduría, el conocimiento palpable de la historia política de México y del estado en particular de cuando menos los últimos 100 años, en donde en la plenitud de su vida, es un hombre dotado de una mente poderosa, brillante y ágil de pensamiento, que atesora un bagaje personal lleno de recuerdos y vivencias que se evidencian en la palabra expresa. Don Raymundo eslabona como pocos distintas épocas y momentos decisivos de nuestra historia reciente, de los cuales no solo ha sido protagonista, por si fuera poco también les han sido transmitidos por consanguineidad, nada más habría que revisar quiénes fueron los hermanos Flores Fuentes y su papel en la conformación del poder político y sindical de este país, por ejemplo, nada más y nada menos que del sindicato de trabajadores que es considerado el más poderoso de Latinoamérica. No me toca dar detalles de su rica vida personal, pero ojalá se anime a escribir sus memorias, el licenciado Flores Bernal tiene mucho que contar. Finalmente diré que me honra el privilegio de su amistad, de doña Olga y la de toda su apreciable familia. Don Raymundo, amigo admirable y entrañable, siempre conceptuoso, persona sencilla, orgulloso huasteco, veracruzano universal. Lo escribió en 2021, Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.
Y no sólo por la vista entra el cine
Por supuesto que el primer sentido por el que nos entra el cine es por el sentido de la vista, pero el cinema entra, lo percibimos también por el sentido del oído. Éste nos sirve para arraigar las imágenes que estamos viendo en la pantalla y nos transportan a lugares, nos transmiten sensaciones, nos preparan para la escena final, enmarcan un momento y, las más de las veces, nos dicen cómo va a estar una película, y eso es precisamente lo que pasa con el tema de Cinema Paradiso en donde Ennio Morricone logra transmitirnos la magia del cine, sensaciones inigualables e inolvidables. Es una maravillosa película italiana. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.
Buenas frases
1) "La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas": Aristóteles. 2) "El bien que hayamos hecho nos da una satisfacción interior que es la más dulce de las pasiones": René Descartes. 3) "El consejo de un amigo es como vino generoso en copa de oro": Solón. 4) "La juventud vive de sueños, la vejez de recuerdos": George Herbert. 5) "El arte es sobre todo un estado del alma": Marc Chagall. 6) " La cultura es la buena educación del entendimiento": Jacinto Benavente: 7) "El disentir es un privilegio de la inteligencia, no un pretexto para la violencia": Guillermo Soberón. 8) "La cortesía es el perfume de la bondad. Nos acerca a los hombres y nos allana el camino de la vida": Paolo Mantegazza. Foto de "Poemas del alma".
Buenas frases
1) "Aquel que hace el bien desinteresadamente sin pensar en el elogio o la recompensa, al final de cuentas tendrá ambas cosas": William Penn. 2) "Los modales apropiados y la consideración para los demás, son las dos principales características de un caballero": Benjamín Disraeli. 3) "Recomiéndales a tus hijos la virtud, eso los puede hacer más felices que el oro": Beethoven. 4) "El hombre recorre el mundo buscando lo que necesita, y cuando llega a su casa lo encuentra": George Moore. 5) "El que tiene salud tiene esperanza, y el que tiene esperanza es dueño de todo": Proverbio árabe. 6) "Uno de los placeres más grandes de la vida es hacer lo que la gente dice que no podemos": Walter Bagehot. 7) "Acepta valientemente los dolores como aceptas alegremente la felicidad": Sócrates. 8) "La felicidad es gratitud por el presente, gozo del pasado y fe en el futuro": Proverbio inglés.
Los mangos de Manila
Hay dos cosas que la gente de mi tierra llevamos muy metidas en el alma: el café (Coffea) y el mango (Mangifera indica L.) de Manila o manila como ordinariamente se le conoce. Según dicta la historia, fue el caballero español don Juan Antonio Gómez de Guevara, conde de Oñate, el que introdujo en México –todavía no éramos independientes- a principios del siglo XIX (1804) las primeras plantas de los dos cultivos. El primero lo importó de Cuba y el segundo lo trajo de Asia, de las Islas Filipinas. Ambos frutos se aclimataron de inmediato en las ricas tierras de su hacienda Guadalupe, hoy La Patrona, en el municipio de Amatlán de los Reyes, pegadito a Córdoba, de hecho los cordobeses nos debemos a los huatusqueños, coscomatepecanos y a los amatecos. Pero hablando específicamente del mango, cuyo cultivo se ha extendido a todo el trópico húmedo del país, pues simple y sencillamente es una fruta deliciosa, de sabor delicado, sofisticado pues, aromático, único, que ya empieza a hacerse presente en los mercados del país. Entre paréntesis diré que la fecha para su cultivo no tiene palabra de honor, a partir del año nuevo y si el invierno fue benigno, desde enero ya se lo puede encontrar. En Xalapa tenemos muy a la mano un mango que se cultiva en la zona de Tuzamapan y Jalcomulco, que tiene la ventaja, su “carne”, de tener menor proporción de humedad con respecto al de la zona de la zona de Cosamaloapan (Chacaltianguis), que es fácil de identificar al madurar porque su fruto se llena de manchas negras lo que anuncia su proceso de descomposición. Por el contrario, el de acá cerca tiende a “enjutarse”, es decir se arruga pero no necesariamente se descompone. Últimamente hay una variedad de un sabor muy agradable, el ataulfo, originario de Chiapas, que tiene una ligera nota de acidez pero cuya cáscara es más resistente. Luego comentaré del rancho “El mango de don Bartolo” de la familia Rullán. A comer mango se ha dicho. Lo escribió hace algún tiempo Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.
En memoria del profesor Atilano Luis Navarrete
La escuela en donde cursé la primaria fue un plantel educativo que fundó el exilio español en Córdoba en el año de 1940, por un grupo de profesores normalistas tan solo unos meses después de su arribo a México. Entre ellos se encontraba el profesor Atilano Luis Navarrete, nacido en Moral de Calatrava, provincia de Ciudad Real, España, el 13 de febrero de 1908. Siendo apenas un infante de 2 años de edad, su familia se traslada a vivir a Valencia, ahí cursa su educación elemental y media, y estudia para maestro en la Escuela Normal de Valencia. Muy joven se adhiere a las filas del Ejército Republicano Español, destacamento en el que también militó la que más tarde sería su esposa, la también profesora, Concepción Escutia Blasco (de Luis). En plena guerra Atilano y Conchita contraen matrimonio, y tras la derrota de los republicanos a manos de las fuerzas de Franco, ambos son recluidos en el campo de concentración de Argelès-Sur-Mer, en la costa mediterránea meridional de Francia, hasta que fueron embarcados y exiliados a México en el buque Mexique un 27 de julio de 1939. El recuerdo entrañable que guardo de mi maestro Atilano es la de un hombre maduro –cuando me dio clases rondaba los 60 años- recio, encurtido por la vida, de carácter fuerte, serio, un tanto áspero y poco afable en su trato, que imponía respeto, pero sobre todo que sabia transmitir el conocimiento propio del 3er. Año de primaria. Su método por ejemplo para enseñar las multiplicaciones y el resto de las operaciones matemáticas, consistía en el repaso ‘machacante’ basado en la constancia, en la perseverancia y en la disciplina. Fui muy afortunado en haber tenido un maestro como don Atilano, de él recibí muchas cosas buenas aún presentes en mi concepción de la vida, pero sobre todo la gran enseñanza de que hasta para aprender las cosas más elementales se requiere de mucho esfuerzo, constancia y disciplina. Don Atilano murió en Córdoba a la edad de 103 años, un 12 de febrero de 2011 y después de vivir en México 72 años.
Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.
La inexplicable debilidad por el sushi
Son de esas cosas incomprensibles –para quien muere por él-, pero al escribiente no más no le entra. En mi escala de valores culinarios ocupa uno de los lugares más bajos..No dejo de reconocer que es una comida muy práctica, que se compra en cualquier súper que tenga sushi bar y a comer en casa porque no necesita ni de microondas, en frío, remojadito en soy sauce, su wasabi y el jengibre encurtido, pero exquisito exquisito que digamos ¡no, qué bárbaro!, pues no más no. El sushi es como la hamburguesa, la reina del fast food, pero si a esas vamos la verdad es que me quedo con una suculenta de Carlos yunior. Es que para comer arroz hay que comerlo como dios manda, hasta el rojo con menudencias lo prefiero en lugar del afamado plato oriental. Los españoles y los italianos han hecho del arroz algo grandioso, y también los árabes, y si a esas vamos, en esa línea de platillos fríos prefiero un buen Tabule (Tabulé, Taboule o Tabbouleh), no hay punto de comparación. El sushi es una comida muy simple que se hace a base de arroz cocido, aderezado de vinagre de arroz y un toque de azúcar –es la receta que conozco- y de ahí adorne los rollos con lo que quiera, ¡no! No hay nada como un buen arroz sazonado como se debe y cocido a fuego lento, yo me lo refino con un buen mole poblano, tlatonile, en paella o Jambalaya, y a chuparse los dedos se ha dicho. Provecho. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.
¡Pos olé!, que te quiero verde
En septiembre el pozole es obligado. Cuando llegué a trabajar hace algunos años al estado de Guerrero, confieso que poco sabía acerca de la cocina tradicional de esa montañosa entidad del Pacífico sur de nuestro país. Si acaso había comido el pozole blanco guerrerense, que lo comí y mucho principalmente en la Ciudad de México, pero en mis viajes anteriores a Acapulco no recuerdo haber comido esa maravillosa y misteriosa infusión. Cuando viví allá, cuando preguntaba cómo lo hacían y cuál era la base para que saliera ese caldo más bien espeso, siempre mis interlocutores me negaban la receta. Debo decir que en los mercados de Chilpancingo e Iguala las marchantas venden el ingrediente principal que es una especie de polvo verde ya sazonado y listo para ser agregado al caldo blanco hasta darle la consistencia ‘gruesa’ deseada. Años después supe que era pepita verde de calabaza más otras hierbas endémicas de Guerrero y sospecho que le ponen chile poblano. Como quiera, el pozole verde es otra cosa para quienes no lo han probado. Por supuesto acompañado de su respectivo orégano, cebolla picada, aguacate, chile molido y cascaritas de chicharrón, que ya remojado en el caldo es delicioso. Los nativos cuando lo comen hacen una verdadera bomba del rico platillo porque le agregan sardinas en aceite y, no contentos, le adicionan un huevo crudo que integran también al revoltijo. Me gusta con maciza y, si acaso, con pata de cerdo, eso sí acompañado de sus chalupas, chiles capones rellenos de requesón, flautitas de pollo en salsa caldosa y para cortar la grasa de tan opípara y exótica comida dos o tres mezcales de Guerrero, una chevecha, sin faltar un ‘Yoli’ de limón, que es el refresco del estado, ya absorbido por The Coca Cola Company. Eso sí, el pozole hay que exigir que lo sirvan en cazuela orejona de barro porque les garantizo que sabe y huele diferente. ¡Pos olé!, que te quiero verde! Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.









