LO NUESTRO: "debo llegar con mis labios.. a sus ojos infinitos... y entonces habré de sorprenderme con las venas pulsando dulcemente.. bajo los párpados.. y he de comprender.. que esos ojos claros.. ligeramente trémulos y enfermos.. son lo que son.. por su transparencia y su incorpóreo... y he de amarla con mis manos y mis labios.. con el silencio, el sueño y los caminos de mis versos.. con la mentira- para el Estado.. con la verdad- para la vida... con los andenes de todas las estaciones.. donde estaré por última vez.. mirando en los cambios de ruta.. el lomo caliente y negro de las locomotoras... y la dejaré para siempre.. en las filas y refugios.. de los pueblitos terribles de Siberia"... EN MEDIO DEL CAMPO: "y allí.. se despiden los caminos.. se dicen adiós.. se proyectan. - entrecruzándose.. en el pasado (indeciblemente amado).. en el futuro (como si royera.. en algo de "su" y de disimulado hostil.. la vida.. clamor-vida)". Los publicaron en la "Jornada Semanal".

El 6 de enero de 2022 murió una de las más grandes estrellas del mundo cinematográfico de la historia, me refiero a Sidney Poitier (Miami, Fla., 20 de febrero de 1927). Gracias a este actor negro y a su seria, poderosa y carismática presencia en el cine, empezó mi romance con el séptimo arte a muy temprana edad, ese cine de calidad que despierta emociones y produce sensaciones de alegría. Supe por primera vez del gran Sidney por 'Al maestro con cariño', 1967 (To Sir with Love), que en México se estrenó ese mismo año, pero que a las pantallas del pueblo habrá llegado uno o dos años después. De factura británica, la cinta plantea una serie de situaciones que se dan en una escuela preparatoria de un populoso barrio londinense, cuando rompe con la normalidad del plantel un profesor negro para dar clases sufriendo al principio el rechazo de los estudiantes. Por supuesto que no pienso hacer una reseña, pero sin temor a equivocarme, es una de las cintas más entrañables que este escribiente vio en la infancia. Además de ser una gran historia, espléndidamente dirigida y actuada, cuenta con una canción que, muchos años después, sigue perdurando en la memoria. Probablemente es uno de los grandes temas musicales de la historia cinematográfica. Poitier escribió su nombre en la historia del celuloide al ser el primer actor de color en ganar el Oscar al Mejor Actor en 1963 por 'Los lirios del valle'. En 2002 la Academia del Cine le otorgó un Oscar honorífico. Para concluir este Carrusel, mencionaré que Poitier también actuó en una de mis películas favoritas de antaño, '¿Sabes quién viene a cenar?' (1967), del multipremiado Stanley Kramer, con las coactuaciones de Spencer Tracy, Katharine Hepburn y Katharine Houghton en los roles principales. Si no la ha visto, búsquela, seguramente la podrá encontrar en alguna plataforma digital, es una comedia simplemente deliciosa. Foto de "El Mundo", Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Ventana del otoño.   Al abrir las hojas de cedro, entra el embate de inconstantes élitros. Los grillos se llaman entre sí con golpes de metal quebradizo. Alguien pasa fumando y vierte una vereda de humo de viejo tabaco en el viento. En el jardín revuelan ráfagas de fosforescentes luces. Con fulgores estivales salen a copular las luciérnagas. Esparcen su luminiscencia punzando la húmeda oscuridad cavernosa, en frenética danza noctámbula de centelleos amorosos. El fuego de la luna llena se ha quedado atorado entre el bosque de encinos de la alameda. Sólo rojizos haces de luz escurren entre las frondas. Antes de cerrar la recámara y correr la cortina, se ilumina su cuerpo con un resplandor de incendio inevitable. Sus cabellos son flamas, sus ojos crepitan como ardientes tizones. Con el ánimo de convertir cada vida en frágil hoja seca, esta noche, presuroso, después de un largo sueño, se ha despertado el otoño. Manuel Antonio Santiago. Foto de Víctor León.  

1) "El que tiene un amigo verdadero puede decir que tiene dos almas": Anónimo. 2) "La amistad sólo puede tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad": Dalai Lama. 3) "La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas, y hacer cosas honradas por los amigos": Charles-Paul de Kock. 4) "La amistad nace con la luz y se afirma con el trato": Jean Baptiste Poquelin Moliere. 5) "¡Dios nos libre de enemistades de amigos!": Lope de Vega. 6) "La amistad es el matrimonio del alma y este matrimonio está sujeto al divorcio": Francois Marie Arcuet de Voltaire. 7) "La amistad es el vino bueno de la vida": Edward Young. 8) "La amistad es un perfecto acuerdo sobre todas las cosas divinas y humanas, junto con un sentimiento recíproco de benevolencia y afección": Marco Tulio Cicerón. 9) "La amistad es como la música: dos cuerdas del mismo tono vibrarán a la vez aunque solo se pulse una": J. Quarles. 10) "La amistad es un tesoro valioso, que necesita de dos guardianes permanentes": José Narosky.

Hay dos cosas que la gente de mi tierra llevamos muy metidas en el alma: el café (Coffea) y el mango (Mangifera indica L.) de Manila o manila como ordinariamente se le conoce. Según dicta la historia, fue el caballero español don Juan Antonio Gómez de Guevara, conde de Oñate, el que introdujo en México –todavía no éramos independientes- a principios del siglo XIX (1804) las primeras plantas de los dos cultivos. El primero lo importó de Cuba y el segundo lo trajo de Asia, de las Islas Filipinas. Ambos frutos se aclimataron de inmediato en las ricas tierras de su hacienda Guadalupe, hoy La Patrona, en el municipio de Amatlán de los Reyes, pegadito a Córdoba, de hecho los cordobeses nos debemos a los huatusqueños, coscomatepecanos y a los amatecos. Pero hablando específicamente del mango, cuyo cultivo se ha extendido a todo el trópico húmedo del país, pues simple y sencillamente es una fruta deliciosa, de sabor delicado, sofisticado pues, aromático, único, que ya empieza a hacerse presente en los mercados del país. Entre paréntesis diré que la fecha para su cultivo no tiene palabra de honor, a partir del año nuevo y si el invierno fue benigno, desde enero ya se lo puede encontrar. En Xalapa tenemos muy a la mano un mango que se cultiva en la zona de Tuzamapan y Jalcomulco, que tiene la ventaja, su “carne”, de tener menor proporción de humedad con respecto al de la zona de la zona de Cosamaloapan (Chacaltianguis), que es fácil de identificar al madurar porque su fruto se llena de manchas negras lo que anuncia su proceso de descomposición. Por el contrario, el de acá cerca tiende a “enjutarse”, es decir se arruga pero no necesariamente se descompone. Últimamente hay una variedad de un sabor muy agradable, el ataulfo, originario de Chiapas, que tiene una ligera nota de acidez pero cuya cáscara es más resistente. Luego comentaré del rancho “El mango de don Bartolo” de la familia Rullán. A comer mango se ha dicho. Lo escribió hace algún tiempo Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) "La felicidad: Un cielo azul de estrellas.. Brillando en la inmensidad.. Un pájaro enamorado.. Cantando en el florestal.. Por ambiente los aromas.. Del jardín y el azahar.. Junto a nosotros el agua.. Brotando del manantial.. Nuestros corazones cerca.. nuestros labios muchos más.. Tú levantándote al cielo.. Y yo siguiéndote allá.. Ese es el amor de mi vida.. ¡Esa es la felicidad!.... Cruza con las mismas alas.. Los mundos de lo ideal.. Apurar todos los goces.. Y a todo bien apurar.. De los sueños y la dicha.. volver a la realidad.. Despertando entre las flores.. De un césped primaveral.. Los dos mirándonos mucho.. Los dos besándonos más.. Ese es el amor, mi vida.. ¡Ësa es la felicidad!". 2) "A una flor": cuando tu broche apenas se entreabría.. para aspirar la dicha y el contento.. ¿Te doblas ya cansada y sin aliento.. Te entregas al dolor y a la agonía?... ¿No ves, acaso, que esa sombra impía.. Que ennegrece el azul del firmamento.. Nube es tan solo que al soplar el viento... Te dejará de nuevo ver el día?...  ¡Resucita y levántate! aún no llega... la hora en que  en el fondo de tu broche.. Des cabida al pesar que te doblega.. Injusto para el sol es tu reproche.. Que esa sombra que pasa y que te ciega.. Es una sombra, pero aún no es la noche".

1) "El trabajo de amarte.. como tú debes ser amada.. el trabajo solamente mío. 2) Y mis enfermedades, mi desdicha.. mi soledad que nada.. conseguía quitar, ¿qué cosa fueron.. si no lecciones duras.. de amor, que me obligaban a buscarte?. 3) Mis pasos, los primeros..sin que nadie pudiera sospecharlo.. me llevaban a ti. Cada palabra.. que mi boca aprendía.. me preparaba a pronunciar tu nombre. 4) Cuando jugaba estando solo.. jugaba a estar contigo.. 5) Después de cada gozo conseguido.. de cada sed vaciada.. de cada esfuerzo pleno.. estabas esperándome tranquila. 6) Ya ves por qué te quiero bien ahora.. mi amor no es cosa nueva,.. como a la muerte, irremisiblemente.. desde el nacer te estaba destinado". Los incluyó Francisco Morosini en su libro "El frágil recuerdo". Tanto a Bonifaz Nuño como a León Felipe, "Paco" refiere en el texto, que los conoció un domingo cerca de la Calzada de los Poetas, en el Bosque de Chapultepec, en la ciudad de México, donde los poetas expresaban de propia voz sus creaciones".

Estamos hablando de finales de los años 70, acababa de llegar a estudiar a la ciudad de México para estudiar la profesional. Fue entonces cuando escuché por primera vez esas dos voces que me impactaron para siempre, las del uruguayo Alfredo Zitarrosa –así, sin segundo apellido- y la del argentino Atahualpa Yupanqui. Era una época en la que se escuchaba mucho folclor latinoamericano en las escuelas de educación superior de México, sobre todo en la capital y en el centro de la República. Víctor Jara, Mercedes Sosa, Los chalchaleros, Óscar Chávez, Daniel Viglietti e Inti illimani, dominaban la escena en los auditorios de las facultades de la UNAM, UAM y el Politécnico, y en la CDMX había muy buenas peñas en donde se tomaba vino al ritmo de esta música. A Zitarrosa y a Yupanqui los consideraba otra cosa, al igual que a Mercedes Sosa. El pasado 23 de mayo se cumplieron 30 años de la desaparición física del “último indio” argentino, Atahualpa Yupanqui, que en realidad se llamaba Héctor Roberto Chavero y que tampoco era un indígena puro. Su padre era un mestizo de sangre quechua, pero su madre era criolla de origen vasco, o sea, una parte de sus ancestros, como casi todos los argentinos, son “hijos de los barcos”. Pero Atahualpa exaltaba su origen indígena en su música, con ese toque inconfundible de los gauchos argentinos, amantes de los asados, del vino y del mate. La primera vez que escuché ‘Los ejes de mi carreta’ me quedé prendado de la música de Atahualpa, y hoy todavía de vez en cuando la escucho saboreando un buen tinto Garnatxa (garnacha y/o grenache) para sentirme un gaucho y pensar en la inmensidad de la pampa argentina: Porque no engraso los ejes/me llaman abandonao/si a mí me gusta que suenen/pa' que los quiero engrasar… Lo escribiò Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

"La vida de esta artista ha transcurrido a través de una intensa y apasionada relación con el arte, a partir de los 13 años cuando se inscribió en La Esmeralda, y aún antes cuando en la infancia jugaba con plastilina y lápices de colores. Durante muchos años su pasión se cumplió fundamentalmente en la gráfica. Su obra es en ese campo amplísima: la anima el mundo de la infancia y la nostalgia de un universo que la autora no conoció personalmente, el de los objetos de ornato, el vestuario y peinado de las tres primeras décadas de este siglo. En este mundo existe siempre un misterio, un espacio de zozobra, un escalofrío de inquietud, y toda ella se apoya en una infinidad de detalles que perfilan y afinan ese misterioso central. En la obra de Leticia Tarragó, el detalle lo es todo. A partir de 1986, en Cancún, se produjo su primer reencuentro con el color. Luego, a principios de esta década, en un viaje a Alamos, Sonora, pinta una serie de paisajes acompañados de figuras fantasmales, que la sitúan de lleno en la pintura, reproduciendo en ella el clima de misterio que había introducido en su obra gráfica. El actual periodo, es un prodigio de imaginación y libertad. La pintora lleva esa libertad a uno de los géneros donde parece más difícil ejercerla, el retrato. Estas visiones captadas por el ojo de Leticia Tarragó constituyen una nueva aportación a la plástica mexicana.". Es parte de lo que escribió el maestro Sergio Pitol (+) en la edición "Expresión Plástica, 35 artistas", del IVEC, en 1995.

Si tuviéramos que escoger a nuestras 10 canciones preferidas de todos los tiempos en la historia del rock and roll, sin duda la selección sería difícil, pero, invariablemente colocaríamos dentro de las primeras 5 a esta canción del grupo norteamericano Toto que data de 1982 y que formó parte de su álbum más clásico, Toto IV, que es un compendio de muy buena música y que todo melómano, ¡que todo buen melómano! debería tener en su discoteca personal!. Africa tiene muchas virtudes como una buena rola, desde los arreglos, los acompañamientos, la voz del tecladista David Paich, los coros y la ¡letra!, la letra es un poema de canción: Detuve a un anciano en el camino/esperando encontrar palabras olvidadas hace tiempo o antiguas melodías/Se volvió hacia mi como para decirme, “apresúrate muchacho, están esperando allá por tí".  Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.