1)) Antes de ser Presidente de México, Venustiano Carranza fue alcalde de Cuatro Ciénegas, Coahuila; diputado local, senador y gobernador de Coahuila. 2) Alvaro Obregón antes de ser Presidente ocupó la Secretaría de Guerra en 1917; y en 1927 sufrió un atentado en Chapultepec, del que salió ileso. 3) Plutarco Elías Calles, antes de ser Presidente, fue Secretario de Gobernación con Carranza y Secretario de Industria con Obregón. 4) Abelardo Rodríguez fue Jefe del Estado Mayor de Obregón. 5) Lázaro Cárdenas dio por terminado el reparto agrario y eliminó la educación socialista.

1) "El Histórico" Rubén Darío Mendiola Solano, quien trabajó en el gobierno desde 1968 y hasta Diciembre de este año se desempeñó como Contralor del Poder Judicial-, fue el primer Director General de Protección Civil en Veracruz, con el Subsecretario de Gobierno, Salvador Mikel Rivera, recientemente fallecido. Durante el sexenio de Patricio Chirinos Calero, esta área inició como Dirección General. 2) El Notario Público por Emiliano Zapata, Manuel Díaz Rivera, quien fue Subdirector del Registro Público de la Propiedad y Archivo de Notarías, cuando el titular era Francisco Saucedo Ramírez, en los últimos años fue muy amigo del cantautor Joan Sebastian. 3) El contador público Francisco Pérez Sosa fue Contralor de Bellas Artes, y actualmente como Presidente de la Fundación "Identidad Veracruzana" pasa dos o tres días a la semana en la ciudad de México, buscando bajar recursos para proyectos de orden cultural.

"Castro tenía 90 años al fallecer. Su hermano, el presidente Raúl Castro, anunció su muerte en un mensaje de televisión. "Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz", ha dicho emocionado el mandatario. “En cumplimiento de la voluntad expresa del compañero Fidel, sus restos serán cremados en las primeras horas de mañana sábado 26. […] ¡Hasta la victoria! ¡Siempre!”. Pero tras incontables muertes periodísticas anunciadas desde Miami, además de 650 intentos frustrados de atentado, incluidos planes de la CIA con batidos de chocolate con cianuro y trajes de bucear rociados con bacterias asesinas, puede decirse que el fallecimiento real del líder cubano ya casi ni es noticia. La biografía de Fidel Alejandro Castro Ruz comienza el 13 de agosto de 1926 en el pequeño poblado de Birán, cerca de Holguín, antigua provincia cubana de Oriente. Fue el tercero de los siete hijos tenidos fuera del matrimonio por Ángel Castro, un rudo hacendado gallego llegado a Cuba como soldado de reemplazo al final de la guerra de independencia, y la cubana Lina Ruz, que entró a trabajar como criada en la finca familiar. Hasta que Ángel se divorció de su primera esposa y se casó con Lina, a principios de los años cuarenta, no dio a los niños el apellido, razón por la cual hasta bien entrada la adolescencia Fidel cargó con el estigma de ser hijo bastardo. Desde luego, ello no impidió que pronto destacara como un estudiante brillante en los internados de jesuitas por donde pasó, primero en Santiago de Cuba y luego en La Habana, formación que se incrustó en el núcleo duro de su carácter. En 1945 entró a estudiar Derecho en la Universidad de La Habana, donde el ambiente de efervescencia política y pistolones le llevaron a sumarse a rocambolescas aventuras revolucionarias como el intento de expedición armada para derrocar al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, en 1947. Un año después, siendo ya un prominente líder estudiantil, participó en la revuelta del Bogotazo tras el asesinato del líder liberal colombiano Jorge Eliezer Gaitán —fue su primera experiencia de insurrección popular—, y ese mismo año de 1948 contrajo matrimonio con Mirta Díaz-Balart, una atractiva estudiante de Filosofía perteneciente a una familia adinerada, con la que tuvo su primer hijo, Fidelito. Según el periodista norteamericano Tad Szulc, autor de una rigurosa biografía sobre Castro, desde su juventud Fidel creyó que había “líderes destinados a desempeñar papeles cruciales en la vida de los hombres, y que él era uno de ellos”. Esa convicción, unida a su intuición política y gran poder de convencimiento, así como a su temeridad y capacidad de “convertir los reveses en victorias”, le hicieron destacar en un momento muy especial de la historia de Cuba, cuando la corrupción general y el descrédito del Gobierno de Carlos Prío Socarrás eran terreno fértil para la lucha política. Entrada en política Tras graduarse de abogado en 1950 y abrir un pequeño bufete, entró en política con el Partido Ortodoxo, que lo designó candidato al Congreso en las elecciones que debían realizarse en junio de 1952. Sin embargo, el 10 de marzo de ese año la historia de Fidel Castro y la de Cuba cambiaron para siempre con el golpe de Estado que encabezó el sargento Fulgencio Batista. Rotas sus relaciones con la ortodoxia por considerar débil su reacción al golpe, Castro concibió una acción armada que debía provocar una insurrección popular: fue el asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953. La operación acabó en fracaso y se saldó con la muerte de 67 de los 135 integrantes del comando revolucionario, la mayoría asesinados después de los combates. Los rebeldes fueron juzgados en un proceso muy sonado en el que Castro asumió su propia defensa, el célebre alegato conocido como La historia me absolverá, donde expuso su programa político y revolucionario que incluía entre sus demandas la restauración de la constitución de 1940. Fidel fue condenado a 15 años de prisión y su hermano Raúl a 13, pero los moncadistas fueron amnistiados en 1955 y Castro partió hacia el exilio. En México, donde conoció al Che Guevara, preparó el desembarco del yate Granma, que se produjo el 2 de diciembre de 1956 en la playa de las Coloradas, en la costa oriental de Cuba, acción que marcó el inicio de dos años de lucha guerrillera en la Sierra Maestra y que finalmente condujo a la derrota del Ejército de Batista y la huida del dictador en la madrugada del 1 de enero de 1959. Ningún historiador puede asegurar que Castro era marxista cuando peleaba en las montañas de Sierra Maestra. No hay un solo documento que lo pruebe. Sin embargo, sí lo hay de que su enfrentamiento con Estados Unidos viene de temprano. En la carta que envió el 5 de junio de 1958 a su colaboradora Celia Sánchez, después de que aviones de Batista bombardearan con proyectiles norteamericanos el bohío de un campesino, le dice: “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta de que ese va a ser mi destino verdadero”. Para muchos analistas esta famosa carta es clave para comprender la psicología y el modo de actuar de Castro. Fidel bajó de la montaña envuelto en la bandera de José Martí y convertido en un ídolo popular que encarnaba los valores de la justicia social en una nación empobrecida por la dictadura. Los intelectuales de todo el mundo, con Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir a la cabeza, saludaron su victoria y aquella magia duró algunos años pese a que la revolución se radicalizó pront Un líder revolucionario En aquel momento Castro gozaba de un inmenso apoyo popular y su imagen era la de un genuino líder revolucionario: joven, atrevido y lleno de frescura, nada que ver con los grises dirigentes de los países comunistas de Europa del Este, instalados en el poder por obra y gracia de los tanques soviéticos y por ello simples marionetas del Kremlin. Castro bajó de Sierra Maestra convertido en un ídolo popular En fecha tan temprana como el 17 de mayo de 1959, Castro puso en marcha la primera ley de reforma agraria, que supuso la expropiación de los grandes latifundios azucareros, muchos de ellos norteamericanos, a lo que siguieron una serie de medidas de corte social. Los colegios religiosos fueron nacionalizados, se hizo una campaña nacional contra el analfabetismo y tanto la educación como la salud pasaron a ser universales y gratuitas. Ya en junio Castro abandonó la promesa de celebrar elecciones libres en 18 meses (“primero la revolución, luego las elecciones”, dijo) y emprendió un drástico reordenamiento de las instituciones, mientras los fusilamientos de los primeros tiempos de la revolución eran criticados en el exterior. Los desencuentros iniciales con EE UU se convirtieron enseguida en agrias tensiones y muy pronto la espiral de medidas y contramedidas se hizo indetenible. Washington adoptó las primeras restricciones del embargo económico y en mayo de 1960 Castro reanudó las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, interrumpidas por Batista en 1952. Entre 1975 y 1989, mandó 300.000 soldados cubanos a la guerra de Angola No hay consenso sobre si fue el líder de la revolución con su apuesta por la vía socialista quien arrastró a EE UU al enfrentamiento, o si fue la Casa Blanca con su intolerancia a las medidas revolucionarias la responsable de que Castro se arrojase a los brazos protectores de Moscú y una ideología que no era bandera original de la revolución. De cualquier modo, desde el principio el diferendo con EE UU se instaló en el centro de la política nacional, y si bien es cierto que esta circunstancia condicionó un Gobierno cubano con síndrome de plaza sitiada, también lo es que sirvió a Castro de justificación para todo. Durante medio siglo Fidel gobernó la isla a golpe de discursos y utilizó masivamente la televisión para lograr el respaldo popular, un tesoro político que administró con la misma habilidad con que se deshizo de sus enemigos en el momento más conveniente y con que se sirvió de sus aliados para montar un sistema político a su medida, en el que el Ejército y el Partido Comunista fueron los pilares de su poder. Uno de sus buenos amigos, el premio nobel colombiano Gabriel García Márquez, escribió de él una vez que “su devoción por la palabra” era “casi mágica”. “Tres horas son para él un buen promedio de una conversación ordinaria. Y de tres horas en tres horas, los días se le pasan como soplos”, señaló Gabo. La aparente desmesura de la descripción no es tal, ni mucho menos. Cualquier político extranjero que lo haya tratado puede atestiguarlo, y no digamos los millones cubanos de cualquier edad que han debido dedicar miles o decenas de miles de horas de su vida a escuchar las alocuciones y arengas del comandante. Fue protagonista de la crisis de los misiles, junto a Kennedy y Jruschov Siempre al frente de Cuba y arropado por un grupo de históricos de confianza, durante medio siglo fue protagonista de todos los grandes acontecimientos del país y de no pocos hechos con repercusión internacional. En la primavera de 1961, Fidel en persona dirigió las operaciones militares para derrotar la invasión de Bahía de Cochinos, una aventura organizada y financiada por la CIA en tiempos de Eisenhower y heredada por John Kennedy, que el líder comunista aprovechó para hacer lo que hasta ese momento no se había atrevido: declarar el carácter socialista de la revolución y unir todavía más a los cubanos en torno a su figura. Un año más tarde, con solo 36 años de edad, Castro fue protagonista principal de la crisis de los misiles, cuando en nombre de la hermandad socialista Cuba se convirtió en un sembrado de cohetes soviéticos y el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear. De un modo u otro, sus manos y su cabeza estuvieron en todo: el apoyo de las guerrillas y movimientos insurgentes en África y América Latina; la aventura fracasada del Che Guevara en Bolivia, que fue precedida por la incursión del revolucionario cubano-argentino en el Congo; la zafra azucarera de los 10 millones, en los años setenta, una más de sus estrategias económicas voluntaristas diseñada para ser la salvación productiva del país y cuyo fracaso estrepitoso le obligó a entregarse definitivamente a la Unión Soviética y tragar con el lodazal burocrático del socialismo real para sobreponerse al colapso. También Fidel Castro fue responsable último de la llegada del quinquenio gris a la cultura cubana y la introducción de un sinnúmero de instituciones acartonadas calcadas de la URSS; del éxodo del Mariel, que lanzó al exilio a 125.000 cubanos en unos pocos meses de 1980, una huida vergonzante que escandalizó al mundo y dividió aún más a las familias cubanas; el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y de otros altos oficiales de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior acusados de narcotráfico, la fractura interna más grave ocurrida hasta entonces dentro de la revolución. Otros hitos fueron la guerra de Angola, por donde pasaron más de 300.000 soldados cubanos en 15 años; el triunfo de la revolución sandinista en 1979, apadrinada por el líder cubano en los campos de entrenamiento cubanos y en las casas de protocolo de La Habana; el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista Hermanos al Rescate; la crisis de los balseros o la resistencia legendaria del comandante a la política de embargo económico estadounidense, una justificación perfecta para casi todo. En los años noventa, a la debacle provocada por la desaparición del campo socialista el líder comunista sobrevivió enrocándose numantinamente, fue cuando proclamó su consigna de “Socialismo o muerte”. Obligado en los años noventa a iniciar una tímida reforma económica que implicó la legalización del dólar y la apertura de ciertos espacios a la iniciativa privada, Castro se dio cuenta de inmediato de que lo que por un lado era la salvación del régimen por otro carcomía la viga maestra de la revolución. El dólar rompió el país en dos y marcó un antes y un después en la Cuba de Fidel Castro, que desde 1959 había tenido el igualitarismo como su piedra filosofal. Entre 1989 y 1993 el mundo se vino abajo para el socialismo cubano. La isla perdió de un plumazo el 90% de sus suministros y el 35% de su Producto Interno Bruto, y aunque el pragmatismo de Castro le llevó a aceptar una serie de reformas, en el fondo las aborrecía y ocurrió lo que suele pasar cuando alguien hace algo que no desea. Solo así se explican las contradicciones delirantes de algunas de las medidas que se adoptaron entonces para oxigenar la economía, como la autorización del trabajo por cuenta propia. Partiendo de la base de que para Fidel Castro el dinero era pecado y que, según su teoría, quien lo gana en abundancia obtiene unos márgenes de independencia nada conveniente para el sistema, la lista de profesiones autorizadas para ejercer el trabajo autónomo era de espanto: "forrador de botones", "limpiador de bujías", "elaborador de natillas de vainilla" (si eran de chocolate ya era delito), "carretonero" o "aguador", entre otros oficios más propios del siglo XIX. En el caso de los graduados universitarios, la norma que se adoptó también tenía una lógica singular: solo podían ejercer el cuentapropismo si se empleaban en una especialidad distinta de la que se formaron. Pese a todas las restricciones y despropósitos, la iniciativa privada fue abriéndose espacio y el número de trabajadores por cuenta propia creció sin pausa, hasta que superado lo peor de la crisis Castro dio un puñetazo sobre la mesa y él mismo cercenó el proceso de cambios que había respaldado años antes. Así, el siglo XXI entró en Cuba unido al regreso al más estricto centralismo estatal en lo económico y en lo político. Ya en 2003, no le tembló el pulso para enviar a la cárcel a 75 disidentes con sanciones de entre seis y 28 años de cárcel pese a la unánime condena internacional, mientras la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela fue para él un balón de oxígeno —el intercambio de petróleo por servicios de salud fue el pilar de las cuentas cubanas en la pasada década— además de un reverdecer de sus viejos sueños de extender la revolución por el continente. La temprana muerte del líder bolivariano fue para él y para su hermano Raúl Castro un duro golpe. Tras la grave enfermedad intestinal que casi le cuesta la vida y le sacó del ejercicio del poder el 31 de julio de 2006, Raúl Castro se hizo cargo de la presidencia del Gobierno y luego del liderazgo del Partido Comunista. Se inició entonces un proceso de reformas aperturistas muy controlado, así como un desmontaje silencioso del sistema paternalista y de gratuidades sociales creado por Fidel. Desde entonces el líder comunista se mantuvo en un segundo plano, escribiendo artículos sobre diversos temas y clamando contra EE UU y el capitalismo desde su retiro dorado. En enero de 2015, el Gobierno cubano publicó una carta de Fidel Castro en la que, sin demostrar entusiasmo, este respaldaba el deshielo con EE UU emprendido por su hermano Raúl y anunciado en diciembre de 2014, pero alertando sobre hipotéticas deslealtades de Washington durante el proceso hacia la normalización de relaciones diplomáticas. “No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra”, señalaba en un escrito calculadamente ambiguo, dirigido a una federación estudiantil, que difundió el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC). Dictador calavera para muchos, último revolucionario del siglo XX para sus admiradores en el Tercer Mundo, desde hacía tiempo Castro no participaba en las decisiones de gobierno, aunque por su carácter de símbolo hasta el último hilo de vida influyó en el rumbo político del régimen cubano y marcó la línea roja que no debía cruzarse. Ahora ya no existe. Y esta vez sí es de verdad".

1) En la ceremonia de inauguración del edificio de la Escuela Normal Veracruzana, en 1964, intervinieron tres grandes oradores: el presidente Adolfo López Mateos, el gobernador Fernando López Arias, y el alumno Guillermo Zúñiga Martínez (PyA). 2) Quienes fueron cercanos colaboradores del veracruzano Gustavo Carvajal Moreno: Mario Ulises Pereyra Esquivel, José Luis Santiago López, Manuel Abonce Ferrandón y Ricardo Olivares Pineda, le están organizando un homenaje post-mòrtem al ex-presidente nacional del PRI. 3) En la política veracruzana existen dos "locos": "Pitoloco" y "Coño loco". 4) En el sexenio de Patricio Chirinos, durante un tiempo, la columna de Pompeyo Lobato Ortiz en "El Dictamen", era escrita, con su nombre, todos los lunes, por otro periodista que ahora es editor.

1) Al finado arquitecto Ricardo Arenas Leetch se le debe la creación de los Fraccionamientos INDECO-ANIMAS y Constituyentes, en esta capital, cuando fungió como Director General de INDECO Veracruz. 2) La expresión: "El alma se cristaliza con la nostalgia de los sueños perdidos" es de Gabriel García Márquez en el Libro "Cien Años de Soledad". 3) La "Unión de Mujeres de Alto Lucero por una Vida Mejor", integradas por mujeres que laboran en el oficio más antiguo del mundo, través de su representante Estefanía Cálida, volverán a entregarle un reconocimiento a Francisco Mora Domínguez, porque recuerdan con cariño que durante su gestión como alcalde se preocupó mucho por ofrecerles lugares dignos e higiénicos de trabajo. El evento se llevará a cabo, este sábado 19 a las 13 horas, en el salón "Amor, tres veces amor".

Porque hay parejas que no perdonan hora, lugar, ni fecha en el calendario, y es que hablando con toda franqueza y refiriéndome en concreto a las costumbres inherentes a la práctica sexual propia de la especie humana, hay individuos que cualquier día es adecuado para hacer el amor con su pareja, sin importar hora o instante –mañana, tarde, noche o madrugada-, y por supuesto que tampoco les importa el lugar (baño, recámara –¿buró?-, estudio –¿sofá, escritorio?-, cocina, comedor, sala, escalones, azotea, garaje, coche, etc.), y bueno, hablando de día de la semana no sé, volvemos a las costumbres humanas y estas nos dicen que para esas cosas no hay un día especial, cualquier día de la semana, el menos impensado, es bueno, ¿o no creen eso?, pero ¡oh sorpresa!, pues no, pues con que sí hay un día adecuado que es, según un estudio de la prestigiadísima London School of the Economics and Political Science, el ¡jueves!, y voy a transcribir algunas de las conclusiones a las que llegan en este centro de estudios británico, a ver qué dicen ustedes: “De acuerdo con los resultados de dicha investigación, el día jueves, el cuerpo produce cortisol (hormona sexual) de una forma más activa que el resto de la semana. Además, los científicos aseguran que la sincronización con la pareja es mayor. La libido alcanza su pico máximo en las primeras horas de la mañana del jueves, cuando los niveles de testosterona masculinos alcanzan su máximo nivel y los niveles del estrógeno en mujeres se multiplican por cinco. El estudio afiló sus conclusiones y demostró que, dentro de los jueves, lo ideal es repasar el Kamasutra a las primeras horas de la mañana”. ¡No pos sí, con la novedad de que no hay de piña, nada más de limón! Ahí les dejo de tarea esta sesuda reflexión, hay que ponerla en práctica. Lo escribe Marco Aurelio González, directivo de este Portal.

1) El comediante y ex-conductor del programa "Esta noche con Arath", Arath de la Torre, es hijo de un señor del mismo nombre, que durante la gestión de Víctor Arredondo Alvarez fue Representante de la Universidad Veracruzana en la CDMX. 2) El preparado servidor público Teddy Palacios, quien fuera becado por Dante Delgado para realizar estudios de posgrado en Madrid, España, hace unos años inició un negocio de restaurante de comida cubana en la avenida Murillo Vidal en esta capital, junto con su esposa, mismo que hace varios meses lo convirtió en uno de comida mexicana. 3) México y Estados Unidos se están poniendo de acuerdo en establecer un incremento coordinado al salario mínimo en ambos países, lo que les acarrearía más ventajas económicas y sociales que incrementos unilaterales.

Pronto, muy pronto, el tándem que formarán para los efectos, el notario público Antonio Limón Cházaro y uno de los puntales de Casas Carpín, Jorge Flores Lomán, darán a conocer a los xalapeños los primeros pasos encaminados a construir, por fin, la central de urgencias de Xalapa en el terreno que para tal efecto donó a la organización de la Cruz Roja el Gobierno del Estado, allá por los rumbos del Arco sur, a la altura del fraccionamiento Lomas Verdes. En los más de 3 mil metros de que consta el terreno, se está proyectando construir la central de urgencias, que eventualmente también podría funcionar como hospital de primer y segundo nivel, así como algunos locales comerciales para renta y que la Cruz Roja obtenga de ellos los recursos económicos que tanto requiere para su funcionamiento. Limón Cházaro como presidente de la delegación y Flores Lomán, como presidente del futuro patronato, estarían a la cabeza de tan ambicioso proyecto, y serían los encargados de acopiar los fondos necesarios por parte de la sociedad civil y de los empresarios fuertes xalapeños, para la construcción de lo que será la futura central de urgencias. Esta nueva organización cuenta con todo el respaldo del alcalde de Xalapa, en donde se buscará impulsar un esquema similar al que hizo posible la construcción del hospital de la Cruz Roja de Córdoba. Lo escribe Marco Aurelio Gonzàlez Gama, directivo del Portal.

Miguel Herrera, ex-entrenador del América y actual director técnico de Xolos de Tijuana, expresó que, si bien desea volver a dirigir a las Águilas en algún momento, tampoco descartaría sentarse en el banquillo de las Chivas del Guadalajara. "Si no tengo trabajo, claro que sí (dirigiría a Chivas). Siempre he dicho que trabajo es trabajo. Me sentaría a platicar bases", expresó Herrera en el programa de Jorge Ramos y su Banda ante la consulta de los periodistas de ESPN. En el mismo sentido, el ex-timonel del Tri tuvo palabras elogiosas sobre Jorge Vergara, dueño del Rebaño Sagrado. "Tengo aprecio por el señor Jorge Vergara porque me parece que es alguien que vino a revolucionar el futbol pero, de repente, toma decisiones muy drásticas. Pero me parece que ha aprendido del pasado". A pesar de ello, y aunque se manifestó a gusto al frente de Xolos de Tijuana, protagonista del Torneo Apertura 2016, el Piojo reiteró su deseo de volver a entrenar al América. "Salí del América con la ilusión de regresar algún día porque me dieron un apoyo importante", aseguró.

El recién confirmado en segunda vuelta como presidente de Francia, un chaval de apenas 39 años llamado Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron Nogués (Amiens, Alta Francia, 21 de diciembre de 1977), que jugó como candidato independiente por la presidencia de su país, resultó elegido en medio de una turbulencia y volatilidad electoral que puso a Francia a las puertas de la catástrofe ante el nacionalismo ultraderechista y reaccionario entintados de un populismo nefando, que hubieran acabado con la unidad europea y con el euro, y con toda la serie de instituciones europeas que han puesto al viejo continente en lo más alto, sobre todo después del brexit de Inglaterra el año pasado. Sin temor a equivocarme y como un pro europeísta que soy, era Macron, o el abismo si los galos hubieran elegido a Marine Le Pen, afortunadamente se impuso la prudencia y todo quedó en un susto, hay Unión Europea para rato. Pero al margen de todo esto y sin querer entrar en los terrenos de los tabloides de los chismes de alcoba, una de las cosas que más me llama la atención de Macron, además de su edad, es el matrimonio notable que lleva con Brigitte Trogneux, su maestra de la secundaria, es decir de cuando él tenía alrededor de 14 o 15 años y ella tenía entre 39 y 40 años, es decir, la señora de Macron le lleva a su esposo la friolera de 25 años, y cuando digo 25 años no quisiera que se me tomara por escandaloso. Es un matrimonio improbable Macron, de 39 años, ella ahora tiene 64 años, pero son cosas que seguramente suceden. Cuando él tenía 17 años, dijo que iba a casarse con ella. Cuentan las crónicas que el padre del ahora presidente le dijo a Trogneux que diera marcha atrás hasta que su hijo tuviera al menos 18 años, ella estaba por divorciarse con tres hijos que podrían ser como hermanos de su esposo. Cosas de los franceses, sin duda. Ver para creer. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.