"Era tal su obsesión por la honradez y la austeridad que, como Presidente de la República, don Adolfo Ruiz Cortines y su esposa tardaron un año en cambiarse a Los Pinos, porque la residencia le parecía "ostentosa y escandalosamente grande". Don Adolfo, aparte de darle el voto a su mujer, antepuso a los intereses personales y los de su gabinete, los altos intereses de la nación. Por su parte, doña María Izaguirre, menos discreta que su marido y mayor que él: "una vez al año le regalaba un auto de lujo a los obispos para que sus trabajos de evangelización resultaran más fecundos y menos mortificantes que los de Jesús". Don Adolfo dejó la Presidencia el 1 de diciembre de 1958. Tenía 63 años de edad. Para recibir a sus amigos, poder platicar y jugar dominó con tranquilidad, se instaló en una oficina "tan desolada y tan sencilla", en la Av. Revolución, por el rumbo de Tacubaya. Cuando no tenía visitas, escribía sus memorias. El 3 de diciembre de 1973, murió a los 83 años, pobre pero con la conciencia tranquila". El libro "Primero las bases: Biografía de Adolfo Ruiz Cortines" es de Editorial Las Animas", y fue presentado hace tres años en la FIL.

Conocí a Ernesto Aguilar Yarmuch de la manera más extraña, nos topamos en un súper mercado y sin querer intercambiamos recomendaciones de productos gourmets, a partir de ahí he logrado “edificar” una muy buena relación de amigos alentada, entre otras cosas, por el gusto que compartimos ambos por la buena cocina, el mero mero del mejor restaurante de cocina típica de las Trancas es un amante de la buena cocina mexicana, de la cocina libanesa y, ¡faltaba más!, de la cocina italiana. Las tres cocinas las domina a la perfección tanto en su confección como en su degustación, últimamente le está dando por la cocina española, a la que le ha tomado un gusto que lo ha llevado ya a dominar el arte de la confección de la tortilla de patatas, de la que, no es por presumir, el que esto escribe después de mucho batallar (lidiar con la “prueba y error”) ya empieza a dominar como mandan los cánones, desde una tortilla tierna hasta la muy bien cocida, con su proporción exacta de huevos, cebolla, ajo (no más de un diente), sal, pimienta y un chorrito de agua. Platicar con Ernesto en su feudo, disfrutando de un buen expreso o de un tinto es una delicia, sobre todo si de por medio está el tema de la cocina, los quesos y las pastas italianas, de la ‘Ciudad Eterna’ (Roma), del sur de Italia que conoce muy bien y, últimamente de un tema que explicablemente acapara toda su atención, que son sus dos nietos, uno de su hijo Giovanni, que vive en Italia, y el otro de su hija Valeria, que vive en Xalapa, completando el cuadro ideal de Ernesto su esposa Silvana Messinese, italiana de pura cepa, nacida en Vittoria, Sicilia, o sea a los pies del Mediterráneo y enfrentito de la costa africana septentrional. Aunque parezca raro, pero con Ernesto queda poco rato para hablar de política. Hace ya un buen rato Ernesto me invitó a degustar un delicioso tallarín excelentemente procesado y cocinado por él, aderezado con una salsa de queso Taleggio (este queso ya lo comían los italianos hace más de mil años) y hongos porcinis, casi nada, ya para terminar un cafecito expreso de granos cordobeses. Lo escribíó Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

A la que pasa. "La avenida estridente en torno de mí aullaba.. Alta, esbelta, de luto, en pena majestuosa.. Pasó aquella muchacha, con su mano fastuosa.. Casi apartó las puntas del velo que llevaba... Agil y ennnoblecida por sus piernas de diosa.. Me hizo beber crispado, en un gesto demente.. En sus ojos el cielo y el huracán latente.. El dulzor que fascina y el placer que destroza... Relámpago en tinieblas, fugitiva belleza.. Por tu brusca mirada me siento renacido.. ¿Volveré acaso a verte? ¿Serás eterno olvido?... ¿Jamás, lejos, mañana? pregunto con tristeza.. Nunca estaremos juntos. Ignoro a dónde irías.. Sé que te hubiera amado. Tú también lo sabes". El vino de los amantes. ¡Hoy es espléndido el espacio!.. Sin freno, ni espuelas, ni brida.. Partamos a lomos del vino.. hacia un cielo divino y mágico... Cual dos ángeles torturados.. por implacable calentura.. En el cristal azul del alba.. sigamos tras el espejismo... Balanceándonos sobre el ala.. del torbellino inteligente.. En un delirio paralelo... Hermana, navegando juntos.. Huiremos sin reposo o tregua.. Al paraíso de mis sueños".

Son de esas cosas incomprensibles –para quien muere por él-, pero al escribiente no más no le entra. En mi escala de valores culinarios ocupa uno de los lugares más bajos. Ahora que, consciente de que en gustos se rompen géneros, como diría el presidente López Obrador que dice que dijo Bora Milutinóvic, va con todo respeto, cada quien y sus gustos. Porque no dejo de reconocer que es una comida muy práctica, que se compra en cualquier súper que tenga sushi bar y a comer en casa porque no necesita ni de microondas, en frío, remojadito en soy sauce, su wasabi y el jengibre encurtido, pero exquisito exquisito que digamos ¡no, qué bárbaro!, pues no más no. El sushi es como la hamburguesa, la reina del fast food, pero si a esas vamos la verdad es que me quedo con una suculenta de Carlos yunior. Es que para comer arroz hay que comerlo como dios manda, hasta el rojo con menudencias lo prefiero en lugar del afamado plato oriental. Los españoles y los italianos han hecho del arroz algo grandioso, y también los árabes, y si a esas vamos, en esa línea de platillos fríos prefiero un buen Tabule (Tabulé, Taboule o Tabbouleh), no hay punto de comparación. El sushi es una comida muy simple que se hace a base de arroz cocido, aderezado de vinagre de arroz y un toque de azúcar –es la receta que conozco- y de ahí adorne los rollos con lo que quiera, ¡no! No hay nada como un buen arroz sazonado como se debe y cocido a fuego lento, yo me lo refino con un buen mole poblano, tlatonile, en paella o Jambalaya, y a chuparse los dedos se ha dicho. Provecho. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

Cuando leí por primera vez sobre este poco menos que increíble africano, no daba crédito a sus hazañas olímpicas. Fue en 1960 cuando por primera vez un etíope, un africano, conseguía una medalla de oro en una justa olímpica. Abebe Bikila ganó la maratón de Roma rompiendo todos los récords, y lo hizo descalzo, su tiempo: 2 horas, quince minutos, 16 segundos y dos décimas en 42 kilómetros con 195 metros. Abebe, dicho con el más absoluto respeto, parecía todo menos un atleta, su figura correspondía más al de un aborigen de alguna tribu somalí, pastor de vacas y cabras. Nadie antes de Roma había escuchado mencionar siquiera su nombre, todo mundo se preguntaba que hacía allí ese hombre delgado, con aspecto de asceta, mal comido, esmirriado, más acostumbrado al polvo y la arena del desierto que al asfalto de las grandes urbes. Bikila, nacido en 1932 en un pequeño pueblo de Etiopía, era hijo de un humilde pastor de cabras y no aprendió a leer hasta los 14 años. A los 20 años, se alistó a la Guardia Imperial del ‘hijo de Dios’, Haile Selassie, como una forma de subsistencia. Bikila construyó su leyenda a partir de que decidió correr aquel histórico maratón por las calles de Roma como tantas veces lo había hecho en la ardiente arena de su pueblo, descalzo, nadie lo podía creer, todo el mundo lo miraba estupefacto. Cuatro años después, esta vez con calzado, volvió a ganar el oro en la prueba de maratón de Tokio 1964, batiendo de nuevo la plusmarca mundial con 2 horas 12 minutos 11 segundos. Abebe Bikila, el hombre increíble de Etiopía. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

La comunidad judía en México es un conglomerado poblacional relativamente pequeño en número, apenas un poco más de 70 mil miembros que se encuentran básicamente concentrados en el D.F., y unos cuantos en Monterrey, Guadalajara y Puebla. Nada más para darse cuenta del tamaño reducido de la comunidad judía en México, en los Estados Unidos tan solo en la ciudad de New York habita una comunidad de poco más de 2 millones de judíos y en Argentina, el segundo país que más judíos concentra después de los EUA en el mundo, hay aproximadamente 300 mil de los que la mayoría residen en Buenos Aires, pero volviendo a la importancia que esta pequeña comunidad tiene y ha tenido en México, bastaría con mencionar tan solo a algunos de estos prominentes personajes: Sabina Berman, Margó Glantz, Marcos Moshinsky, Jacobo Zabludowsky (+); Mauricio Achar (propietario de la librería Gandhi), Shanik Berman, Luis Rubio, Leo Zuckermann, Sara Sefchovich, Esther Shabot, Jacqueline Peschard, Jorge Castañeda Gutmann, Alberto Pérez Dayán (ministro de la Corte), Alberto Saba, José Gordón, Abraham Zabludowsky (el arquitecto), Leonardo Nierman y Mathías Goeritz. Como podemos ver, es y ha sido una comunidad relevante. Lo comenta Marco Aurelio Donzàlez Gama, directivo de este Portal.

1) "El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes": Denis Diderot. 2) "¿Cuál es la felicidad que no tiene algo de pena?: Margaret Cliphant. 3) "Feliz es el hombre que tiene una buena esposa; vive el doble": Johann Wolfang von Goethe. 4) "La felicidad es al mismo tiempo la mejor, la más noble y la más placentera de todas las cosas": Aristóteles. 5) "La felicidad es perfecta cuando se comparte": Jane Parker. 6) "La independencia es felicidad": Susan B, Anthony. 7) "Si tú quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si tú quieres ser feliz, practica la compasión": Dalai Lama. 8) "No todos cosechamos la felicidad en el mismo huerto": Luis Martínez Kleiser. 9) "No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás": León Tolstoi. 10) "Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz": Aristóteles. 11) "Una persona feliz es un bien común": George Chapman.

Provengo de un lugar en donde el pollo es parte de la cultura y las preferencias culinarias de la gente. Siempre ha habido granjas avícolas en la región de Córdoba, de hecho hasta hace unos años la cuenca pollera de mi tierra era la segunda o tercera zona productora y comercializadora del ave a nivel nacional. Yo crecí con esa parafernalia. En mi casa familiar se comía pollo dos o tres veces por semana y a unos pasos de ella está ubicado el más tradicional comedero con las que fueron las más legendarias viandas guisadas a base de pollo. Si ha visitado Córdoba de seguro conoció o conoce el afamado Quick Lunch, fundado hace muchos años por los hermanos Virgilio y Jaime Ábrego. Ahí podía uno paladear desde un caldo de pollo enchilado a base de guajillo y chile serrano seco saborizado con ramas de epazote, que se sirve acompañado de rodajas de bolillo del día, limones y una cerveza bien fría. Pero también ahí eran especiales las tortas de pollo como debían ser, la barbacoa igual, el rostizado con rodajas de jitomate y cebolla bañado en una infusión de vinagreta agridulce de chipotles al piloncillo y crema, sin faltar las botanas de higaditos, mollejas y patas de pollo, igual servidos en la misma vinagreta. Últimamente servían pescuezos rostizados, una delicia de la cual nada más dejo las vértebras sin la médula. Total, que del pollo me como prácticamente todo, desde las crestas de gallo, que hay una forma gourmet de prepararlas, hasta las mismas patas, el corazón al que no le hago gestos, como tampoco a la rabadilla y el canasto que los chupo como un caníbal hasta extraerles el último vestigio de materia comestible, lo que incluye los riñones. Recuerdo que en mis tiempos de estudiante era capaz de refinarme un sábado futbolero un pollón rostizado entero de esos que suelen vender en algunas panaderías de la ciudad de México, y ahora que toco a la capital recuerdo que había una cantina en la calle de Uruguay en donde servían de botana alas de pollo simplemente cocidas en su jugo, acompañadas de sazonador y Tabasco, que eran sensacionales. Hoy en día en Córdoba se pueden encontrar otros establecimientos en donde venden muy buenos pollos como el de Paco Arenas, ‘El Parador de San Nicolás’, en donde han llevado el pollo preparado a otra dimensión –recomiendo el caldo picoso de mollejas con bolillo remojado y chopeado, es otra cosa- y Yam-bo, en donde expenden un delicioso cochino a la cubana y pollos ídem, acompañados de unos frijolitos negros refritos preparados como en ninguna otra parte del planeta. Y que no le cuenten del color de la piel y de la carne del pollo, lo que significa que han sido alimentados con concentrados en donde el maíz amarillo es el componente principal. Coma pollo, yo sé lo que le digo. Lo publica Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

1) "Una palabra amable calienta por tres inviernos: proverbio chino. 2) Cuando un hombre sabe a donde va, el mundo se aparta para dejarlo pasar: Marden. 3) No son la riqueza ni el esplendor lo que nos proporciona la felicidad, sino la tranquilidad y el trabajo: Thomas Jefferson. 4) Los pequeños actos de cortesía endulzan la vida, los grandes la ennoblecen": Bovee. 5) Si te rehusas a ser enderezado cuando estás verde, no te podrás enderezar cuando estés maduro: proverbio africano. 6) Maduras el día en que, por primera vez, te ríes de ti mismo: Ethel Barrymore. 7) La adulación, meretriz de vicio, debe quedar fuera de la amistad: Cicerón. 8) Aquellos que usan a menudo la palabra imposible, tienen muy poca suerte en la vida: Thomas Carlyle. 9) Trata de convertirte no en un hombre de gran éxito, sino en un hombre de gran valía. 10) El día más inútil es aquel en el que no hemos reído": Charles Field".

1) "Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros.. y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena.. y que el escorzo es una obra de arte para los gustos más exigentes.. y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas.. Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.. Creo en tí, alma mía, el otro que soy yo no debe humillarse ante ti.. Ni tu debes humillarte ante el otro.. Retoza conmigo sobre la hierba, borra el freno de tu garganta.(...) Creo que podría retornar y vivir con los animales, ellos son tan plácidos y autónomos.. Me detengo y los observo largo rato... ellos no se impacientan ni se lamentan de su situación.. No lloran sus pecados en la oscuridad de un cuarto.. no me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.. Ninguno está descontento. Ninguno padece la magia de poseer objetos.. Así me muestran la relación contigo y yo así la acepto".