El día jueves 2 de octubre, en el taller de la Quinta de las rosas, dimos lectura al capítulo 16 de la novela El gran solitario de Palacio de René Avilés Fabila; lo hicimos por dos razones: el día primero de octubre el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes otorgó la Medalla Bellas Artes a René Avilés Fabila, por sus más de 50 años dedicados al fomento y conocimiento de la literatura; segunda razón, ese jueves se conmemoraban 46 años de la Matanza de Tlatelolco.
Parte del capítulo 16 de la novela narra el momento en que algunos jóvenes estudiantes fueron recluidos en Lecumberri, el llamado Palacio Negro. Ahí los guardias azuzaron a “un numeroso grupo de presos comunes, delincuentes, asesinos, ladrones y drogadictos” para que se fueran con tubos y navajas en contra de los jóvenes indefensos. Avilés Fabila lo narra así:
“Un celador los azuzó contra nosotros y en efecto cargaron. Retrocedimos. Imposible huir. Golpes con saña, golpes absolutamente gratuitos. ¿Cómo golpear a una persona con odio cuando no la conocemos? Logramos correr por un pasillo; amontonándonos, atropellándonos, y en el extremo contrario aparecieron policías y dispararon contra nosotros. Las mujeres se echaron al riel y los hombres buscamos algo que nos protegiera del doble ataque; muchos iban golpeados y otros recibieron impactos de bala”
El autor describe el acto heroico de un joven que al ver acorralados a sus compañeros trató de cerrar uno de los portones de paso a la crujía:
“Con manos y piernas se apuntaló y su cara, lo único que veíamos en ese momento, fue transformándose en la misma expresión de dolor mientras los golpes y los cuchillos hendían su carne; lentamente cayó al suelo donde todavía lo remataron a patadas. Concluido. La policía condujo a los delincuentes a sus sitios de origen: iban satisfechos, jadeantes, regocijados: tuvieron la oportunidad de practicar un deporte carcelario con jóvenes indefensos, que jamás estuvieron en un presidio. Al muerto le pusieron un trapo sucio en la cara —piadosa medida—mientras llegaban los camilleros y lo retiraban”.

Después de la lectura, con un nudo en la garganta, hicimos hincapié en los actos vandálicos que realizaron en Xalapa algunos de los jóvenes (cobardemente encapuchados) en contra de edificios públicos, en contra de medios de comunicación. Esos jóvenes acompañaban a la comitiva que iba gritando el famoso pregón: “Dos de octubre no se olvida”; pero según vemos se ha olvidado.
Se ha olvidado porque aquellos que sólo salen a vandalizar no tienen ni la menor idea del valor, el sacrificio y el sufrimiento de miles de jóvenes que murieron ese 2 de octubre.
Se ha olvidado porque de lo que se trata con esa marcha es hacer consciencia, reflexionar sobre esa lucha que no termina y que debe continuar con los métodos de la movilización social, pero sin los actos vandálicos.
Esa misma tarde en la Quinta también aludimos a los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, quienes marcharon unos días atrás en protesta, pero tuvieron el cuidado de que esos grupos de vándalos no contaminaran su movimiento.
Al final de su novela René Avilés Fabila nos muestra el panorama desolador que quedara después de la masacre:
“El dramático conjunto era lo único que proclamaba que en ese sitio habían asesinado a cerca de quinientos jóvenes de ambos sexos. Como nunca aparecieron los cadáveres, las mujeres oraban hincadas al azar, tratando de adivinar dónde cayeron los cuerpos de sus hijos, ante tumbas imaginarias”.
Nosotros no necesitamos marchar, en la Quinta de las rosas, con mis adultos mayores, sabemos que es mejor leer para no olvidar.

POSTDATA 1: DALIA PÉREZ CASTAÑEDA, “ADENTRO, PERO AFUERA”
El Hay Festival debería ser un coctel permanente para que los eventos que se realizan estén repletos, y si no que le pregunten a Dalia Pérez Castañeda quien organizó con mucho éxito el coctel de bienvenida de este festival; claro, asistieron pocas personas de la cultura, mucho chamaco antrero y por supuesto los “canaperos” que no podían faltar y que sólo fueron por el bocadillo y las bebidas. Por cierto, un día me encontré a Dalia sentada en las escaleras de entrada de la Secretaría de Turismo, en la calle de Río Tesechoacán. En ese momento comprendí el sino de la exdiputada, la mujer que por guapa no pudo ser directora del IVEC. Sentada en las escaleras de la Secretaría de Turismo, charlando tierna con el vigilante, Dalia estaba “adentro, pero afuera”; tal es su destino.

POSTDATA 2: VA LA LEY DE TRÁNSITO, PERO CON MODIFICACIONES
La iniciativa de Ley de Tránsito y Seguridad Vial, que presentó el diputado Adolfo Jesús Ramírez Arana a la Legislatura local privilegia al peatón, contempla el control de daños por accidentes, permite la libertad de tránsito propone el uso de nuevas tecnologías y garantiza la atención a discapacitados, excluyendo todo lo relacionado con las manifestaciones y marchas. Su autor aclaró que ese proyecto de ley no busca regular las marchas, por el contrario, pretende sentar bases para que se organice de mejor manera todo lo relacionado con la circulación vial en Veracruz.

Armando Ortiz aortiz52@nullhotmail.com