Todo mundo se pregunta cómo fue posible esa masacre; todo mundo se pregunta quién dio la orden de disparar; todo mundo se pregunta en qué pensaban los oficiales de policía al momento de acribillar a jóvenes indefensos que les suplicaban el cese al fuego; todo mundo se pregunta quién cavó las fosas; todo mundo se pregunta quién ordenó quemar los cuerpos; todo mundo se pregunta si los quemaron todavía vivos; todo mundo se pregunta quién fue el que desolló a Julio César Mondragón; todo mundo se pregunta qué país hemos construido.
La exigencia de los ciudadanos en México es más contundente todavía, sobre todo por la manera salvaje e inhumana como acribillaron a los estudiantes de la escuela normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero. Se pueden decir muchas cosas de esta escuela, que si es un semillero de activistas, que si los estudiantes se leen en promedio tres libros a la semana, que si eso causa su consciencia social y política; se pueden decir muchas cosas pero nada en este mundo justifica la agresión, la tortura, el asesinato. La cosa se agrava más conforme nos vamos enterando de los detalles. La fotografía del rostro descarnado de Julio César Mondrágon nos habla de los horrores y de las acciones diabólicas de los grupos delictivos, de los cárteles de la droga que conforme se ven acorralados se vuelven más despiadados en sus actos de intimidación.
¿Qué ha perdió la parte humana de esos hombres que son capaces de semejante barbarie? ¿Dónde está la consciencia, dónde la compasión, dónde la misericordia? ¿Son capaces de ese tipo de acciones sólo porque la sociedad los acorraló y no les brindó una mejor oportunidad para sacar adelante una vida normal? ¿Hasta dónde somos responsables nosotros?
¿Qué hay de los servidores públicos? ¿Qué pensamiento recorrió la mente de los policías al momento de disparar a mansalva a los jóvenes indefensos? Porque aunque algunos aleguen que los estudiantes iban armados de piedras, un chichón en la cabeza no se compara con un agujero en el cráneo, y si no que le pregunten al gobernador de Puebla.
¿Qué clase de chip autómata les colocan a los policías que son capaces de cumplir una orden, aunque esta orden signifique llevar a cabo un crimen de lesa humanidad? ¿Una vez cumplida la orden, no les dio resaca moral? ¿No pensaron en sus hijos, en sus hermanos, en sus familias?
Ahora 22 policías están detenidos y los 22 se dicen inocentes. Nadie disparó a los estudiantes, antes bien prefirieron replegarse pues aseguran que los estudiantes de Ayotzinapa son muy violentos, es decir, los policías, con sus balas y sus patrullas, con su permiso para matar, tenían miedo a los estudiantes y por eso se escondieron. Según los 22 policías nadie disparó; sólo falta que se repita lo de octubre del 68, donde según el informe de la matanza de Tlatelolco, fueron los estudiantes los que dispararon a los indefensos granaderos.
Y luego la prensa de Guerrero señalando que el gobierno por fin había actuado en contra de los revoltosos, y luego Luis González de la Secretaría de Educación en Veracruz, que celebraba en las redes sociales la acción de los policías asesinos, según este funcionario lo que la izquierda quería eran mártires; y luego Raúl Díaz Diez, presidente del PRI municipal en el puerto de Veracruz, aplaudiendo ese comentario. Saquen la cabeza, cobardes y digan que se equivocaron.
Este es el país que hemos ido fabricando, éste es el México que pertenece a esos funcionarios estultos, este es el país que merecemos cuando decidimos cruzarnos de brazos, cuando preferimos quedarnos callados.

POSTDATA 1: LÍDER MORAL DE UN PARTIDO INMORAL
Si Cuauhtémoc Cárdenas pensaba que esta generación le iba a pasar por alto su arrogancia, su soberbia y el desprecio por un movimiento que pudo evitar la llegada de Felipe Calderón a la presidencia, se equivocó. Claro que en el 88 yo voté por Cárdenas, y vote en el 94 y en 2000; pero ese era otro Cárdenas. Si “nosotros los de entonces ya no somos los mismos”, Cárdenas, con su título honorífico de líder moral de un partido inmoral, menos lo es. Me da tristeza lo que le sucedió, a pesar de todo no lo merece; pero así lo marca la ley de la retribución, lo que uno siembra eso es lo que cosecha.

POSTDATA 2: EL PALACIO LEGISLATIVO, PLATAFORMA IMPORTANTE PARA LOS ARTISTAS PLÁSTICOS
Las salas de exposiciones del Palacio Legislativo se han constituido en una de las más importantes plataformas en Xalapa para los artistas plásticos de toda la entidad, de acuerdo con la pintora Gabriela J. Meave, quien en poco más de una semana logró vender 22 de los 24 cuadros que muestra en el vestíbulo del edificio principal. Dijo que exponer en este recinto representa un honor, pues además de estar abierto a todas las expresiones, aquí cualquier persona puede tener contacto con el arte: “La experiencia de presentar mi trabajo en la Legislatura ha sido gratificante y me gustaría repetirla con otro tipo de trabajos”.

Armando Ortiz aortiz52@nullhotmail.com