El pasado miércoles en este espacio abordamos el interesante y obligado tema, que trata sobre quién recae la responsabilidad de escoger a las personas idóneas para ser candidatos a cargos de elección popular. El Instituto Nacional de Elecciones, como ya han expresado algunos despistados actores políticos o los partidos que los apoyan para alcanzar las posiciones deseadas.
Por razones no solamente de sentido común, sino también legales, esta responsabilidad corresponde a los partidos políticos que los hacen candidatos a los cargos de elección popular que hay dentro de los tres niveles de gobierno de este país. Pues como también citamos en la pasada colaboración, la legislación correspondiente que es la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LEGIPE), que está en vigor desde el pasado 24 de mayo del año en curso, así lo sanciona. Sólo que en los requisitos que pide para poder alcanzar esta designación, no hay ninguno que se refiera a la moral y ética de los aspirantes, solo consigna los de tipo legal y administrativo.
Es por lo expuesto, que la importante acción de escoger a quiénes puedan ser los personajes más adecuados para ocupar las diversas posiciones de elección popular, recae en los institutos políticos. Pues el primer requisito que deben satisfacer en forma por demás adecuada los aspirantes, es su militancia. La cual debe de estar avalada por la ideología que maneje el partido político en cuestión. Situación que por la experiencia que hemos conocido hasta el momento los mexicanos, la mayor parte de los participantes en contiendas electorales, lo que menos les interesa es la ideología partidista, pues cambian de partido como de calcetines, importándoles solamente que el partido que los postule les garantice continuar en la ubre gubernamental.
Otro de los problemas que enfrentan los partidos que participan en el proceso electoral 2014 – 2015, es el de la figura de los llamados candidatos externos. Los cuales hasta la fecha han sido escogidos, debido a que son los que les garantizan el triunfo en los lugares en donde residen o trabajan, por lo que son abanderados. Siendo esta figura la más peligrosa para cualquier partido contendiente, pues en este figura electoral la militancia no existe y por tanto no se conoce a que intereses obedecerá el personaje abanderado cuando obtenga la posición por la que contendió.
Lo citado son solamente dos de las problemáticas que con más frecuencia han practicado y sufrido dentro de sus filas los partidos políticos de este país y que por todo lo que ha estado sucediendo a últimas fechas, deben de corregir y dejar de practicar. Pues el riesgo que corren es de la gravedad que estamos viviendo y viendo en el Partido de la Revolución Democrática, el que si ya estaba bastante desgastado por sus conflictos internos, ahora se le aumenta el abanderar a cargos de elección popular del país a miembros de la delincuencia organizada. Situación que irremediablemente lo llevará, si no a su desaparición del mapa político de México, si a una situación de pérdida de credibilidad y por tanto de militantes, lo que seguramente quedará demostrado en la jornada electoral del proceso que ya estamos viviendo.
Hasta el momento de redactar la presente, solamente el Partido Revolucionario Institucional como resultado de su último Consejo Político Estatal, ha dado a conocer algunas nuevas reglas para hacer más transparente la selección de sus aspirantes a candidatos, las cuales abordaremos en las próximas colaboraciones. Hasta el lunes. noti-sigloxxi@nullhotmail.com (Fech. Púb. Vier. 21- noviembre-14)