Jesús J. Castañeda Nevárez.- jjcastaneda55@nullgmail.com

Por qué existirá la rivalidad de los pobres contra los ricos y los ricos contra los pobres?; porqué la incomprensión mutua hacia lo que representan cada una de las partes?; por un lado la “prole” manifiesta una absoluta incomprensión hacia la clase privilegiada por el destino o el sistema político de nuestro país; como que es difícil imaginar las “complicaciones” que tiene esa gente para mantener sus enooooormes residencias o la “casa Blanca” adquiridas con el “esfuerzo” de sus relaciones o de sus influencias; el alto costo de la nómina de servidumbre y vigilancia que representa la “casita”, la docena de autos de lujo, el mantenimiento mensual, el pago de seguros, etc., y el tener que gestionar todos esos gastos como parte del presupuesto de alguna dependencia gubernamental y la complicación de estar vigilando que el flujo de dicho presupuesto no sufra ningún contratiempo, para no tener que echar mano de algún amigo funcionario de un nivel superior. Cómo entender ese estilo de vida complicada por la opulencia y el derroche de recursos fáciles, que los hace sentirse señalados, criticados e incomprendidos por la prole, como si estos últimos no hubieran visto la telenovela “los ricos también lloran”.

Pero tampoco resulta creíble que éste tipo de personajes privilegiados actúen con saña en contra de los fregados, como no entendiendo las dificultades diarias con las que sobreviven millones de familias, haciendo milagros con sus raquíticos ingresos que apenas les alcanza para mal comer, mal vestir y mal vivir. A esta clase marginada pareciera que los privilegiados los odian y quisieran exterminarlos para ya no tener su molesta presencia que afea las calles y principalmente los cruceros.

Pareciera que algo nefasto traman los privilegiados, ya que muchos de éstos son los que establecen las leyes y disposiciones que han de aplicarse al pueblo y no a ellos; como ejemplo están las nuevas disposiciones que sustituyen al impuesto sobre tenencia vehicular recientemente suprimida por el gobierno estatal en lo que parecía un acto de justicia, pero que con la nueva estrategia que sustituirá el ingreso, habría sido mejor haber dejado el viejo impuesto, pues en éste se mantenía directamente el principio de proporcionalidad y equidad al tener una relación directa con el tipo de vehículo y el modelo o año de puesta en circulación y por consecuencia el nivel económico de su propietario.

A partir del 2015 el nuevo referente de ingresos al estado es la verificación vehicular con un alto costo en su expedición y más alto en sus sanciones; y el derecho de Control Vehicular que aplicará en ambos casos con los mismos costos para todos los vehículos y con esto, el principio de proporcionalidad quedará hecho añicos, porque pagará lo mismo el privilegiado que posee un Porche, como el que tiene un “Brasilia” o una “combi” del año de la canica y que por lógica sus propietarios son “prole” y de salario raquítico. Ambos pagarán lo mismo de Control Vehicular como por la verificación vehicular.

Y para demostrar el odio a la prole, pronto veremos como a estos ciudadanos de tercera será a quienes les caerán a palos los “vigilantes” del cumplimiento de las leyes y reglamentos, en un acto de brutal canibalismo. Porque a los vehículos de lujo ni los molestan, por si acaso detrás del vidrio polarizado viaja algún “influyente” que resulta intocable por la ley. A la prole es a la que hay que exterminar quitándoles hasta la última moneda que pueda representar el alimento de sus familias.

Las nuevas disposiciones de tránsito, con multas excesivas para el que no traiga puesto el cinturón de seguridad, ocasionará que a los viejos carcachos les tengan que adicionar un moderno cinturón simulado, sujetado con un pasador para poder librar la sanción. Los operativos de las grúas que atracan a todos por igual en una concesión de altos dividendos pero absurda en su concepto al violar flagrantemente los derechos constitucionales de los mexicanos, representa fielmente la ausencia de los principios básicos de la ética con que deberían de conducirse los servidores públicos.

Y para completar el cuadro, vendrá el rebote ocasionado por el terrible engaño con el que el SAT hace caer a quienes se desempeñan en alguna actividad económica legal por cuanto hace a su derecho al trabajo, pero informal por no estar registrados en el padrón de contribuyentes, pronto tendrá consecuencias, una vez que los noveles contribuyentes inscritos en el RIF incumplan con dos declaraciones y pierdan todos los “beneficios” con los que hábilmente los convencieron para incorporarse a la formalidad.
Pobre México con éste nuevo rumbo que nos están recetando. Tierra de impuestos, pago de derechos y pago de sanciones y multas en forma desproporcionada, para completar el gasto público y los salarios de una burocracia insaciable de vivos y vivales que abusan del más frágil y se ensañan con el desprotegido. Hasta que aprendamos la lección o volvamos a otra revolución. Porka miseria.

Leyes de exterminio contra la “prole”

Jesús J. Castañeda Nevárez.- jjcastaneda55@nullgmail.com

Por qué existirá la rivalidad de los pobres contra los ricos y los ricos contra los pobres?; porqué la incomprensión mutua hacia lo que representan cada una de las partes?; por un lado la “prole” manifiesta una absoluta incomprensión hacia la clase privilegiada por el destino o el sistema político de nuestro país; como que es difícil imaginar las “complicaciones” que tiene esa gente para mantener sus enooooormes residencias o la “casa Blanca” adquiridas con el “esfuerzo” de sus relaciones o de sus influencias; el alto costo de la nómina de servidumbre y vigilancia que representa la “casita”, la docena de autos de lujo, el mantenimiento mensual, el pago de seguros, etc., y el tener que gestionar todos esos gastos como parte del presupuesto de alguna dependencia gubernamental y la complicación de estar vigilando que el flujo de dicho presupuesto no sufra ningún contratiempo, para no tener que echar mano de algún amigo funcionario de un nivel superior. Cómo entender ese estilo de vida complicada por la opulencia y el derroche de recursos fáciles, que los hace sentirse señalados, criticados e incomprendidos por la prole, como si estos últimos no hubieran visto la telenovela “los ricos también lloran”.

Pero tampoco resulta creíble que éste tipo de personajes privilegiados actúen con saña en contra de los fregados, como no entendiendo las dificultades diarias con las que sobreviven millones de familias, haciendo milagros con sus raquíticos ingresos que apenas les alcanza para mal comer, mal vestir y mal vivir. A esta clase marginada pareciera que los privilegiados los odian y quisieran exterminarlos para ya no tener su molesta presencia que afea las calles y principalmente los cruceros.

Pareciera que algo nefasto traman los privilegiados, ya que muchos de éstos son los que establecen las leyes y disposiciones que han de aplicarse al pueblo y no a ellos; como ejemplo están las nuevas disposiciones que sustituyen al impuesto sobre tenencia vehicular recientemente suprimida por el gobierno estatal en lo que parecía un acto de justicia, pero que con la nueva estrategia que sustituirá el ingreso, habría sido mejor haber dejado el viejo impuesto, pues en éste se mantenía directamente el principio de proporcionalidad y equidad al tener una relación directa con el tipo de vehículo y el modelo o año de puesta en circulación y por consecuencia el nivel económico de su propietario.

A partir del 2015 el nuevo referente de ingresos al estado es la verificación vehicular con un alto costo en su expedición y más alto en sus sanciones; y el derecho de Control Vehicular que aplicará en ambos casos con los mismos costos para todos los vehículos y con esto, el principio de proporcionalidad quedará hecho añicos, porque pagará lo mismo el privilegiado que posee un Porche, como el que tiene un “Brasilia” o una “combi” del año de la canica y que por lógica sus propietarios son “prole” y de salario raquítico. Ambos pagarán lo mismo de Control Vehicular como por la verificación vehicular.

Y para demostrar el odio a la prole, pronto veremos como a estos ciudadanos de tercera será a quienes les caerán a palos los “vigilantes” del cumplimiento de las leyes y reglamentos, en un acto de brutal canibalismo. Porque a los vehículos de lujo ni los molestan, por si acaso detrás del vidrio polarizado viaja algún “influyente” que resulta intocable por la ley. A la prole es a la que hay que exterminar quitándoles hasta la última moneda que pueda representar el alimento de sus familias.

Las nuevas disposiciones de tránsito, con multas excesivas para el que no traiga puesto el cinturón de seguridad, ocasionará que a los viejos carcachos les tengan que adicionar un moderno cinturón simulado, sujetado con un pasador para poder librar la sanción. Los operativos de las grúas que atracan a todos por igual en una concesión de altos dividendos pero absurda en su concepto al violar flagrantemente los derechos constitucionales de los mexicanos, representa fielmente la ausencia de los principios básicos de la ética con que deberían de conducirse los servidores públicos.

Y para completar el cuadro, vendrá el rebote ocasionado por el terrible engaño con el que el SAT hace caer a quienes se desempeñan en alguna actividad económica legal por cuanto hace a su derecho al trabajo, pero informal por no estar registrados en el padrón de contribuyentes, pronto tendrá consecuencias, una vez que los noveles contribuyentes inscritos en el RIF incumplan con dos declaraciones y pierdan todos los “beneficios” con los que hábilmente los convencieron para incorporarse a la formalidad.
Pobre México con éste nuevo rumbo que nos están recetando. Tierra de impuestos, pago de derechos y pago de sanciones y multas en forma desproporcionada, para completar el gasto público y los salarios de una burocracia insaciable de vivos y vivales que abusan del más frágil y se ensañan con el desprotegido. Hasta que aprendamos la lección o volvamos a otra revolución. Porka miseria.