Buen día apreciado lector:

Sí que Héctor y Pepe, como otros, andan dando mucho de qué hablar en estos días.

Pero ellos, bien.

Mientras otros los grillan, les ponen obstáculos, piquetes de ojo y pataditas bajo la mesa, por un lado y en plena época de crisis gubernamental, Pepe Yunes Zorrilla consigue obras por casi cien millones de pesos para beneficiar a la gente de diversos municipios veracruzanos.

A su vez Héctor Yunes Landa realiza una importante labor en Japón para abrirle los ojos al mundo y buscar la colaboración de los gobiernos, instituciones y sociedad, para hacer frente a la vulnerabilidad que tienen principalmente la niñez, adultos mayores y ‎discapacitados, por el aumento en las amenazas naturales y siniestros causados por el hombre, no solo en Veracruz y en México sino en todo el planeta.

Los otros tendrán su tiempo en el mes de abril para “cacarear” y lanzar todas las propuestas y realizaciones alcanzadas en su trayectoria y las que puedan ofrecer a futuro.

El problema es que gracias al incansable trabajo de ambos, sus gestiones positivas ante el Senado de la República para hacer el bien, van muy avanzadas, por buen camino y en la conciencia de la ciudadanía en lo general.

Y para ellos en particular, para sus aspiraciones van en la ruta correcta, tomando en cuenta que el Senado tradicionalmente ha sido la escuela preparatoria que forja a los gobernadores y así como van, no les verán ni el polvo.

Pensar a estas alturas que otros que no tengan el nivel que ellos han alcanzado, no solo en los cargos partidistas y de gobierno podrán superar las altas posibilidades de los dos, de relevar a Javier Duarte en la silla del Palacio principal de Xalapa, es pedirle peras al olmo.

A estas alturas, ni siquiera algún servidor público que venga del gabinete federal o que recién haya sido incrustado en la nómina estatal podría ganarles una elección constitucional, ni con la candidatura oficial lo podrían hacer y tendrían que pensarlo mucho.

De por sí el panorama no pinta muy halagüeño para los tricolores en los comicios inmediatos de junio y hasta en eso ambos tendrán que echarle muchas ganas para que su partido por lo menos califique a la liguilla sexenal.

Y todavía peor, ahí en la pelea por el superliderato andan los “odiados” azules, que en los últimos torneos se han quedado apenas en la tablita, aunque en puntuación superan ampliamente a los rezagados.

Por eso algunos de sus amigos promueven comentarios que buscan desacreditar a uno u otro y dividirlos; son los mismos que antes no les concedían posibilidades y ahora que las ven, desesperan porque se caigan, cuando sucede todo lo contrario y los equipos de ambos ahora trabajan más coordinados.

El tiempo se encargará de ubicarlos.

Que haya paz en sus hogares.

gustavocadenamathey@nullhotmail.com