Por Ramón Durón Ruiz

Semana Santa es época de reflexión y de amor; amamos a Cristo, que sufrió en el Calvario, reflexionamos el profundo conjunto de símbolos que la semana “Mayor” tiene para nosotros.
Cuando en un gesto de sublime humildad o contrición entramos en Oración, nos abrimos al más maravilloso encuentro con el Señor, porque toda la magia del universo se concentra en nosotros y se dirige a la creación. Iniciamos un sorprendente y sanador proceso de renovación que vacía nuestro espíritu de resentimientos, de dolores, de sinsabores, de pensamientos obsesivos, de rencor.
Semana Santa es una oportunidad para el sano descanso, el amor, la paz, el reencuentro con nosotros mismos, con lo que amamos y con los que amamos, es una gran oportunidad para reflexionar sobre el dolor del mártir del Gólgota, aquel hombre humilde que al morir en la cruz nos dejó cientos de lecciones; entre otras:
1.- Cuenta tus alegrías, nunca tus desdichas.
2.- Transforma lo cotidiano, en algo extraordinario.
3.- Levanta tu mirada al cielo, pide un deseo y lucha por alcanzarlo.
4.- Vive tu día como si fuese el último de tu vida
5.- Comprende, esfuérzate, lucha, ten coraje y nunca te impongas límites.
6.- Recuerda… hay muchos sueños que esperan ser realizados.
7.- Nada hay más desgastante que los problemas que nuestra mente imagina y que nunca habremos de enfrentar.
8.- Nunca tomes tu camino con demasiada seriedad, invierte en el banco de la vida, la amistad… es la mejor inversión.
9.- Sorpréndete en vida riendo sin parar.
10.- Recuerda que la vida da muchas vueltas, es tan paradójica que lo malo se hace bueno y lo bueno se hace malo, lo mejor es dejar las cosas en manos de Dios porque, en nuestra vida todo sucede con un propósito.
11. Nunca tomes las desgracias, ni la fortuna como algo absoluto, ten la inteligencia de siempre darle tiempo al tiempo.
12.- Solamente el HOY es definitivo.
13.- Da la importancia a los poderes secretos que el Señor te confió: el poder del abrazo, una sonrisa, una palabra de aliento, un cumplido honesto; tienen el potencial de la vida, dale un giro de 360 grados.
14.- El corazón y el espíritu del ser humano son inmensamente más fuertes que cualquier inmensidad.
15.- Llena tu corazón de recuerdos positivos.
16.- Respeta los cambios de la vida…aprende de tus experiencias.
17.- El arte de la vida consiste en enamorar, reír, ser feliz, y dar felicidad a quienes te rodean.
18.- Construye tus caminos en el HOY.
19.- Expresa respetuosamente tus sentimientos más profundos para que vivas en libertad.
20.- En esta vida aprende a ser solución… No problema
Hay personas que conocen el arte de cultivar flores en su jardín, consiguiendo muchas veces maravillas de color: rosas abundantes y frescas, tulipanes, bugambilias y jacarandas en flor.
En el jardín del alma se pueden cultivar otras flores como el humor, la esperanza y el amor. Las flores de tu jardín alegran tu vida. Planta flores, planta humor, esperanza y amor. Verás cómo en tu alma brilla una perenne primavera. Si aquí descubres algunas flores para tu jardín, córtalas; son tuyas.
Lo de la Semana Santa me recuerda la ocasión aquella, en la que gozando del fresco de la tarde, el Filósofo se encontraba plácidamente en el patio de su casa, cuando llegó Simpliano, después de los saludos de rigor éste le preguntó:
–– Oye, supe que tuviste ayer un fiestononón, que vino gente de donde quiera porque bautizaste a tu hijo, ¿Qué nombre le pusiste al chamaco?
–– Muy sencillo, le pusimos Poncio Pilatos.
–– ¿Poncio Pilatos?, a chingáo chingáo chingáo ¿Y por qué ese nombre?
––Pa’ ver si este ‘abrón, si se lava las manos sin que tenga que decírselo cien veces como a sus hermanos.
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