De manera permanente escucho en reuniones y en grupos en las redes sociales quejas y críticas por tal o cual situación con la cual quien habla no está a gusto. Sin embargo, casi siempre escucho quejas y pocas veces soluciones. Los mexicanos seguimos en pañales en cuanto a educación cívica. Apenas llevamos unos pocos años en que podemos expresarlos libremente, y eso depende, pues hay temas, como el del crimen organizado que es mejor no tocarlo, pues la represalias suelen ser mortales. Incluso, expresar descontento por el actuar de algún político también puede implicar riesgos, así que en muchas ocasiones se realiza el comentario de manera muy discreta.

En Córdoba escucho de manera constante quejas por los bloqueos que se cometen a la principal vía de comunicación del país, la carretera México-Veracruz, que es la más importante desde el punto de vista económico para nuestra nación. Pero siempre las quejas se quedan en eso, en quejas. Si acaso algún reclamo aislado a la Policía Federal que no actúa, o a la secretaría de gobernación por la pasividad con la que Osorio Chong toma este tipo de actos vandálicos. En otras ocasiones cuando las razones del bloqueo provienen de actos del gobierno estatal, la queja se orienta a los funcionarios que no atienden inmediatamente a los integrantes del movimiento de protesta. Y cuando de obras públicas inconclusas se habla, invariablemente el comentario es que resulta imposible que un estado que recibe cien mil millones de pesos al año, no tenga recursos suficientes para terminar los proyectos ya comenzados.

Algunos grupos pensando que sirve de algo, se animan a escribir una carta a las autoridades estatales y federales, expresando su descontento por los múltiples bloqueos de los que somos víctimas quienes habitamos la zona centro del estado. Sin embargo, dichos escritos prácticamente no sirven para nada. Casi ningún funcionario se digna a contestarlos y no tienen el mínimo efecto.

En todas las reuniones y redes sociales dónde sale a relucir el tema, le digo a los participantes que la solución es muy sencilla, pero requiere mucho valor civil. En las leyes mexicanas esta tipificado como delito el incumplimiento de un deber legal. Y para muchos conocedores de la ciencia del derecho, el que una autoridad permita que un grupo de particulares violente las garantías individuales de miles o millones de personas, se convierte en una omisión muy grave, que puede ser denunciada ante las autoridades judiciales competentes.

Usted piense que pasaría si todos esos que estamos inconformes, la próxima vez que haya un bloqueo a alguna vía de comunicación, nos presentáramos ante el ministerio público federal a denunciar al Presidente de la República, al Secretario de Gobernación, al titular de la policía federal, al Gobernador del Estado, al Secretario de Seguridad Pública, y a cuanto funcionario le pudiéramos aplicar la omisión de cumplir un deber legal, como es el hecho de garantizar el libre tránsito de los habitantes de la región.

Claro que se podría definir mucho mejor el delito en que cada uno de ellos incurre. Y más todavía, si no fuera uno, sino varios abogados quienes desde su propia perspectiva de conocimientos legales, denunciara con sus propios términos y criterio, y además proporcionara asesoría a distintos grupos de ciudadanos para hacer lo mismo.

Estoy seguro de que estas pensando estimado lector y lectora, que la denuncia no llegaría a feliz término. Sin embargo, el poder judicial de México cada día está siendo más independiente en sus decisiones y juicios, además de que sería una manera de demostrar la molestia social ante la inacción de las autoridades, y también noticia internacional, lo cual serviría mucho para que se le diera seguimiento adecuado a la denuncia.

No pretendo que por un bloqueo metan a la cárcel al Presidente de la República o al Gobernador del Estado, pero este simple acto legal de la denuncia, les haría ver que estamos hartos de que ellos, quienes juraron cumplir y hacer cumplir la ley, se olviden de su juramento, ante el temor de una protesta agresiva y apliquen el estado de derecho.

Orizaba es un ejemplo de ciudad modelo en muchos aspectos y en éste también. Allí quien quiere hacer una manifestación, primero pide permiso a la autoridad. Si va a circular por la calle, sólo pueden bloquear un carril, no pueden pasarse los altos y son custodiados por la misma autoridad. Así, se respeta el derecho a la libre manifestación y protesta, pero a la vez se protegen los derechos de los ciudadanos. Con algo tan simple, como regular y aplicar la ley. Y quien no obedece, es retirado por la fuerza de la vía pública y denunciado ante la instancia correspondiente, hasta ser consignado, juzgado y encarcelado por realizar un acto delictivo.

Este sólo ejemplo baste para entender que la solución a muchos problemas es muy sencilla. Baste aplicar la ley, si se quiere con guante de terciopelo, y con cierta flexibilidad dependiendo de cada circunstancia, pero con la dureza suficiente para que un bloqueo o una manifestación jamás vuelvan a afectar a terceros.

¿Aplicar la ley? Jajajaja, estás en México ingenuo columnista. Aquí se aplica según el criterio de la autoridad que debe aplicarla… a veces si…. A veces no… Porque en México la ley se tuerce, se interpreta y se aplica a criterio.

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