Confieso que no he analizado a detalle el nuevo Reglamento de tránsito; junto con todos los ciudadanos, debería leerlo bien, al menos una vez. De lo que estoy seguro y con los ojos cerrados, es que a Xalapa y sus habitantes nos hace falta vivir EN ORDEN . ES EVIDENTE QUE VIVIMOS EN EL CAOS y que decir «esta es una ciudad sin ley y sin autoridades donde cada quien hace en la calle lo que quiere» es una frase común. También hemos constatado reacciones y opiniones en contra del nuevo Reglamento. Dentro de la actual clase política veracruzana, si hay uno que de sobra sabe de procesos y perfeccionamiento de las leyes, códigos y reglamentos es Flavino Ríos Alvarado, doctorado en derecho por la UNAM, varias veces diputado y actual Secretario de Gobierno. Por lo tanto, sabe que la norma es siempre perfectible y que para eso hay sus tiempos y cauces pero también que la realidad a normar no puede quedarse en la eterna espera de las reformas. También es sabido que una sociedad participativa bien informada, que opina y expresa sus inconformidades, es manifestación de una sociedad viva, con fuerza de cambio. De haber actitud, imaginación y sensibilidad social de parte de los responsables de la gobernabilidad estatal y municipal para registrar y evaluar inconformidades y propuestas, la próxima puesta en operación del nuevo reglamento de tránsito, lejos de ser un dolor de cabeza o de conflicto estancado por amparos, debería ser la oportunidad para que la ciudad de Xalapa, mediante la cooperación de todos, añada a su fama de culta, la de Ciudad de ley, de ciudadanos civilizados que admiten convivir en la única forma que la humanidad ha inventado,y que es bajo un orden jurídico. Es la calle, la vialidad cotidiana uno de los escenarios más transparentes de la cultura de la legalidad y el Estado de Derecho. También el espléndido campo para que nuestros legisladores incluyan en su agenda de trabajo el seguimiento y análisis de contradicciones, desfasamientos, verticales y horizontales del orden jurídico, etc,. Y se pongan a trabajar en iniciativas aunque no provengan del gobernador. Hay chamba para todos, vamos a ver de a como nos toca a cada quien. Y para ejemplo con un botón basta: hay uso ilegitimo de las calles y banquetas financiadas con recursos públicos y construidas para circular, no para hacer de Xalapa un megaestacionamiento gratuito.Calles, camellones y banquetas deberían ser los primeros objeto del Programa Rescate de Espacios Públicos. Otro mas, en ciudades donde se respetan los ordenamientos urbanos los ciudadanos organizados ya lograron que las tiendas departamentales no cobren sus estacionamientos mientras aquí en Xalapa hacen lo que se les pega la gana. La gobernabilidad agotada es esa que disimula y negocia el cumplimiento de la ley. Pocas cosas indignan tan profundamente el sentir ciudadano como una autoridad que no es la primera en someter sus actos al imperio de la ley y además trata a unos con rigor y a otros con disimulo y beligerancia que supone soborno. Vamos a ver de qué perfil es la que aplica el Nuevo Reglamento de Tránsito, una norma de rostros múltiples.