La vida te da sorpresas… Sorpresas te da la vida… Fui al DF a ver un asunto con mi hijo, y se me ocurrió llamar a un amigo periodista para conocer los últimos detalles de la vida política en el Olimpo nacional. Nos citamos en una cafetería de Polanco, y allí llegamos mi hijo y yo, caminando sofocados… Estábamos en el sabroso chisme de la política nacional, midiendo causas y efectos, y sobre todo, en el maravilloso arte de resolver los problemas del mundo ante una taza de café, y que me llevo la sorpresa de la vida…

Vestido de traje oscuro de rayas, con corbata roja que se aparece por allí el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán… Y se va a sentar a una mesa solito y su alma. Después me enteré que tenía una cita con un jorocón de la política nacional, pero se le había hecho temprano, y como todo ciudadano víctima del DF, no le quedaba otra más que esperar a que llegara la hora de la cita.

A mi hijo y a mi amigo les pedí disculpas, y decidí acercarme, pues acababa de leer una notica de un supuesto desaguisado entre Fidel y Duarte. Y quería enterarme del chisme, para sabe si era verdad o no. Además de investigar un poco si Fidel sigue siendo el mandamás de Veracruz, como se rumora, o es parte de las leyendas urbanas que día con día nos inundan y desinforman.

Total que agarro valor y que me acerco. Lo saludé y puso cara de (y tu quien chingaos eres). Le expliqué que vivo en Córdoba y que me daba gusto saludar al ex gobernador. Me atrevía a violar el protocolo y le pregunté que si podía acompañarlo un momento… Supongo que era mejor estar acompañado que solito en lo que llegaba su cita y accedió. Comenzamos a romper el hielo platicando de la crisis del café en todo el sureste mexicano. Me sorprendió que estuviera tan enterado, pues supuse que eso ya no le importaría. Pasamos por el tema de la caña de azúcar, y allí me apantalló más todavía. Conoce al dedillo los detalles de la industria azucarera nacional. Sus deficiencias y áreas de oportunidad.

Me platicó que está trabajando de abogado en México, litigando asuntos… Algo inesperado de un ex gobernador. Y ya entrado en gastos, me atreví a preguntarle si era verdad el asunto del pleito con Duarte. Puso cara de sorprendido y hasta siento que le molestó la pregunta. Pero ante la opción de seguir solo, a tenerme de damo de compañía, me contestó: ¨Es Falso, no hubo ni la comida que dice el artículo, ni la pelea que allí se menciona¨ Y luego sonriendo me comenta ¨Sólo hemos hablado por teléfono, y eso, muy pocas veces, porque nos graba el enemigo¨.

Yo insistí, porque quería saber sobre el supuesto Maximato. Y le pregunté que tal estaba su relación con Duarte. En ese momento, sentí que asumía su papel de político, pues la respuesta fue clara y contundente, pero con un aire institucional: ¨Sana, cercana, respetuosa relación de correligionarios. A mi partido, mi voto y mi cuota¨. Esta respuesta me hizo entender que el Maximato no existe. Que si es verdad que se enfriaron un poco en su relación, lo cual es normal. Hoy quien manda en Veracruz es Duarte, no Fidel. Y punto. Pero no están peleados. Me imaginé la relación entre un padre que cede el mando a un hijo, y luego le cuesta un poco de trabajo aceptar que otro es el que manda, y él ya no ocupa el lugar privilegiado que ocupaba, pero sin resentimientos.

¿Entonces que hace usted en estos días? (pregunta tonta porque ya me había dicho que litigaba), pero quería saber que hace un ex gobernador de Veracruz en el DF. Me dice: ¨Mire, a mi gobernador mi respeto y consideración, que le quede claro¨. ¨En cuanto a que hago, estoy dedicado a escribir mi noveno libro, a la cátedra y al litigio. De la política veracruzana estoy un poco alejado¨… Y yo en seguida pensé ajá ¿Y Oaxaca? Y que le pregunto.

¨Me preocupa Oaxaca y la juventud¨. En ese momento ya lo sentí un poco tenso. Me dio la impresión de que notó que era una entrevista, en lugar de un encuentro casual con un veracruzano. Aunque no me ubica como columnista, seguro se dio cuenta, pues sigue tan brillante como siempre. Y sí, aunque moleste a muchos de mis lectores, es un hombre muy lúcido y muy inteligente.

Regresé a sus libros, y le pregunté como se llama el último, me dice ¨El poder, del poder legislativo¨. En eso levanta la vista, y me dice. ¨Ya llegó la persona que esperaba, mucho gusto. Espero tener la oportunidad de volver a compartir una mesa con usted, buenas tardes¨. Me entregó su tarjeta de presentación que por cierto dice su nombre y debajo, solamente dice ¨abogado¨, y se despidió con un apretón de manos.

Amable, inteligente, perspicaz, institucional, y abierto a que cualquier persona se acerque a platicar con él. Eso me impresionó, pues yo pensé que un ex gobernador tendría un séquito de guaruras, y aunque seguramente tenía algún aparato de seguridad, éste era muy discreto, pues no los encontré por más que miraba de un lado a otro.

Regresé a mi mesa. Y me acosaron a preguntas. Mi amigo el periodista del DF me dijo que Fidel tiene muy buena relación con el primer círculo del poder. Que es apreciado. Pero que se mueve entre telones, más allá de los reflectores. Pasó una minifalda con una mujer muy guapa dentro de ella, y eso nos distrajo, para volver después a los chismes de cortesanos.

Al ciudadano común quizá no le importe el tema. Pero a los interesados en la política si nos llama la atención este tipo de detalles, y el rápido desmentido a un pleito que Fidel afirma jamás existió en la Condesa.

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