La Red Veracruzana de Comunicadores Independientes es una asociación civil que cumple 3 años de edad y este viernes 27 de Noviembre formalizará su cambio de Directiva 2015-2018. Un esfuerzo asociativo de raíces y contexto que provoca a la reflexión.
Con perfiles muy diferentes, sus asociados tenemos en común ser comunicadores que comparten valores éticos, oportunidades, retos y riesgos del libre pensamiento, del periodismo crítico, reflexivo y propositivo;…. ¡de soñadores! diría un crítico de críticos.
O sea, una postura que tiene por lo menos tres inconvenientes:
a) No es fuente de ingresos en un mercado de consumidores cautivos de adulación o de la “guerra sucia”.
b) Es actividad de alto riesgo en un terreno nada fácil donde los poderes económicos y políticos de siempre lo son todo y el ciudadano simple, es poco menos que nada y
c) Se trata de un periodismo que tiene poco o ningún espacio en los medios tradicionales de comunicación en los que, con excepciones, predomina la mediatizadora “cultural” de masas, la basura informativa y el consumismo. Lógico, al periodismo crítico no le queda de otra que refugiarse en algunos medios excepcionales, en las redes sociales y la difusión en internet.
Por eso nos asociamos, para afrontar una realidad adversa a la libertad de expresión y para ejercitar y multiplicar capacidades. Tómese en cuenta que desde la edad más remota de la humanidad, el hombre se vio en la necesidad de unirse para superar obstáculos que sólo no le era posible vencer. Nos dice una versión de la antropología social que así surgieron las primeras formas del lenguaje y de la comunicación. A lo largo de toda la historia, de esta manera ha evolucionado la necesidad y las formas de comunicarse y asociarse.
Por ahora somos 11, (lo que descarta el empate en votaciones) todos mayores de 50, dedicado a las más diversas actividades, cada uno es líder de sí mismo, proactivo y de pensamiento reflexivo, critico y propositivo, con egos de toda clase y tamaño, con perfiles y sueños diversos.
REVECOMIN como gusto de abreviar, es producto de la aldea globalizada, de la sociedad de hoy, con sus posibilidades, limitaciones, contrastes, incertidumbres y, para la libertad de expresión, con sus peligros y costos mejor observados desde la comunidad internacional.
Igual que la matriz de donde emerge, la organización social se mueve entre polaridades; mismas en las que vivimos, convivimos y seguro permaneceremos unidos hasta que “un impulso interno” o las presiones externas lo permitan. Las organizaciones de la sociedad civil siempre han padecido la intervención del poder gubernamental que las pone a su servicio, las controla o manipula al antojo de calendarios electorales y si no se dejan, las margina o las revienta. Mientras nada de esto ocurra, seguiremos vivos y poniendo un grano de arena a la civilidad democrática que coincide al menos en una premisa: la libertad de expresión es vida y urge ponerla al servicio de la justicia y de la necesidad de moderar opulencia e indigencia, si no deseamos avanzar hacia el incendio de lo que se pierde al último: las esperanzas.
Los integrantes de esta AC nacimos y crecimos en circunstancias diferentes y aunque tenemos muchas ideas en común, pensamos de diferente manera lo que no impide el diálogo respetuoso y la convivencia eventual. Repito, no es fácil, como la sociedad, somos aprendices de la cultura del OTRO y por consecuencia nada exentos de intolerancia, indiferencia, exclusión o confrontación.
La organización es una AC legalmente constituida, al corriente con sus obligaciones y surge con espíritu mutualista pero también de servicio al gremio, a los comunicadores y a la misma sociedad. Durante esta etapa fundacional, la convivencia y las acciones realizadas como asociación nos han permitido conocernos mejor, condescender y hasta friccionarnos a veces. Experiencias que nos han fortalecido como organización y también como personas como lo prueba la adición de «independientes» en refrendo de una exigencia de nuestro tiempo: el ejercicio pleno del derecho humano a la libertad de pensamiento y de expresión exige un verdadero margen de independencia de los centros de poder. Hemos constatado lo que siempre se ha sabido: que es difícil ser y crecer en ambientes en los que predominan los grupos de interés a menos que se condescienda y baile al son que toque el que paga.
En esas condiciones, el ejercicio de la libertad de expresión al servicio de la verdad y de las mejores causas sociales se vuelve subversivo del orden impuesto y, por lo tanto, de riesgo reduciéndolo a bandera de quijotes, de protegidos por ley o de posibles mártires. Fácil es vivir y convivir donde la mayoría es sumisa, acrítica. Hay paz forzada en una sociedad gobernada por dictaduras de bota o mediáticas donde la represión del ejercicio periodístico es sutil pero eficaz y no se respeta el orden ni por el encargado de cuidarlo.
Escuchar y respetar pasa a ser sustento y razón de ser del esfuerzo asociativo, o sea, sumar para multiplicar en sus efectos o resultados medidos en términos de contribución a las respuestas que demandan los retos que compartimos con la sociedad. Somos un laboratorio vivo de valores, particularmente de la Tolerancia Creativa.
Así transcurrieron 3 años, bajo la coordinación de nuestra Presidenta y socia fundadora Leonor de la Miyar Huerdo, veracruzana ejemplar hija Don Fernando de la Miyar fundador y director de La Nación en Veracruz. A su lado, fuimos maestros y alumnos, o sea, más que socios. Fue tiempo de trabajo y también de reconocimiento y valoración. Hoy nos toca compartir renovados esfuerzos, experiencias y posibles aportaciones a la sociedad como lo es la enseñanza asociativa en la diversidad, justamente una asignatura pendiente en la mayoría de los mexicanos.
Dice un dicho que unos ven el vaso medio vacío y otros medio lleno. Tengo la sospecha que entre los primeros están los que casi no tienen agua para beber y en los segundos, los que la tienen en abundancia. Nada es verdad nada es mentira todo es según el cristal con el que se mira. Otra falacia que sirve para ocultar la verdad y para negar la capacidad del hombre para conocerla.
Las iniciativas auténticamente ciudadanas, desde la sociedad civil, son una moneda en el aire. Parece que crecen por todo el país. Brotan de la sociedad y de las inconformes bases de todos los partidos y organizaciones corporativizadas. De esa emergencia depende el desarrollo político y la regeneración de un sistema que ha retrocedido a la época de los tapados. Retroceso que como la flecha, jala hacia atrás antes de ser lanzada hacia delante, donde el viejo régimen espera su sepultura, aunque no esté completamente muerto. México llegó tarde al capitalismo industrial, también al de la globalización que prepara un nuevo reparto mundial ante el cual no cabe simular la estabilidad.
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