En 1979, a partir de la primera visita del papa Juan Pablo II a México, la televisión creó una narrativa de la cobertura de ése y sus siguientes viajes al país, la cual permanece en la del papa Francisco y a la que, con variantes, se ha sumado buena parte de la radio y la prensa escrita.

El núcleo de esta narrativa es la anécdota, entre más intrascendente mejor, y deja de lado el análisis de lo dicho por el papa. A eso se añade el discurso meloso y emotivo que pretende, como las telenovelas, que las audiencias se emocionen y lloren.

Esta cobertura implica la falta de respeto al emisor del mensaje, en este caso el papa, que ha preparado con mucho cuidado el contenido del mismo. En el Vaticano, equipos de especialistas trabajan por semanas e incluso meses los textos. Con ellos se pretende dar a conocer el pensamiento del sucesor de Pedro y fijar su posición ante los problemas de la realidad.

Para esta narrativa, la dominante en la cobertura papal que se da en México, el contenido del mensaje, las ideas, son irrelevantes. No merecen ninguna atención. Conozco medios extranjeros, de radio, televisión y prensa escrita, que para dar seguimiento a la visita papal mandan especialistas en teología.

Implica también la falta de respeto a las distintas audiencias, a las que se les trata como personas menores, incapaces de entender ideas. En la lógica de esa narrativa, los grandes públicos no tienen capacidad de razonar. Sólo pueden sentir. Lo que queda es alimentar sus emociones.

Ante este panorama, que espero algún día cambie, sólo queda a las audiencias, por su cuenta, acercarse a los textos, para después hacer su propia interpretación. Para ese ejercicio propongo tres claves de lectura, que pueden ayudar a la comprensión de lo que en estos días el papa va a decir:

1.- La del secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin. En los 90, estuvo en la Nunciatura en México. Él sostiene que ante los problemas de la realidad “el reto es denunciar el mal que está presente, alzar la voz contra todos aquellos fenómenos negativos, desde la corrupción hasta el narcotráfico, la violencia o la criminalidad, que impiden al país proceder por la vía del progreso material y espiritual”.

Y añade que el objetivo de la Iglesia “es educar las conciencias, desde el punto de vista de hacerlas más sensibles a los fenómenos negativos”. El papa en México, de acuerdo con Parolin, “se detendrá en temas propios del país que visita, para poner luz y destacar la fuerza de la fe de este pueblo, su extraordinaria cultura, su extraordinaria devoción mariana , la cultura y la riqueza de las poblaciones que lo componen, a partir de los indígenas”.

2.- La del director de la revista Civiltà Cattolica, el jesuita Antonio Spadaro. Fue el primero en entrevistar al cardenal Bergolio ya como papa. De él dice que “no es una persona irresponsable, es una persona muy concienzuda, no toma decisiones en vano y no quiere irritar a nadie. Pero sus acciones no son determinadas por las presiones. En su geopolítica, por ejemplo, él no acepta alianzas preestablecidas, se mueve de manera libre. Ésta es su manera de actuar, intenta obtener el máximo resultado, consciente del terreno en que se mueve. Es muy práctico, como he dicho, no es un perfeccionista riguroso. En algún caso, llega a citar casos concretos, pero lo hace evaluando la situación”.

Y el periodista jesuita añade que el papa no pretende intervenir en los asuntos internos de México, que no va a dejarse guiar por las presiones políticas y que va a decir su palabra sobre la violencia y la desigualdad. El sucesor de Pedro viene a México “a visitar lugares a los que ningún papa precedente ha ido. Lugares que son fronterizos, pues el papa quiere concentrarse en su viaje en zonas donde hay tensiones. Una de éstas, sin duda, Chiapas, donde hay tensiones contra personas marginadas y empobrecidas. Allí hay necesidad de la Iglesia como ‘hospital de campaña’ (…) Luego irá a Ciudad Juárez, hecho aun más interesante, pues para Francisco, en los confines hay muchas heridas abiertas y ahí él quiere tocar con la mano”.

3.- La del provincial de los jesuitas en México, Francisco Magaña. El papa fue provincial de Argentina. Sostiene que él “viene a decirnos que aunque existan muchas cosas que niegan la fraternidad por la violencia, por la injusticia, por la desintegración de las familias y por tantas otras cosas, les recuerdo que todos somos hermanos”. Y añade que el papa “nos va a jalar las orejas a todos. En el mundo de la política se da la corrupción, pero también a los obispos y sacerdotes nos dice acérquense a su pueblo”; afirma que en esta visita el papa “nos va a invitar a la esperanza y a la alegría poniendo los pies en la realidad del país. Yo creo que cada lugar significa cada uno de los temas de los que el papa quiere hablar”.

Twitter:@RubenAguilar