Como a la mayoría, son muchas las cosas que me hacen dudar de los candidatos. No me refiero a unos en particular sino a todos, absolutamente a todos los que tengan en común el propósito de llegar al poder gubernamental.

Uno de los temas sobre el que reflexiono aquí, lo abordé de manera directa en mi artículo Carta al Senador Héctor Yunes Landa, al que remito a los lectores interesados y que es sobre el «empoderamiento ciudadano y la Reforma Política» y en cuyo debate y análisis participó activamente el Senador por Veracruz,

http://despertaratiempo.blogspot.mx/2012/08/despertar-tiempo-romeo-gonzalez-medrano_16.html

Hagamos a un lado, por inútil, el debate de las intenciones que de ellas está saturado el camino al infierno al que ya llegamos.

Sin conceder, vamos a suponer que son verdaderamente auténticos, sinceros y buenos los deseos de los candidatos al querer gobernar y además, que son apegados totalmente al fin supremo en que teóricamente está fundado y constituido el Estado Mexicano, es decir, el bien común, la felicidad de todos los integrantes de la sociedad.

Dada la magnitud y complejidad de las funciones que tiene la administración pública, la Constitución prevé que el poder que el gobernante recibe de la voluntad popular, se ejerza de manera delegada, o sea, a través de otras personas.

Así, un Gobernador o un Presidente, apenas resulta electo, lo primero que hace es nombrar a varias docenas de colaboradores quienes consultando a su jefe, a su vez hacen lo propio y así hasta completar un centenar o miles más de nombramientos.

Cada dependencia de gobierno tiene 50 o 100 funcionarios que van desde el titular o secretario, hasta el último jefe de departamento. Después de este nivel sigue otros cargos menores y la «tropa de infantería».

En el gobierno del estado, solo por lo que se refiere al poder ejecutivo cuyo titular es el gobernador, tiene cientos de funcionarios y miles de empleados la mayoría de los cuales llevan años en sus plazas y cargos.

Por eso cuando un candidato a gobernador dice que su gobierno será «sensible» a las necesidades, «cercano» a la gente, «abierto a la participación» , Transparente y honesto, y todo lo que la gente quiere oír……, vamos precisando, se refiere al estilo personal de gobernar y solo a la figura del gobernador, ( o del Presidente) mas no de todos sus generales y el ejército de empleados que laboran en la administración pública, los cuales tiene su estilo y hasta su propio proyecto personal y que es el que les importa.

¿Por obra de qué exorcismo, magia o poder sobrehumano, un Gobernador o Presidente puede garantizar el comportamiento honesto, eficiente y congruente de los miles de sus subordinados?

¿A qué riesgos de traición está expuesto el poder delegado a un funcionario y para evitarlo porqué se insiste en métodos que han dado pésimos resultados?

¿Ha existido algún gobernante que responda por la actitud y conducta honesta y eficiente de miles funcionarios y de burócratas ?

Sí, en la Alemania Nazi y en la ex URSS de J. Stalin. También en la China de Mao. Pero recordemos el papel dictatorial y vigilante del partido en el poder, cosa que por acá ni se conoce ni se acepta y menos se cultiva. Nuestros partidos son comparsas del gobierno en turno, nunca conciencia crítica organizada como le llamaría el Maestro y compañero de Crujía José Revueltas.

¿ Cuál es una de las lecciones más duras que se supone deberíamos ya de haber asimilado los veracruzanos en 2016 ?

LECCIÓN 1: Que a nada bueno para el pueblo conduce tener un gobierno que no se gobierna.

Y para eso, hay que decirlo, absolutamente para nada han servido leyes e instituciones de fiscalización creadas.

Para gobernarse con eficiencia y honestidad hace falta el contrapeso de real y verdadero empoderamiento ciudadano. ¡Y mucho antes: Que existan ciudadanos! (Por eso remito a los interesados a la Carta al Senador)

Ciudadanos que cumplen sus obligaciones y ejercen a plenitud sus derechos. Ciudadanos que uno solo sea capaz de llevar a juicio a un gobernador, presidente o representante que se atreva a ejercer violencia de cualquier género en contra de quien ejerza sus derechos constitucionales.

Hace falta también otra cultura en los servidores públicos, verdadera cultura de servicio, y una cultura así se mama, emerge desde la familia y de la escuela, es cultura democrática que se construye colectivamente con el ejemplo que se valora, reconoce y estimula.

También es necesario un Servicio Civil de carrera. Lamentablemente eso no existe en México. Lo que existe es un sistema que premia al corrupto, protege al prepotente, nombra al incapaz, y por si fuera poco se le entrega carta de impunidad mediante una curul en el poder legislativo mientras «expiran» sus delitos.

Estamos jodidos porque la «perfecta legislación» es hecha por inteligencias corruptas que se cuidan de dejar las lagunas, vacíos y trucos que le son útiles para ejercer el poder a su antojo, salir impunes ante cualquier acusación y perpetuarse en el poder. Ridículo hacen los que suponen que encarcelar a la maestra E.E. GORDILLO e inhabilitar a unos cuantos es suficiente para ganar credibilidad en la supuesta «lucha anticorrupción».

No existe auténtica cultura de servicio público. Por ello ningún gobernante puede cumplir más que una pequeña parte de lo que promete pues esto supone gobernarse así mismo, o sea Gobernar a los secretarios, subsecretarios, directores y miles de burócratas.

No faltará un cuello blanco que me lleve la contra y diga «hay instituciones que tiene un gobierno para gobernarse, como una Contraloría del Estado , los órganos de control interno, tiene un fiscal , una secretaria de Planeación y bla bla. Solo que todas dependen del mismo poder y nadie puede ser juez y parte. Gobernarse no sólo es un asunto jurídico, es ante todo una cuestión política, habla de la relación Estado- sociedad.

En teoría para procurar equilibrios, el poder del estado se divide en tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. En la realidad solo uno domina todo.

El Ejecutivo, por tener el poder absoluto, no es capaz de gobernarse así mismo. Eso no ha existido en ningún estado , nación ni época.

Solo el poder equilibrado y con una ciudadanía empoderada puede dar la posibilidad de un gobierno que se gobierne.

¿Qué acostumbran los gobernantes para mejorar el desempeño del ejército de empleados y «cumplir» sus promesas de campaña?

Hacen Discursos, exhortos, diplomados, cursillos de capacitación y códigos de ética.

Pero eso jamás ha servido para nada por la misma razón que 2000 años de decir y escuchar misas no le ha hecho ni cosquillas al comportamiento pecaminoso de los creyentes.

¿Que trascendencia puede tener el compromiso verbal de un aspirante a gobernar en el sentido de trabajar únicamente en beneficio de los veracruzanos con honestidad, eficiencia, transparencia y todas las virtudes pérdidas en los políticos ?

Ninguna. Los corruptos también van a misa, comulgan, se dan golpes de pecho y saliendo de la iglesia los golpes se los dan al ciudadano y al presupuesto público y no pasa nada.

Hacen falta compromisos específicos y concretos, medidas y mecanismos que permitan el avance en el empoderamiento ciudadano, en su papel vigilante, denunciante, de escrutador, poder de exigibilidad , de fiscalizador , de mandante que es realmente tomado en cuenta.

¿Qué es lo que cambia al día siguiente de elegir un nuevo gobernante del mismo, de otro partido o sin partido?

¡ Nada, la burocracia del gobierno ¡es la misma! ¡ siguen sin cambiar de los mismos vicios¡ suponer que se cambia la mentalidad y forma de ser de cientos de miles de burócratas porque hubo alternancia de partidos en el poder y de ideología del gobernante ¡es la mentira política más grande que se ha dicho y vendido a los electores!

¿qué quiero decir?

Mientras el empoderamiento ciudadano solo este en el papel ningún discurso ninguna buena voluntad de un gobernante va a cambiar la cultura patrimonialista del poder (dueño del cargo) de la clase política gobernante la cual se reproduce desde las altas esferas hasta el último de sus empleados, muchos de los cuales gozan de «protección sindical» por no decir de mafias.

Mientras el nuevo gobernante no llegue acompañado y apoyado en una nueva y diferente correlación política de fuerza que haga viable y exigibles las políticas que afectarán poderosos intereses creados. ¿Con qué fuerza los va a enfrentar? ¿Con qué fuerza les va frenar su ambición que está acabando con la paciencia y precaria estabilidad? Esto lo saben muy bien todos y optan por un discurso para campaña y otro que silenciosamente es el que se ejecuta estando ya en el poder.

Mientras cada nuevo gobernante sea electo por una minoría activa y una sociedad civil en su mayoría de abstencionista, electores cautivos y temerosos de perder lo que tienen, organizaciones sindicales corruptas, organizaciones del campo y populares propiedad de caciques,

Mientras el nuevo gobernante no esté impulsado y apoyado por una sociedad civil movilizada, participativa, un periodismo libre e independiente del poder, y se cuente con sólidas y democráticas organizaciones de base:

¡Es totalmente falsa la expectativa que venden los políticos prometedoras de cambios verdaderos,sean del partido que sean!

El debate fundamental no es de perfiles de candidatos sino de Proyecto Político, de Estrategias, de políticas públicas, de financiamiento. Me temo que no piensan así los asesores del marketing político. ¡ qué desgracia que les hagan tanto caso¡

La elección, esta elección, tiene su lectura: No es un concurso de Miss Simpatía sino de cuál debería ser el papel del Estado ante el destino de 7 millones de habitantes.

Candidatos: no ofendan la inteligencia del pueblo. Por lo menos inventen otro discurso que no sea el voluntarista de siempre. NO SEAN SACONES, LA FRANQUEZA Y LA VERDAD GENERAN CONFIANZA, Pongan los a segunes, pronuncien sus PROPIAS exigencias, LO HIZO el Ex Presidente José López Portillo en su primer discurso como Presidente.

Como si el cambio que necesita México fuera posible como obra de un SUPERMAN, !

•NOTA. Todas estas y otras ideas no las leí en ninguno de mis libros de ciencia política, salen totalmente de reflexiones derivadas de 40’años vividos como servidor público en la administración federal, estatal y municipal.