VERACRUZ, la entidad del país, más importante, dentro del amplio panorama político de la federación, sigue siendo el tema más candente en materia política y consecuentemente, también, de la parte administrativa.

 

El enfrentamiento político entre el Gobernador actual Javier Duarte de Ochoa, y el Gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares, sigue con la misma intensidad de hace algunos meses.

 

Nadie cede. La batalla campal esta a la orden del día y entre tantas acusaciones mutuas, parece que el daño colateral alcanza, en estos momentos, no tan solo a los veracruzanos en lo general, sino que ha permeado en otras instancias como en la que representa el mismo Senador de la República, Pepe Yunes.

 

La renuncia del Secretario de Seguridad Pública, en momentos propiamente álgidos de la política veracruzana, agrega un ingrediente más a todo este panorama político que ya huele a muchas cosas, menos a una sana controversia por el poder.

 

Que nadie se meta de mediador, porque sale, prácticamente, raspado. Nadie puede intervenir en una sola condición. Nadie puede velar por la tranquilidad de los veracruzanos, sin que sea, de alguna manera, involucrado en un pleito parcial.

 

El río, por lo tanto, sigue revuelto y no precisamente por el efecto de las lluvias que han caído y que amenazan con caer en las próximas horas, debido a la entrada de un debilitado fenómeno meteorológico.

 

No, el río sigue revuelto en la cuestión política y no hay día en que los medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, se ocupen de información que se genera con los dimes y diretes, con las acusaciones mutuas, tanto en la lucha mediática, como ante los tribunales o bien, desde el punto de vista personal.

 

Ya se decía desde el año pasado que el proceso electoral del cinco de junio, sería por mucho, inédito, es decir, un episodio político que Veracruz, como el mismo pueblo veracruzano, no había vivido en toda la historia política de esta entidad, sobre todo, por la participación de actores políticos que llegaron a converger en momentos difíciles, de grandes problemas económicos, de enormes irregularidades en el manejo público de los recursos y de grandes conflictos políticos y personales.

 

Por ello, Veracruz, sigue sumido en una tempestad que solo espera el primero de diciembre para arreciar, sobre todo, por las promesas realizadas en campaña por los propios candidatos que fueron protagonistas, pues todos ellos, llevaron como principal bandera política, el compromiso de investigar los saqueos económicos de la entidad.

 

El enfrentamiento político tiene mucho quehacer en la vida política de Veracruz, de aquí en adelante, pues de nada sirve que legisladores de la talla de Pepe Yunes, llamen o convoquen a la civilidad política para beneficio de los propios veracruzanos, pues nadie va a entender.

 

Mientras, el tiempo avanza. El gobernador Javier Duarte de Ochoa, se va quedando solo con aquellos funcionarios o colaboradores cercanos que pertenecen a otras corrientes políticas y que lo defienden de lo indefendible, pero siempre con lealtad.

 

Sí, con una lealtad que correspondía, más bien, a los amigos que tuvo el gobernante en el momento de llegar a tomar los destinos de Veracruz, pero que a tiempo, prefirieron optar por la práctica de aquel dicho popular que dice “Más vale que digan, aquí corrió, que aquí cayó”.

 

 

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MIENTRAS EN OTROS esferas del Gobierno, federal y estatal, la principal preocupación se encuentra en sostener diversas actividades relacionadas con el mantenimiento del poder, en Xalapa, las autoridades municipales, se preocupan por darle al pueblo que gobiernan, los beneficios que les corresponden y además generar las condiciones para impulsar una intensa actividad cultural.

 

En este gobierno que encabeza Américo Zúñiga Martínez, se le ha dado especial importancia a la cultura, de tal manera, que Xalapa, ha venido recobrando paulatinamente su prestigio como la Atenas veracruzana, debido al florecimiento de las artes y la cultura en todas partes.

 

No ha cesado, en ningún momento, el trabajo que realizan, junto con el alcalde, todas las personas que son parte de la función administrativa, para cumplir con uno de los propósitos fundamentales del gobierno xalapeño, es decir, de devolverle el estatus cultural que se merece y que por diversas razones, se había desvinculado de la labor municipal, que es la que ahora se hace cargo de que se cumplan, paso a paso, los proyectos culturales que le han dado fama y presencia a una ciudad es la capital del Estado de Veracruz.

 

Zúñiga Martínez, algunas veces criticado por aquellos enemigos gratuitos que surgen en todas partes, se ha dedicado en cuerpo y alma, al cumplimiento del compromiso contraído con la sociedad, pues desde el momento en que inició su gobierno, se ha visto el cambio en el aspecto cultural, área a la que le ha dado especial importancia.