APENAS AYER, en este mismo espacio, hacíamos referencia a la posibilidad de que el Gobernador del Estado, Javier Duarte de Ochoa, no asista a la ceremonia de toma de protesta del nuevo Gobernador, de la entidad.

Y todo parece irse conformando con esta teoría de los analistas políticos, que conforme pasa el tiempo, persisten en su creencia de que el mandatario estatal, optará por ausentarse en virtud de que para ese momento ya no tendrá ninguna obligación, puesto que su periodo gubernamental, habrá terminado unas horas antes.

Efectivamente, Javier Duarte de Ochoa, tendrá toda la justificación del mundo, toda vez, que como hemos referido, su mandato concluye a las doce horas del treinta de noviembre próximo, comenzando constitucionalmente el periodo de dos años para el nuevo Gobernador electo el cinco de junio pasado.

De esta manera, Duarte no estará obligado a presentarse en la ceremonia que deberá presidir la nueva legislatura del Estado, la cual le tomará la protesta correspondiente a Miguel Ángel Yunes Linares, si es que, como en toda previsión, no se presenta ningún obstáculo derivado de las impugnaciones que sostienen, todavía, los partidos políticos del PRI y Morena, y que a la fecha no se han resuelto.

Aunque existe la percepción de que ya no ha y nada que hacer, de todos modos se tendrá que estar a la espera de la resolución correspondiente, para saber con más exactitud si Miguel Ángel Yunes Linares, llega a rendir protesta o las cosas cambian sustancialmente, de tal manera, que pudiera darse otros resultados, incluyendo en ellos, desde luego, la invalidación de las elecciones del pasado mes de junio.

De esta manera, Duarte, puede tomar camino en el momento que quiera, puesto que ya no será responsable de lo que pueda suceder en el gobierno, a partir de las cero horas del treinta de noviembre, quedando en manos del nuevo Gobernador del Estado, la conducción de la entidad, porque así lo prevé la propia constitución general del Estado, sin que por esto, se pueda concebir que haya un vacío de poder.

Así es que, lo que piensan los analistas políticos, puede ser cierto en el sentido de que Javier Duarte de Ochoa, no asistirá a la ceremonia correspondiente donde se de, oficialmente, la toma de posesión y consecuentemente, la del poder político y administrativo de la entidad.

En su lugar, aquí mismo se ha comentado, que podría estar el actual Secretario de Gobierno, que para ese entonces, tampoco lo será, considerando que también, su periodo de mando, habría terminado precisamente el treinta de noviembre, a las doce de la noche, pero como una cortesía política, que tampoco se cree que haya, asistiría posiblemente, con la representación del ex gobernador Duarte, con la única finalidad de acatar la invitación de la propia Legislatura del Estado, más no del sucesor en la gubernatura del Estado.

Cosas de la política y más que nada, circunstancias que se dan en una entidad, políticamente hablando, de las más avanzadas.

La historia política de la entidad, estará registrando un hecho inédito y formará parte, sin duda, de estos acontecimientos que están cambiando sustancialmente el quehacer político de Veracruz, desde este momento, previo a los hechos que tendrán lugar el primero de diciembre que se aproxima.

Queda claro, pues, que Duarte, por todas las razones que puedan existir, no asistirá a la ceremonia de transición del poder constitucional del Gobierno de la entidad, pues sería inaudito que pudieran verse la cara, frente a frente, quienes por ahora son los principales protagonistas de un enfrentamiento político que h durado muchos meses y que seguirá durando mucho más, pues tal y como también lo hemos referido, el pleito no habrá de concluir con el periodo gubernamental de Javier Duarte de Ochoa.

Mucho habrá que ver en Veracruz, mientras que la federación, se aguanta y se mantiene al margen, como si se tratara de un estado o país ajeno.

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EL GOBIERNO FEDERAL, no sabe mirar pa’ bajo, como dice la canción.

Poco o nada le ha importado las condiciones políticas y materiales en que viven los veracruzanos.

Y a estas alturas del gobierno estatal, seguramente que menos se habrá de interesar por intervenir y poner paz, sobre todo, paz, porque la sociedad parece estarse cansando de tanto pleito político.

Veracruz, concluye, en tres meses y medio, escasamente, un periodo gubernamental de grandes controversias en todos los sentidos. Se anheló, en su momento, la intervención de la federación, y no se hizo, por lo que ya pasado lo más duro, lo mejor es empezar de nuevo.

Y ese empezar de nuevo, se tendría que ver con el nuevo Gobierno, independientemente de las acciones que traiga para recomponer el panorama político y administrativo de la entidad, que de acuerdo a como se dan los datos, es muy complicado, difícil y muy costoso reparar.

Sin embargo, hay quienes piensan que el Gobernador electo, tiene sus propios proyectos para salir adelante.

Al margen de las acciones penales que se puedan aplicar en algunos casos, lo importante para la nueva administración, será precisamente, el camino que deberá seguir para cumplir con tantas demandas de los veracruzanos.

El voto del pasado mes de junio, fue un serio indicativo de que todo mundo esta cansando de lo mismo y es por eso que las esperanzas están puestas en el cambio.

De los dimes y diretes, se tendrá que pasar a lo más concreto, lo verdadero, lo que interesa al pueblo veracruzano, lo que se requiere para el debido cumplimiento de los compromisos contraídos, no tan solo en la campaña, sino en la propia jornada electoral, donde los ciudadanos, de verdad, mandaron.

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DICEN LOS ANALISTAS políticos y uno que otro líder de opinión, más aquellos que externan continuamente sus preocupaciones políticas, que Miguel Ángel Yunes Linares, tendrá el apoyo económico de la federación para poder cumplir con todos los compromisos políticos, aún cuando la federación, se castigue sola, porque podría suceder que creciera la posibilidad de que el PAN volviera a ganar en la entidad veracruzana.

Lo anterior tiene su base, principalmente, en lo que se ha visto en otras entidades del país, teniendo como ejemplo, el Estado de Puebla, que hoy goza de un avance significativo en materia de obra pública.

Es arriesgado pensar de esta manera, pero los indicativos son en este sentido y es posible, que fuera de las estrategias políticas, se quiera congratular el sistema político priista, con el panista, para estar juntos en la defensa de la propia Presidencia de la República.

Eso es lo que dicen, y hasta podría ser cierto, dadas las circunstancias que se están presentando, pues pocos dudaban sobre el triunfo del PAN en Veracruz, y ya lo vieron.

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Y MAÑANA, aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede.

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