VELOA-AC y FEPADE:
Pocos le han dado la importancia que merece un organismo como la Fiscalía especializada para los delitos electorales (FEPADE), dependiente de la Procuraduría General de la República (PGR), responsable de atender en forma institucional, especializada y profesional, lo relativo a los delitos electorales federales.
Esta institución fue creada en el mes de Julio de 1994, a petición del entonces Instituto Federal Electoral y se justificó en función de una serie de irregularidades que se presentaban en forma constante —y que siguen sucediendo– en los procesos electorales y que exhibían en el fondo la carencia de cultura política en nuestra sociedad, en especial dentro de los partidos políticos. Luego entonces, viendo que era necesario incidir en el medio para que los ciudadanos estuvieran mejor informados y además el que pudieran acceder a una instancia en la cual demandaran los abusos de funcionarios, jefes, lideres, etc., que coaccionaban a sus trabajadores y seguidores para obtener su voto, nace este organismo que –por ser parte de la PGR aunque gozando de autonomía–, realiza las funciones de ministerio público de la federación.
El objetivo de la FEPADE es: “la búsqueda de la justicia, imparcialidad y equidad en los proceso electorales y su misión es prevenir, investigar y perseguir los delitos electorales para garantizar la libertad del voto y generar seguridad, certeza jurídica y paz social en los procesos electorales del país”.
Luego entonces, el conocer las atribuciones de este organismo debiera ser materia obligada para todos quienes aspiramos y pugnamos vivir en una sociedad mejor informada, tanto en lo social como en lo político por lo que en función de ello, este jueves 29 del presente a las 17 horas en el Restaurante La Plazoleta de esta capital, la asociación “Veracruzanas líderes de opinión y de acción” (VELOA-AC)–, organización preocupada por incidir positivamente en la sociedad integrada por mujeres veracruzanas de gran valía–, tendrá el honor de recibir como conferencista invitada a la Lic. Ma. Eugenia Rodríguez Mendoza, representante de la FEPADE para el Estado de Veracruz, en la que disertará los temas: “Delitos electorales y violencia política de género”.
Sin duda, VELOA-AC, se anota una vez más otra estrellita, al organizar este tipo de eventos y ello será una gran oportunidad para conocer más del tema y poder aclarar dudas respecto a la utilidad que ofrecen estas instituciones en la ruta del perfeccionamiento de la democracia en nuestro país.
MATRIMONIOS IGUALITARIOS ¿CUESTIÓN SEMÁNTICA?
Me parece que la polémica que se iniciaría entre la comunidad Lésbico gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual” (LGBTTTI) y la Iglesia Católica en el estado de Veracruz de días pasados, –que cayó en los excesos por parte de los primeros al pretender perjudicar con declaraciones carentes de pruebas a algunos sacerdotes–, es una discusión bizantina que no lleva a ningún lado y puede seguir hiriendo susceptibilidades si no se aboga a la prudencia y se buscan puntos de análisis y coincidencias.
Empezaría por preguntarles a los de la comunidad LGBTTTI, ¿profesan la religión católica? Porque si la respuesta es afirmativa entonces—no hay mucho que buscarle–, tendrán que ajustarse a lo que esta religión les demanda, porque no se puede pertenecer a una comunidad religiosa –la que sea–sin aceptar sus condiciones y preceptos y en el caso concreto de la católica, no está entre sus normas considerar la aceptación de matrimonios del mismo sexo. Y ahí no hay vuelta de hoja. Por lo tanto me parece una terquedad, el que quieran cambiar esa norma en una religión que cuida sus propios lineamientos.
Lo que sí ha dejado claro el Episcopado, es que: “tiene absoluto respeto a las inclinaciones sexuales de cada quien, y son los homosexuales bienvenidos como personas al seno de la misma”, pero, lo único que no acepta por estar fuera de sus principios, es el consentir casar o efectuar un matrimonio a personas del mismo sexo porque remontándose a sus razones eclesiásticas (Sagrada Escritura), el matrimonio—palabra que viene del latin matrimonium (oficio o condición de persona que tiene matriz, de ahí la palabra madre) —es la unión conyugal de un hombre y de una mujer, orientada a la ayuda mutua y a la procreación y educación de los hijos.
Luego entonces, la respuesta es muy sencilla amigos homosexuales, cásense solamente por el civil o por alguna religión que sí acepte ese tipo de matrimonios y ya déjense de enfrentamientos con una institución socio-religiosa que también merece respeto, como ustedes. Si no se está de acuerdo con lo que postula ésta, pues simplemente renuncien a ser uno de sus integrantes, profesen otra, declárense ateos o busquen legalizar sus uniones frente a las leyes civiles. Lo que es totalmente válido ya en algunas entidades.
Y les pongo un ejemplo: ¿acaso los jóvenes que viven en unión libre, se han enfrascado en una discusión con la iglesia católica, para que acepten ese tipo de unión? No. Y no lo hacen porque sería entrar en una posición infructuosa que no llevaría a nada, simplemente porque esta religión no lo acepta y punto. Y no por ello dejan de existir uniones de parejas sin casarse, ni por las leyes civiles ni religiosas.
Y por otra parte también, con todo respeto, yo creo que la Iglesia Católica no debe engancharse en ese juego. Yo les pregunto a sus ministros: ¿Por qué marchas –a favor del matrimonio eclesiástico—o mejor dicho, en contra del matrimonio igualitario?
Porque el hacer marchas –aunque estén en su derecho de hacerlas–, se quiera o no es exhibir una confrontación –que en el fondo no debiera haberla–, que finalmente se convierte en animadversión contra los homosexuales y de ellos contra la Iglesia. Y el problema es que, ojalá todos vieran las cosas analizando las razones de fondo, el asunto es que no es así, porque hay mucho morbo en la sociedad sobre esos temas y eso en lugar de ayudar, estigmatiza socialmente a las personas y a quienes afectando más es a los homosexuales en lo individual y a sus familias.
Y ahí es donde luego se hacen presentes los odios. Porque a nadie le gusta que le exhiban en sus preferencias sexuales y menos que sean motivo de discriminación pública. ¿Qué no sería mejor ser más sensible en el tema? y dejar clara su postura de que sí existe respeto a los homosexuales, pero que no pueden aceptar los matrimonios del mismo sexo, por norma eclesiástica y punto. Eso es mejor que hacer una demostración de poderío masivo en las calles.
Luego entonces, el asunto es de respetos mutuos. La Iglesia debe respetar el estado laico y la comunidad gay respetar lo que lo que la doctrina católica acoge como propio y entonces –como antes decía–, deben buscar legalizar sus uniones por las leyes que el estado les ofrece (Ciudad de México, Quintana Roo y Coahuila y próximamente otros más) , en especial en este momento en que existe una iniciativa presidencial, que incluye modificaciones al Código Civil Federal, para ampliar a nivel nacional los principios de igualdad y no discriminación que actualmente afectan el ejercicio de derechos y libertades de las personas de esta comunidad LGBTTTI.
Gracias y hasta la próxima