La próxima semana, primera de octubre, se darán a conocer, como cada año los ganadores de los cinco premios Nobel: el lunes 3, el de Medicina; el martes 4, el de Física; el miércoles 5, el de Química; el jueves 6, el de Literatura, y el viernes 7, el de la Paz.
Dice Wikipedia respecto a ellos que los “premios se instituyeron en 1895 como última voluntad de Alfred Nobel, industrial sueco, y comenzaron a entregarse en 1901 en las categorías de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz. A partir de 1968 se estableció también el Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel gestionado por la Real Academia de las Ciencias de Suecia y que es erróneamente llamado Premio Nobel de Economía.”
Y más: “La Real Academia de las Ciencias de Suecia es la encargada de nombrar al ganador del Premio Nobel de Física, del Premio Nobel de Química y del Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel; la Asamblea del Nobel del Instituto Karolinska elige al ganador del Premio Nobel de Medicina, y la Academia Sueca nombra al ganador del Premio Nobel de Literatura. Todos ellos se entregan en una ceremonia celebrada cada 10 de diciembre en Estocolmo, Suecia. El Premio Nobel de la Paz, en cambio, es elegido por el Comité Noruego del Nobel, y se entrega en la ciudad de Oslo, en Noruega.”
“Los distintos premios se entregan cada año. Cada persona o institución laureada recibe una medalla de oro, un diploma y una suma de dinero. Esta última, determinada por la Fundación Nobel, en 2013 ascendió a los 8 millones de coronas suecas”, que son equivalentes a poco más de 19 millones de pesos”.
Obviamente, para cada especialista el premio de su área de conocimiento es el más interesante, y de ahí que pongo atención particular al ganador del Nobel de Literatura, que además se vuelve un autor best-seller porque muchos lectores en el mundo corren a buscar sus libros.
El que se ha vuelto un candidato constante al Nobel es el japonés Haruki Murakami, autor de novelas muy famosas como 1Q84, Kafka en la orilla y Al sur de la frontera, al oeste del sol.
Junto a él se menciona a un escritor de Kenia, Ngugi Wa Thiong’o, que es uno de los novelistas y pensadores más reconocidos, dado su constante discurso a favor del cultivo de las artes, idioma y letras en gikuyu, lengua oriunda de aquel país.
No se deja de mencionar al judío-norteamericano Philip Roth, autor entre muchos títulos de la “Trilogía americana”, compuesta por Pastoral americana, Me casé con un comunista y La mancha humana.
Otro candidato posible es el albanés Ismail Kadare, un escritor de influencia kafkiana, quien fue ganador del premio Príncipe de Asturias que otorga la corona española.
Y para que no me salgan con la falta de equidad de género menciono a la gringa Joyce Carol Oates, para mi gusto muy cercana en su estilo a los autores de la novela negra.
Claro, como cada año hay que mencionar al engañado Salman Rushdie y al inmortal Milan Kundera.
Si por mí fuera, yo se lo daría sin chistar a Kundera y dejaría al japonés Murakami para siempre con las ganas de recibir el Premio, pero los académicos suecos tienen gustos diametralmente opuestos a los míos, y cada año nos deparan verdaderas sorpresas.
Esperemos que esta vez no.
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