«Qué aguante de macho, la neta que sí se preparó para ser gobernaytor de tiempo completo y tiempos extras; desde las 14.30 horas y hasta alrededor de la 22 horas se dedicó a a apapachar, besuquear, dio audiencia, resolvió problemas, recibió solicitudes de chamba, etc. Cuando el Miyuli daba el apretón de manos número 957 mil 235, la hinchazón de mis juanetes me doblaron. En una actitud inédita el gobeneytor rechinante de nuevo, invitó a parte del pueblo a pasar a Palacio, que será su oficina (dicen Armando Ortiz y Arturo Reyes que ahí tendrá su recámara), para saludarlos y tomarse la foto. Aunque también despachará asuntos en el helicóptero que le prestará el Fiscal; en el autobús donde lo acompañará medio gabinete en sus visitas semanales a todos los municipios del estadio, o en las escalinatas de Catedral o el boulevar del puerto». Es parte de lo que escribe Antonio Trujillo y Perdomo en su «Verba Brava».