En tiempos de crisis como la que atravesamos, la respuesta acertada para que la sociedad logre sortear los problemas que la agobian, es actuar en la unidad, identificando propósitos comunes que fortalezcan su actuar cotidiano. Esto que se dice fácil, en el caso de la sociedad mexicana, es más difícil que para otras sociedades, por el crisol de realidades distintas que conformamos en lo cultural, económico, educativo, y por el gran desconocimiento que prevalece de unos con otros.
Mucho se ha dicho y escrito sobre la idiosincrasia del pueblo mexicano, tema que es abordado por primera vez, en la década de los 40 del siglo pasado, por un grupo de pensadores, académicos, intelectuales, entre los que destacaba el gran poeta y ensayista Octavio Paz, años después galardonado con el Nobel de Literatura, cuando estos pensadores se dieron a la tarea de buscar la identidad del mexicano: Qué pensaba, quería y qué sentía el pueblo mestizo que somos la gran mayoría de los mexicanos. Esto, a veinte años de concluido el movimiento armado, cuando el país entero ya había recobrado la paz social.
Un ensayo extraordinario sobre lo que somos, por qué somos, cómo nos comportamos y lo que anhelamos en nuestro fuero interno, es el Laberinto de la Soledad, justamente de Octavio Paz, obra integrada por nueve ensayos que constituyen una profunda reflexión sobre la naturaleza y constitución del mexicano actual, concebido por Paz como el producto de un largo proceso de mestizaje, que le otorgan condiciones psicológicas, morales, culturales e históricas particulares. Así, analizando el sujeto en micro, Paz trata de abordar el macro del pueblo mexicano, como sujeto histórico colectivo, con el único objetivo de poder concebir una identidad nacional.
Octavio Paz abarca el proceso político vivido por México desde su Independencia hasta el final de la Revolución mexicana, apuntando que la Independencia mexicana, protagonizada por los caudillos mexicanos, materializada en los sacerdotes, proponía una Independencia que sólo se basaba en salir del yugo foráneo, sin cambiar realmente la estructura social heredada de los españoles. Aspecto fundamental a considerar y que nos explica, que no justifica, mucho de lo que ocurrió después.
En su penúltimo capítulo, Octavio Paz habla sobre las promesas incumplidas de la revolución mexicana, y cómo el sistema capitalista se beneficia de una economía cuyo principal producto son las materias primas. De esta forma, las clases obreras y burguesas surgen del mismo centro de poder, dejando al margen al grueso del pueblo pobre, mientras a su vez se ve oprimida por el compás que dictan las poderosas economías dolarizadas. Cualquier similitud con lo que estamos viviendo, significará que en vez de una evolución, estamos padeciendo una involución de proporciones mayores.

“México son muchos méxicos, -decía Fernando Benítez- y finalmente, también es un solo México” Entenderlo no es fácil, “agarrarle el modo a sus habitantes” tampoco, porque de hecho hay muchos modos; debajo del mexicano subyace un estilo, una naturaleza difícil de desentrañar para otros mexicanos, ni qué decir para los extranjeros.
En los días que vivimos de gran confusión y duda, abrevar en la abundante literatura sobre la naturaleza compleja del mexicano, mucho nos ayudaría a fortalecer lo que tenemos de positivo y a sortear lo negativo; a lograr actuar de forma conjunta, coordinada, a pesar de nuestras diferencias y viejos resabios, muchas veces subconscientes.
Qué importante que los jóvenes abreven de esta literatura que nos descubre e identifica como mexicanos, y con este referente aprendan cómo motivar a esta maltratada sociedad nuestra a ser cada vez mejor. El actual avance tecnológico, nos permite acceder a esta valiosa información, con solo oprimir un botón.
Los gobiernos también su parte de compromiso en esta tarea hacia el reencuentro y comprensión de lo que somos. Frente a los nubarrones que se advierten en el futuro cercano, ya va siendo hora de que los políticos piensen prioritariamente en las próximas generaciones, y no solamente en las próximas elecciones. Churchill dixit.

rayarenas@nullgmail.com