¡Quiten esas imágenes! Fueron los comentarios de lectores de varios portales informativos de internet. Sin embargo, ya era demasiado tarde. En whatsapp, Facebook, Twitter y otras redes sociales, ya se compartía el video del tiroteo del día de ayer en el Colegio Americano del Noreste, en Monterrey, Nuevo León, así como las fotos de 3 adolescentes y un adulto heridos, en el piso. Uno de ellos, de apenas 15 años, el que sin motivo aparente disparó contra su maestra y compañeros.
En un suceso que llaman “inédito” en nuestro país, un adolescente saca una pistola de su mochila y arremete contra su maestra y 4 compañeros en horario de clase, en el aula escolar y posteriormente se suicida.
Es verdad, nunca se había dado un caso similar; sin embargo, con la influencia de esos tiroteos en varios colegios de Estados Unidos, y la violencia desmedida en las redes sociales, el asunto era una bomba de tiempo.
Y sucedió… ahora, todos opinamos y buscamos culpables… que si los video-juegos, que si las narco-series, que si la situación de violencia en el país, que si los amigos son cómplices… de hecho, empezó a circular información de que el adolescente pertenecía a una supuesta legión Holk que promovía hashtags como #MásMasacresEnMéxico y hasta trascendió de que había informado un día antes a su grupo de amigos de lo que haría en la escuela. Sin embargo, esta información no está oficialmente confirmada; solamente se ha filtrado a través de páginas que han creado especialmente para “distorsionar la información oficial”.
La interrogante sería: ¿y sus padres? No quiero sonar moralina, diciendo que los padres son los responsables de las acciones de sus hijos; sin embargo, mucho tienen que ver en inculcarles valores. Se dice que el reflejo de los padres son los hijos.
Desde mi punto de vista, hemos llegado al grado que todos somos responsables en una mínima parte, no sólo los padres, sino que también los amigos, la escuela, maestros, autoridades y sociedad en general.
El operativo Mochila que revisaba las pertenencias de alumnos al ingresar a la escuela para detectar armas, drogas, etcétera, era una buena medida para evitar una tragedia como ésta, sin embargo, los mismos padres se niegan a que revisen a sus hijos principalmente en escuelas particulares. ¿Y las autoridades? ¿No por eso llevan ese nombre?
Hoy, la consigna es no compartir el video de la tragedia, pues aparte de que viola la Ley General de Víctimas y la de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, ya está siendo modelo para otros jóvenes que ya manifiestan en redes sociales que ha dejado un legado… ¡hágame usted el rechin…favor!
Entonces, la sugerencia sobre estos fenómenos de tiroteos, de acuerdo a estudios psicológicos, sociológicos y criminalísticos es: No publicar propaganda del agresor, no dar a conocer nombres y rostros, no especular motivos ni justificar actos, no abundar en detalles violentos, no compartir fotos y videos del ataque y hablar de las víctimas, pero respetar su duelo. No hagamos del victimario un héroe.

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