No era un desayuno en Tiffanys, como lo escribiera magistralmente Truman Capote, este era un desayuno en el orizabeño hotel L Orbe de Pepe Aranda, donde asemeja al Liabeny de Madrid, de la calle de Salud 3, en Sol, junto a la del Carmen. Habíamos concretado un café desde hace días. Sabás Flores Mora llegó puntual. Fue el primer jefe de Prensa del primer gobernador panista que asomó en este país, Ernesto Ruffo Appel, de Baja California, 1989 a 1995, y ahora lo hace en Nogales, lugar cercano a Orizaba. Platicamos de los medios, de la nueva imagen del diario El Sol de Córdoba-Orizaba, donde se publica esta columna; Sabás tiene experiencia en medios, los conoce, alguna vez dirigió un periódico de esta zona, hablamos de la nueva dirección y de la Cadena del siempre recordado, don Mario Vázquez Raña, pero también nos fuimos a los tiempos empresariales de la política, recordando un hecho que cuento. Sucede que una mañana a Fernando Gutiérrez Barrios, que ya era gobernador, se le ocurrió lanzar una dichosa llamada Ley de Expropiación. Ignoro quién le vendió la idea, si fue melón o sandia o fue el Dante del otro día. Pero a los empresarios veracruzanos los pelos se les pararon de punta. Como si hubieran visto la película de terror, Anabelle 2. Quien esto escribe presidía la Cámara de Comercio en Orizaba, y junto con los otros organismos empresariales: Coparmex, Canacintra, Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y algunas que otras organizaciones civiles, aun no nacían las ONG, pues nos le fuimos encima al hombre del copete padrotón y el paliacate al cuello. Juntamos como pudimos una lana y se publicó en un diario nacional la protesta. En Palacio de Xalapa los mariachis callaron. Se revolotearon porque, entre otras cosas, eran los días que Fernando Gutiérrez Barrios saltaría a ser el número dos del organigrama presidencial, la secretaria de Gobernación junto al poderoso Carlos Salinas de Gortari. Envió más rápido que Speddy González a su segundo de a bordo, el secretario de Gobierno, Dante Alfonso Delgado Rannauro. Con su mirada a la Echeverría, que cuando se enojaba sacaba chispas. Con Dante se tuvieron algunas reuniones, recuerdo dos, una en Orizaba y la otra en Veracruz en la sede de la Canaco, cuando su presidente era Benito Ramos Fierro (QEPD), y su segundo de a bordo, Efraín Ralero Trinidad, una dupla como Starsky y Hutch.

EN VERACRUZ CON DANTE

En la Canaco casi nos anochecía, Dante explicaba, como si fuera maestro -lo era pero de la tenebra, era priísta aún y ya saben ustedes cómo se las gastaban esos tricolores en el tiempo de poderosos-, las bondades de esa Ley de Expropiación, el solo nombre lastimaba a los veracruzanos. “No me puedo ir a Xalapa sin llevarle un acuerdo a don Fernando”, se quejaba ya tarde noche. Ni modo, nos decíamos para nuestros adentros. Allí mismo, recordamos a quien era gerente de la Canaco, el ahora Secretario de Finanzas de Miguel Ángel Yunes Linares, Guillermo Moreno Chazzarini, a quien apenas encontré en Xalapa en el hotel Fiesta Inn, antes de ser ungido el de los dineros, me dicen puso un letrero en la puerta de ese edificio, bueno fueron dos. Uno decía: “¡No hay!”. El otro: “Ya se fue Clementina”, se sabe que compró en Best Buy un detector no de metales, un aparato que chillaba cuando llegaba un duartista a cobrar. La segunda reunión de Dante fue en casa de su hermano Pablo, los hermanos Delgado solían saludarse de beso, así los acostumbró su señor padre, don Pedro, cuando el grandote canoso llegaba con el poder que da ese poder, se veía el afecto entre hermanos. De esa reunión recuerdo poco, lo que sí sé es que, a poco tiempo, el gobernador de Veracruz reculó, echó pa’ atrás esa jalada y el cuento fue como un final de Hansel y Grethel, de colorín colorado. Dante alcanzó la gubernatura de cuatro años. Al paso del tiempo, ya son 29 años, Gutiérrez Barrios (1986-1988) se fue a Gobernación como quería, dejó el changarro cuidando a Dante, que resultó buen gobernador, ya no vio tomar posesión al panista Vicente Fox; cuando iba de Senador lo encontró la muerte, para bien de la veracruzana, Noemí Guzmán Lagunes, que era su suplente. Historias vividas.
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