—Hum, mire usted compadrito, si ahorita la política está revuelta, el año que entra se va a poner más peor…
El paisano se ha detenido a media banqueta para saludar a su amigo. Su atuendo se pierde entre tantos que visten parecido: pantalón de mezclilla, camisa de manga corta a cuadros, botas mineras. Trae el pelo corto, pero mueve la cabeza como si ésta siguiera recordando la melena que tanto tiempo usó; da la pausa como para esperar a que los cabellos que sólo existen en su imaginación se acomoden en el otro lado, mientras tratan de alargar las ideas cortas que surgen de su mente.
—…y se lo digo porque vamos a tener la madre de todas las elecciones. Fíjese, en un solo día vamos a elegir al Presidente de la República, a 164 senadores, a 500 diputados federales, a nueve gobernadores, incluido el de nuestro estado, en donde también elegiremos a 50 diputados locales. Se lo digo, se va a armar la de Cristo es Dios.
—Tiene usted razón, compa —interviene el amigo, que también usa pantalón de mezclilla, pero se completa con una guayabera blanca, huasteca, choclos negros y un sombrero tipo Panamá—. Los que vayamos a votar tendremos que llenar cinco boletas diferentes. Yo me pienso llevar un banquito para sentarme en la casilla a hacer mi tarea electoral, ya ve cómo sufro de las rodillas cuando permanezco parado mucho tiempo. Primero, tendré que decidir por quién voy a votar en cada boleta, cruzarlas, luego doblar cada una, y de ahí ir a depositarlas en las urnas correspondientes, que van a ser cinco diferentes.
—Ese domingo 1º de julio va a tener mucha ocupación, es cierto, pero también los partidos y los candidatos nos van a traer asoleados en los 299 días que faltan para que se llegue esa fecha (acabo de hacer la cuenta hace un ratito).
—Estoy de acuerdo con ustedes, compitas, —tercia un amigo que acompañaba al sombrerudo—, pero yo lo que veo es que los partidos ya tienen a sus candidatos, cuando menos para la gubernatura. Miren: Miguel Ángel Yunes Márquez por el PAN y el PRD -si se hace la alianza-, Cuitláhuac García Jiménez por Morena, y Pepe Yunes Zorrilla por el PRI y el Partido Verde -también si van en coalición, en la que andan buscando integrar al Panal y al PES-.
—Esas tres personas son las que más suenan, es cierto, —reconoce el ex melenudo— pero de aquí a enero o febrero del año entrante puede haber muchos cambios en los partidos, y en una de ésas no queda ninguno de ellos. ¿Qué les parecería que por el PAN fuera Julen Rementería, por Morena Dante Delgado y por el PRI Héctor Yunes?
—Digo, —interviene el enguayaberado— si se trata de poner nombres, yo le puedo mencionar a Pepe Mancha, el presidente estatal, por el PAN; por el PRI a Miguel Alemán Magnani, nieto e hijo del presidente Miguel Alemán y del gobernador Miguel Alemán, y a Ricardo Ahued Bardahui por Morena (sí, ya sé que la Constitución local exige como requisito que el candidato sea nacido en Veracruz o hijo de veracruzano, pero Morena podría promover una controversia constitucional, porque la General de la República sólo pide para ser Gobernador la ciudadanía mexicana, y podría ganarla).
—Compañeros, —advierte el tercer amigo— debemos tener cuidado con el lenguaje de inclusión de género, y con la inclusión de género misma. Nos falta mencionar a alguna mujer, no vayan a decir que los veracruzanos somos machistas. A mi ver, por el PAN la única que tendría tamaños en este momento sería Cinthya Lobato Calderón, la valiente diputada; en el PRI me quedaría con Erika Ayala Ríos, que ya fue senadora y va a volver a serlo un tiempito cuando Héctor Yunes pida licencia para irse de precandidato, y por Morena está la diputada federal por Coatza, Rocío Nahle (que tampoco es veracruzana, pero podría hacer lo mismo que Ahued).
Los tres amigos se quedaron viendo en silencio, como sopesando cada uno los nombres vertidos en la plática, como imaginando escenarios posibles y futuros imposibles… “y pareció que sobre aquel ambiente/ flotaba inmensamente/ un poema de amor y de amargura.”
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