Buen dìa apreciado lector:
Poco antes de las nueve de la mañana, por el a esa hora escandaloso teléfono de la casa me comentó Tlacuilo: «¿sabes que murió Martha Meza?, lo están diciendo en la radio».
No me sacudió la noticia pero sentí algo parecido a eso porque hace un mes, el 19 de marzo, cuando coincidimos en el desayuno de la Asociación de Columnistas de Veracruz con el candidato a la gubernatura Cuitláhuac Garcìa, la noté muy delgada.
Qué diferencia de aquella hermosa morena que en los años ochenta, procedente de Nuevo Laredo Tamaulipas, y en minifalda, llegó a Xalapa a trabajar en El Sol Veracruzano, apoyada por Horacio Aude Zebadúa otro egresado del periódico El Mañana de Nuevo Laredo, que dirigió después de triunfar acá en El Dictamen del puerto jarocho y de ahí se vino a Xalapa.
Ahí la conocí.
Unos años antes en el Diario de Xalapa ya destacaba con un estilo llamativo, directo, que rompía protocolos, la reportera Rosa Elvira Vargas, curiosamente también de tierras tamaulipecas y hoy una de las periodistas más destacadas en el ámbito nacional en el Diario La Jornada, desde la ciudad de México.
La información de entonces casi siempre se generaba en el Palacio de Gobierno porque ahí estaba la sede de los tres poderes. Ahí coincidieron Martha y Rosa Elvira y la Meza no podía quedarse atrás, literalmente utilizó el estilo de Rosa Elvira y como ella, se empezó a distinguir en el medio.
Algunos años después nos encontramos en el Diario de Xalapa y escribíamos crónica política. Muchas veces nos juntaban las notas y aparecían publicadas por Martha Meza y Gustavo. Entonces, sonriente, decía: «¡somos una pareja sensacional!».
Luego el reportero se fue a trabajar al gobierno y la reportera siguió en lo suyo, fue jefa de Redacción, la saludé en algunos eventos y lo último que supe, el 19 de marzo pasado cuando me la encontré y me llamó aparte, lucía pálida, ojerosa, desmejorada y deprimida y me pidió le ayudara a conseguir trabajo.
Andando igual, qué tristeza me dio no poder ayudarla y más tristeza hoy que me entero que falleció.
Se ha ido una gran reportera, en una mala época para el periodismo serio. Tal vez fue mejor asì.
Descanse en paz.
Tenga el lector armonía y tranquilidad en su hogar.
gustavocadenamatheyhotmail.com