Todo apunta a que el gobierno emanado del PRI tiene las horas contadas en su paso por Los Pinos. Es mucha la carga negativa que trae sobre las espaldas el candidato ciudadano –no militante- y, ante eso, no hay defensa que valga.
El pronóstico para julio no puede ser peor.
Es la madre de todas las batallas. La movilización que contempla este proceso electoral no tiene antecedente en la historia de la democracia verdadera de México.
Van a estar en juego 18 mil 299 cargos federales (629) y estatales y/o locales (16,670): 1 Presidencia de la República; 500 Diputaciones Federales; 128 Senadurías; 8 Gubernaturas y 1 jefatura de gobierno; 972 Diputaciones Locales; 1,596 Presidencias municipales; 16 Alcaldías; 1,237 Concejales; 1,664 Sindicaturas; 12,013 Regidurías; 19 Regidores étnicos; Juntas Municipales: 24 Presidencias; 24 Síndicos y 96 Regidurías. El padrón electoral lo conforman 90’106,946 ciudadanos, de los cuales podrán votar solo los que están inscritos en la lista nominal, es decir, 89’333,334 ciudadanos.
Preliminarmente se tiene proyectado que va a ver 1’403,328 ciudadanos que integraran la mesas directivas de las casillas electorales, en donde hasta ahora, cifra que no es definitiva, serán instaladas 157,346 casillas con su respectiva mesa directiva de casilla. 45,044 supervisores y capacitadores fueron contratados para preparar y asesorar a los ciudadanos funcionarios de casilla para que el proceso salga a pedir de boca.
Lo anterior, sin contar con los trabajos que, por su parte, realizarán los organismos públicos locales electorales, es decir, el 1 de julio es toda una prueba para el sistema electoral mexicano.
Pero volviendo al tema del PRI, ¿están las horas contadas para el otrora partidazo? Todo apunta a que se avecina una debacle para el tricolor. No obstante, desde mi perspectiva, y teóricamente, cosa que subrayo y entrecomillo, el resultado de la elección y de que éste sea bueno o malo para los tricolores, en buena medida depende de ellos mismos. Repito, en teoría, el PRI es la única de las organizaciones electorales que en la actualidad cuenta con una estructura partidista a nivel nacional. Al lado de las tradicionales estructuras sectorial (3) y territorial (movimiento territorial), más las organizaciones adherentes de mujeres, jóvenes, líderes de seccionales del PRI, estructura electoral, profesionales, y comerciantes, entre otras, es decir, un ejército de militantes y simpatizantes.
¿Es solo una mera ilusión?, o es, como dice un querido amigo, toda esa parafernalia no pasa de ser un cascarón hueco, vacío, para que se entienda, que ya no sirve para nada. Pues de ser así, no hay de otra, vayamos apostando doble contra sencillo que efectivamente las horas del PRI están contadas. A los votantes, para decirlo eufemísticamente, hay que “apurarlos” para que vayan a votar el día de la elección, pero eso requiere de un trabajo previo acumulado, de mucha persistencia y de amarres a toda prueba, requiere de un trabajo organizativo, logístico y de operación electoral que de no haberse hecho con tiempo, pues simplemente bye bye, hay que ir ahuecando el ala.
Para darse una idea de lo que significa esta última línea de defensa del PRI para salir bien librado de la elección del próximo 1 de julio, los tricolores deberán ser capaces de llevar a votar a su favor algo así como entre 120 y 150 electores por casilla, es decir, un mundo de electores, sin contar con que deberá contar con representantes de partido en cada una de las casillas electorales, esto es, 157,346 ciudadanos. Uff.
Así es que échenle. A los votantes hay que llevarlos a votar cuidando de no violentar la ley. Ya no hay carruseles, ni otro tipo de cosas no permitidas que podrían ser sancionables por la autoridad.
Por su propio bien, ojalá que ya estén aceitando muy bien esa maquinaria vieja que, después de más de ochenta años, penosamente, ya tira aceite.
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@marcogonzalezga