*He aquí que te envío como oveja entre los lobos. Camelot

SEGUNDO DIA EN MEXICO

Ninguno de estos chilangos está acostumbrado a estas temperaturas. Es un calor de más de 32 grados y les suda todo, hasta la coronilla y su alma. Todos se quejan. Tenían desde 1932, lo dicen por la noche en los noticieros nocturnos, que no les pegaba una temperatura así de caliente, y pienso cómo estará Tierra Blanca, donde el diablo y su calor un día pasó y se fue a nadar al rio Julieta o al Arroyo Hondo, rio casi de riachuelo, que secó Pemex, y les dijo, paso por aquí pero les dejó un calor infernal para toda la vida, y hay días que les llega arriba de los 40, para sudar hasta aquellito. Aquí en Ciudad de México no hay tanto sol, pero si un calor del atípico No hay humedad y eso les ayuda. El primer problema del calor surgió cuando en el piso 8 del hotel Sevilla Palace de la calle Reforma, el aire acondicionado pujaba, y por más que pujaba no enfriaba, me imagino los ciento y pico de cuartos todos con sus aires. Pedí cambia de cuarto, como cuando se pide al pitcher de relevo que ya está cansado. Me lo dieron y a dejar de sudar. Ando en Ciudad de México, ayer, después de la chamba del Ifetel con mi hermano Enrique nos fuimos a comer al popular y siempre legendario restaurante El Danubio, de la calle Uruguay 3, con 85 años de experiencia, lugar adonde era común ver a los presidentes, a Calderón y Zedillo y el botudo Vicente Fox, cada quien por su lado y en su tiempo presidencial. El de la calle Uruguay 3, de gran renombre donde llegan picudos, ahora no vi a ninguno. Hay siempre un menú de cuatro platos que no es muy caro, pero era tarde y se había terminado, le entramos a la carta. Una sopa verde de mariscos y unos camarones y a la sobre mesa, a esperar que el taxi tipo Uber llegue por nosotros, porque es zona de peligro y hay que andar a las vivas, suele aparecer gente mala con puñales que por robarte el celular y lo que lleves, a veces llegan a dañarte. Nada ocurrió. Nos apareció de taxista un chilango que vivió en los años 80s en Veracruz, nos hablaba de La Huaca y de esos lugares típicos, La Boticaria, Villa del Mar, donde guardaba grandes recuerdos de aquellos 5 años que allí vivió, a placer y no ha regresado, pero quedó con él mismo que se iba de nuevo en estos días, porque había dejado unos amores perdidos (Amor perdido, si como dicen es cierto que vives dichosa sin mi) y para allá va, amenazó.

CIUDAD DE PROTESTAS

en la CDMX hay una protesta en cada esquina, cuando no es por una cosa es por otra, en mero Reforma hay una galería de los 43 de Ayotzinapa, tienen tiempo ahí, y ni la ONU ha podido con los respaldos, pese a que la CIDH vino a jalarle las orejas al gobierno de Peña Nieto. Pobre Peña, tan lejos de Dios y tan cerca de Donald Trump. Preparo de regreso, fue gira de trabajo de un día con su respectiva noche de pernoctar, diría un político, y de regreso a mi aldea, a seguir batallando con la calor, que diría Minga pega durísimo, mijito. Caminaré mañana algo de su centro histórico y donde pueda, para abordar por la tarde el vuelo de regreso, y que Dios y los pilotos nos lleven con bien.

EL REGRESO

Todo en la Terminal 2 sin problemas. Un retraso de un par de horas en la línea Aeromar, pero como uno vive acostumbrado a los atascos y retrasos de la autopista, uno mas es una raya al tigre. En contra de eso te dieron entrada a la sala Vip y ahí pues hay chescos, sandwichitos, café, internet y revistas y periódicos, y se mata el tiempo mas rápido. Trepamos, despegamos y sin novedad de repente ya estábamos viendo a la derecha de la ventanilla, de la fila 10, el majestuoso Pico de Orizaba, bordeado de nubes, con poco hielo. Sin incidentes, el aterrizaje en el Jara y regresar a la aldea. En un pisa y corre a Ciudad de México, la ciudad de la nube gris.

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