No conozco a un varón –perdón del abuso de la masculinidad-, incluyo a las damas, que no sienta debilidad por una loción de diseño, digamos de un aroma fino, clásico, de esos que dejan estela al pasar. Retomo una sección de El País en donde señala las que son, a juicio del periódico madrileño, las 5 lociones más intemporales de los tiempos recientes. Empieza con Eau Sauvage (Agua Salvaje) de la casa Dior, de la cual destaco algunos extractos de la nota publicada. Su lanzamiento fue en 1966, o sea, tiene 52 años en el mercado de fragancias y sigue tan campante. Marcó un antes y un después en el mundo de los aromas masculinos, en cuanto a sus notas características lo describe como “un perfume fresco y cítrico, con una base de vetiver y unas notas de limón y romero que se perciben en su aplicación”. La sofisticación viene en envase. Para quienes la prefieren, los remite a una suerte como de colonia cara, nada que ver con la Sanborns, pero es como su prima francesa la aristócrata. Se define como una loción “viril, discreta y fresca” que contrasta con el tono dominante de la mayoría de las fragancias masculinas: olor a maderas. Se dice que cambió los cánones de estilo de los hombres actuales, digamos que los hizo más refinados. Desde que salió al mercado, no ha variado el diseño de la botella: las mismas estrías en diagonal del cristal, la misma etiqueta con el mismo logotipo y el mismo tapón plateado. A lo largo de las 5 décadas que tiene en el mercado, en su publicidad se han sucedido desde Alain Delon, Johnny Hallyday hasta Zinedine Zidane. El aroma original es difícil de igualar, incluso para quienes lo crearon. En mi opinión, es un aroma fresco, ideal para climas cálidos como los nuestros, sobre todo para el verano. No me imagino a un ruso o a un kazajastano con aroma a Agua Salvaje. ¿Usted qué opina? Lo comenta Marco Aurelio González Gama, directivo de “Crónica del Poder”.