*Del Ajedrez: “Una vez terminado el juego, el Rey y el Peón vuelven a la misma caja” Camelot.

EL GRAN MARCELO EBRARD

Entre los nombramientos que se colaron de la 4T, al principio del sexenio, caló y cayó muy bien que en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER) llegara un hombre como Marcelo Ebrard Casaubón (Ciudad de México, 10 de octubre de 1959), Fue jefe de gobierno del Distrito Federal del 5 de diciembre de 2006 al 4 de diciembre de 2012, siendo el primer mandatario electo de la Ciudad de México en completar su sexenio, postulado por el PRD y estando afiliado a este instituto político hasta 2015, cuando presentó su renuncia.​ Afiliado a Morena desde 2018, se subió al carro de los anti peñistas y se metió de lleno a esta nueva historia con su jefe, Andrés Manuel López Obrador. Es un cargo muy difícil, porque hay que lidiar contra un loco llamado Donald Trump, que tanto estropeó la carrera de Luis Videgaray, cuando Videgaray se acercó a él lo contagió y le costó la chamba de secretario de Hacienda de Peña. Marcelo sabe de esos ámbitos. Cuando Carlos Salinas de Gortari no quiso darle la candidatura a su amigo, Manuel Camacho Solís, y en rebeldía por no haber apoyado a Luis Donaldo Colosio, se lo jaló a un lado en la secretaria de Relaciones, para allí tenerlo a la mano sin mucho aspaviento, al lado de Camacho se veía a Marcelo Ebrard, su mano derecha. La historia registra un viaje al extranjero en esos días, iban como de luto ambos, Salinas jugaba en ese poderoso tablero de ajedrez, donde sólo él podía dar jaque mate. El ajedrez tiene muchas frases. Petrosian escribió: “Yo nunca pierdo; o gano o aprendo”. Así le pasó en aquellos años inciertos de 1994, Ebrard iba al lado de Camacho, su tutor político, casi su padre, como subsecretario de Relaciones Exteriores de 1993-1994, aprendiendo de esos tratos, lo que hoy le sirve para atajar al loco que nos quiere echar en el patio de atrás a todos los migrantes que van y le piden asilo, y en sus locuras ya paralizó su gobierno, porque su gran bandera siempre lo fue el Muro, que aunque engaña diciendo que México lo está pagando, nadie se la cree, como aquel cibernauta que, cuando más exigía que México pagara el Muro, le escribió en su tuiter: “Presidente Trump, cómo quieres que paguemos el Muro, si apuramos podemos pagarle a Coppel”. Santo remedio.

CAPUFE PRUEBA NO SUPERADA

Al parecer la 4T del secretario Javier Jiménez Espriú, comienza implementar esquemas serios. Anunció que las tarjetas bancarias de crédito y débito, quedan eliminadas desde enero de la forma de pago, solo las IAVE, concesionada a los amigos del presidente Peña, que esperemos las opere directamente la Administración y quitársela a esos canijos habilones, eso olía a corrupción. Según esto la SCT las elimina para evitar las colas y ahora todos pagarán cash, sólo efectivo. No, mi querido secretario, quienes pagan con tarjeta son muy pocos, dudo que las colas se terminen con solo este esquema, para evitar las colas se requiere una poca de gracia y otra cosita, que haya más de cuatro casetas de cobro, como las tienen en casi todos los caminos de Capufe, hay que abrir, mínimo, unas 12, seis de cada lado. Y otra, algunas hay que eliminarlas como se comprometió el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, a echar fuera en un año la de Fortín, que ayer mismo en el periodo vacacional los automovilistas tuvieron que esperar casi una hora para cruzarla. La cola en ambos lados llegaba a varios kilómetros. Ojalá Jiménez Espriú mande un visor a esta zona y analice las casetas de Cuitláhuac y Fortín, y verá la angustia reflejada en los automovilistas. Ayer, las mentadas de madre en el 074 no se hicieron esperar. Y eso que es víspera de Navidad.

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