Cuando los jóvenes de mi edad tenían un promedio de 12 a 15 años llegó a Coatepec un sacerdote de nombre Felipe Tejeda. Además de estar cargo de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, creó el “Centro Cultural Loyola” a unos pasos de la iglesia. A muchos jóvenes después de ir a nuestras clases por la mañana, nos inscribieron para asistir por la tarde a ese instituto. El padre Tejeda resultó una persona muy importante en nuestra formación personal, ya que además de ayudarnos en la complementación de nuestros conocimientos, nos ayudó a actuar con ética, a creer en Dios y a ser buenas personas. Muy estricto, si nos metíamos al cine a ver una película clasificación C, se enteraba y nos mandaba a sacar. Todo un personaje de esa época en la ciudad el Padre Tejeda. En la foto de hace como 60 años: el que escribe estas cápsulas, Rubén Bonilla Torres, Juan Méndez Contreras, el Padre, Roberto Murrieta Segovia y Nicolás Hakim Simón.