Buen día apreciado lector:

Metida a fuego y sangre, como lo registra la historia de los conquistadores españoles, a través de los años la fe católica ha creado personajes que se han consolidado como auténticos y efectivos intermediarios ante una divinidad a la que muchos atribuimos nuestra existencia.

Por lo mismo los padres y abuelos de una generación en vía de extinción siempre exhortaban a respetar sin cuestionamiento alguno los días “grandes” de la Semana Santa porque “siempre podían suceder tragedias”.

Ahora lo seguimos viendo con la terrible masacre de Minatitlán y las personas que se ahogan en el mar o los ríos y los que se mueren en carreteras.

En fin, culminó la semana mayor y entre tantos pendientes que tiene que resolver el gobernador Cuitláhuac García, sin presiones y con la ayuda de buenos asesores, seguramente incluido el Magistrado Presidente Edel Álvarez Peña, ahora que se llevan “de a cuartos”, viene la propuesta al Congreso del Estado para designar por fin a los tantos magistrados que faltan para integrar cabalmente el Tribunal Superior de Justicia.

Como es sabido son más de 400 los aspirantes.

Ahí figuran nombres como los de Esteban Martínez Vázquez, Bertha Inés Chávez Méndez, María del Socorro Hernández, Servando Pozos Cancela, Hayde Campos, Juan Carlos Ortiz Romero y Arturo Christfield Lugo, lo lógico y correcto es que para la designación se tomen en cuenta valores elementales como capacidad, experiencia y obvio, carrera judicial, cuestión que en apariencia no reúnen la mayoría y desde ahí se le pone más fácil el asunto al ingeniero gobernador.

En esa lista son muy pocos los prospectos a ese merecimiento legítimo, y uno de esos pocos que se ha distinguido por su verticalidad y amplio conocimiento es el actual juez de lo familiar en Coatzacoalcos; lleva veinte años de carrera iniciada como juez municipal en Rodríguez Clara. Vean sus expedientes. Sería lo justo.

Tenga el lector mucha paz y armonía en su hogar.

gustavocadenamathey@nullhotmail.com