Lugar:
Fuente:
El Financiero

Quizás el preso político más famoso de Venezuela, Leopoldo López, fue la clave que desenredó todo.

Las movilizaciones iniciaron cuando el legislador de la oposición, Juan Guaidó, intentó provocar un levantamiento en Caracas el martes.

No solamente hizo frente con soldados enmascarados que habían desertado, sino con López, su mentor y símbolo de culto en algunos círculos.

Este giro dramático envió una señal que deja claro que no se trata de una simple postura. Para muchos observadores, parecía que el plan de la oposición para reemplazar al presidente Nicolás Maduro finalmente avanzaba rápidamente.

No obstante, resulta que la primera aparición de López en público en años podría haber tenido el efecto contrario y habría ayudado a condenar dos meses de negociaciones.

Fue una sorpresa para algunos en el régimen de Maduro que, después de conversar con la oposición, acordaron participar en una entrega del poder. Consideran que López es temperamental y no confían en él.

Esto contribuyó a que decidieran retirarse del acuerdo, dijeron algunos de ellos, y también que no se les advirtiera sobre este evento que fue organizado a toda prisa.

La administración de Trump y el equipo de Guaidó todavía están tratando de averiguar qué salió mal. Es un enigma para ellos si López fue realmente la causa.

El mismo López declaró el jueves por la noche que no debería haber habido confusión alguna. Comentó a los periodistas que antes de ser liberado de su arresto domiciliario el martes, había estado hablando durante semanas con «comandantes, generales, representantes de diferentes ramas de las fuerzas armadas y la policía».

Las movilizaciones en Venezuela escalaron a un alto nivel de violencia. En la imagen, periodistas que cubren la crisis en el país sudamericano.

Las movilizaciones en Venezuela escalaron a un alto nivel de violencia. En la imagen, periodistas que cubren la crisis en el país sudamericano.Fuente: Reuters

Estados Unidos apunta a la envergadura del fracaso y la presenta como prueba de que, sin importar lo mal que todo salió, los días de Maduro están contados ya que el país está sumido en una disfunción y la economía en un caos.

«Esto fue solo la punta del iceberg», indicó un alto funcionario de la administración que pidió no ser identificado.

Muchos cercanos a Maduro se involucraron en este juego final, mencionó el funcionario, y el entusiasmo por empacar sus maletas demuestra lo aislado que está.

El fracaso, sin embargo, exige un precio. La pregunta en Washington y Caracas es qué tan alto será. Un venezolano que tiene vínculos con la oposición ha descrito que ahora están como «paralizados».

De todos modos, el fiasco de la Operación Libertad -como la llamaba Guaidó- es un revés importante, destacó Rocío San Miguel, presidenta del grupo de vigilancia Control Ciudadano.

«La oposición dio un paso atrás con las fuerzas armadas», y la oposición las necesita para salir airosa. «La aparición de Guaidó con López en un único punto de la ciudad con unas pocas docenas de soldados y ninguna potencia de fuego importante mostró su debilidad».

La liberación clandestina de López del arresto domiciliario por parte del temido Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) no fue más que un paso en una transición compleja negociada con los principales asesores de Maduro.

Aunque parece que no todos se hablaban entre sí, según personas en Washington y Caracas que están familiarizadas con las negociaciones y que insistieron en el anonimato debido a la sensibilidad de las conversaciones.

Así, a las pocas horas, el acuerdo entre la oposición y el bando de Maduro murió.

López finalmente buscó refugio en la residencia del embajador de España en Caracas, y salió brevemente el jueves para hablar con los periodistas. Los funcionarios estadounidenses expresaron su disgusto con los venezolanos cercanos a Maduro que, según ellos, los traicionaron.

El asesor de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton, señaló específicamente al ministro de Defensa, al presidente del Tribunal Supremo de Justicia y al comandante de la Guardia de Honor Presidencial, todos actores centrales de un gran grupo que discutía sobre cómo abandonar a Maduro y reconocer a Guaidó como presidente interino, según personas familiarizadas con las negociaciones.

López fue liberado porque el jefe de inteligencia de Sebin, el general Manuel Christopher Figuera, estaba totalmente a bordo, aseguraron las personas.

Como parte del acuerdo, la esposa de Figuera viajó a Estados Unidos el domingo, para estar a salvo.

El martes por la noche, después de que Figuera publicara una carta en la que explicaba su decisión, Maduro lo reemplazó como jefe de inteligencia.

Figuera abandonó Venezuela, de acuerdo con dos oficiales de la oposición, aunque detallaron que no saben a dónde se fue.

Al tratar de explicar dónde salieron mal las cosas, el Secretario de Estado, Michael Pompeo, culpó a los rusos que, según opinó, intervinieron a último minuto.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, con integrantes del Ejército.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, con integrantes del Ejército.Fuente: Reuters

Maduro se había enterado del acuerdo un día antes, y cuando Guaidó y López aparecieron en la base, el presidente sitiado fue apresurado a un búnker y planeaba escapar a Cuba, afirmaron dos personas familiarizadas con la situación.

Rusia le dijo que se quedara quieto, destacó Pompeo. Funcionarios en Rusia y Cuba lo han negado, al igual que Maduro.

«Muchos nos sorprendimos, a medida que pasaban las semanas, que Maduro no lo hubiera descubierto, pero esto podría deberse a que muchos en el interior querían que tuviera éxito», dijo una persona familiarizada con el asunto.

«Ellos creen que Maduro comenzó a comprender lo que estaba sucediendo el 29 de abril y tenían que actuar el 30 o todo colapsaría».

Un venezolano involucrado dijo que culpaba a López por insistir «unilateralmente» en aparecer en público el martes por la mañana. Expresó que López presionó y que Guaidó cedió.

Otra especulación recae sobre el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien, según una persona cercana a la situación, participó en las negociaciones mientras informaba a Maduro y sus aliados rusos y cubanos sobre las conversaciones.

El ministro de defensa estaba con Maduro cuando el presidente emitió un discurso en la academia militar de Caracas el jueves.

Los otros dos funcionarios clave –Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, e Iván Rafael Hernández Dala, comandante de la Guardia de Honor Presidencial y de la contrainteligencia militar- estaban más dispuestos a que la transición funcionara, aclaró la persona.

Figuera y Padrino se encuentran entre las personas que han sido sancionadas por EU, donde sus activos han sido bloqueados.

Pero puede ser que muchos más se resistan. Hubo confusión sobre quién daría el primer paso, según una persona cercana a la situación. Puede ser que había tantos participantes que nadie sabía realmente qué hacía el otro.

Las conversaciones comenzaron cuando venezolanos con vínculos con altos funcionarios del régimen y la oposición se ofrecieron para actuar como puentes.

Al menos uno de estos intermediarios está sancionado por Estados Unidos y buscaba una indulgencia, manifestaron tres personas familiarizadas con el acuerdo.

Los funcionarios estadounidenses han indicado en repetidas ocasiones que los altos funcionarios venezolanos dispuestos a girar su lealtad hacia Guaidó quedarían libres de varias sanciones.

Desde enero, Estados Unidos ha logrado que más de 50 países reconozcan a Guaidó como presidente interino, en vista de que la reelección de Maduro el año pasado fue falsificada, tornándola inválida.

Elliott Abrams, enviado especial del Departamento de Estado para Venezuela, señaló a una estación de televisión venezolana el miércoles que «la mayoría del alto mando estaba en conversaciones con el Tribunal Supremo de Justicia y con Juan Guaidó sobre un cambio de gobierno que implica la salida de Maduro y garantías para los militares».

Comentó que las negociaciones habían resultado en un documento de 15 puntos que incluía una «salida digna» para Maduro y el reconocimiento por parte del Tribunal Supremo de Guaidó como presidente interino con elecciones dentro de un año.

Se había asumido ampliamente que Leopoldo López, exalcalde de un distrito rico de Caracas, sería un candidato destacado.

El líder opositor Leopoldo López y su esposa Lilian Tintori.

El líder opositor Leopoldo López y su esposa Lilian Tintori.Fuente: Reuters

El jueves, un tribunal de Caracas emitió una orden para López, revocando su arresto domiciliario y ordenando que cumpliera los ocho años restantes de su sentencia de 13 años en la prisión militar de Ramo Verde.

Fue declarado culpable de cargos que incluían incendio premeditado e instigación a la violencia luego de encabezar protestas contra el gobierno.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español informó en su sitio web que López «en ningún caso» sería entregado a las autoridades venezolanas.

López espetó que no tenía intención de regresar a la prisión donde pasó tres años.

«Pasé dos años en completo aislamiento en Ramo Verde», aseveró. «No fue fácil. Fui torturado. No quiero volver a la cárcel, porque la cárcel es el infierno. Pero no le tengo miedo a la cárcel, al igual que no le tengo miedo a Maduro».