Estuve en la tierra que me vio nacer hace ya algunas décadas y, prácticamente sin querer, me reuní con algunas compañeras y compañeros de mi generación de la escuela secundaria. Fuimos pocos los presentes, pero la convivencia con los condiscípulos fue como una bocanada de aire fresco entre el calor sofocante que se ha sentido estos últimos días, particularmente en mi pueblo. Pertenezco a la 4ª generación de la Escuela Secundaria Federal número 1 ‘Dr. Enrique Herrera Moreno’ de Córdoba. La escuela se fundó en 1969, como preámbulo a la descentralización del sistema educativo del gobierno federal de 1972. En aquellos años, en Córdoba nada más funcionaba la centenaria escuela secundaria y de bachilleres oficial dependiente del sistema educativo estatal. La federal como coloquialmente se la llamaba, empezó a funcionar en una vieja casona colonial del centro de la ciudad, mientras se construían las instalaciones definitivas en la periferia, no obstante este proceso se tuvo que acelerar debido al temblor que la madrugada del 28 de agosto 1973 afectó a buena parte del centro del estado y algunos municipios de Puebla y Oaxaca. La antigua casona no resistió el impacto de 7 grados en la escala de Richter quedando severamente dañada, por lo que el segundo año ya lo hice en las nuevas instalaciones que estaban a medio construir. Éramos 4 grupos, del ‘A’ al ‘D’, con alrededor de 200 alumnos. Esta generación a la que me tocó en suerte pertenecer no estoy seguro que haya sido la más ejemplar, de lo que sí estoy cierto es que todas ellas y ellos con los que compartí aulas y aspiraciones en aquellos lejanos años dejaron profundamente marcada la existencia del que esto escribe. Ha corrido mucha agua bajo el puente desde entonces, y no obstante ello, el tiempo no ha menguado un ápice su carácter bondadoso, generoso y solidario. Todas ellas y ellos han sido dotados de un corazón y un alma que supera cualquier prueba de nobleza, fraternidad e incondicionalidad. Va un abrazo cariñoso para todos ellos, pero en especial quiero mencionar a Lety, Mary, Margarita, Rocío, Isela, Gely, Tere, Julieta, Raquel, Jorge, Enrique, Alejandro, Víctor y Efraín, que estuvieron presentes en la reunión de días pasados. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal