Siendo Gobernador de Veracruz don Agustín Acosta Lagunes pensó en doña Fallita Murillo- quien manejaba una casa de pensión para estudiantes universitarios y era muy querida en la ciudad- para que fuera la candidata priísta a la diputación local por Xalapa. Y para ello le envió a un representante a ofrecerle la candidatura, a quien doña Fallita le respondió: “Dígale al señor Gobernador que le agradezco mucho su gentileza y que le pido me disculpe porque a mi esas cosas de la diputería nunca me han gustado”.