*Nada como la tierruca. Camelot.

2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA

Llego a mi aldea. Hago un vuelo rápido de 10 horas desde el aeropuerto londinense al Juárez de México (ignoro porque le van quitando poco a poco el nombre del Benemérito a este aeropuerto, y solo lo nombran Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, gachos), sin turbulencias y con mirar una película y luego dormir lo que se pueda y la meme en el aire es más sabrosa. Antes ver una buena película, Tolkien, la historia del escritor inglés, huérfano, que junto a unos amigos se encumbran a ese arte de escribir y crear, hasta llegar con El señor de los anillos. Un buen servicio de Aeroméxico, una buena atención. La cenita, el pollito lavado como dan en todos los vuelos, o una pasta media desabrida. Pero tocamos tierra a las 3 de la madrugada y al área del aeropuerto a tomar un café y un yogurt y a escribir este relato para un 2 de octubre que no se olvida, que el presidente AMLO, en lugar de aplicar la fuerza de la ley pide a los vándalos que no hagan destrozos, o que su mami los regañará. En el tuiter, donde se agitan los corazones, nos enteramos desde tierras extrañas de la muerte del gran José José, el más grande cantante de nuestra generación, nuestro Frank Sinatra, un hombre que había perdido la voz por el alcohol y sus excesos y por la cortisona que tenía que ponerse antes de cada concierto, para así poder cantar. Lo recuerdo y no encuentro la foto porque andaba de viaje, alguna vez que llegó a mi tienda, Discocentro, de la orizabeña calle Poniente 3, en los años 70s., promocionaba un disco en la marca Ariola y allí anduvo, en sus inicios para ser el más grande. Córdoba se lo adjudicó como suyo propio, porque de joven cantaba en un restaurante llamado Melka, donde muchos cordobeses lo hacían suyo. Yo recuerdo que el Chumo, quien era su representante, murió un domingo bajando las Cumbres de Acultzingo, en la última curva conocida como la Balastrera, en un vochito bajaba a ver a su familia y chocó. José José lo resintió mucho, era no solo su representante, era como su hermano. Vendrán los homenajes mientras el cuerpo aparece y la familia, como la de Juan Gabriel, deje de pelear y entregárselo al pueblo, que de ahí vino, él mismo quiso una misa en la Basílica de Guadalupe al pie de la Morenita, nuestra amada Virgen de Guadalupe. Y de todo lo que he leído, me quedo con el gran homenaje que le rindió el diario español El País, en un reportaje de febrero de 2016, firmado por Juan Diego Quezada, le titularon: “¡Mil años viva Don José José!”, lo pueden buscar y leer en Internet con este título, una joya de bien escribir, de sus pesares, de sus tormentos, de sus años de teporocho, toda una vida plasmada en unas cuartillas escritas, como lo hacen los mejores periodistas de habla hispana, los de El País. Búsquenla. Que el Príncipe que se volvió Rey siga viviendo en la música que lograba, de cada long play de 10 canciones meter 6 0 7 a los primeros lugares, cosa que pocos han hecho, de ahí a vender los 120 millones de discos en su carrera. Descansa en paz, gran Príncipe de la canción.

LAS CHUSCAS

Entre las cosas chuscas que asombran al llegar, los memes subliman y divierten, al olvidadizo Jefe Diego se le olvidó pagar el Predial desde endenantes, y ahora debe como 900 millones de pesos, ya le dijeron que vaya y se caiga la Belén cantando, en abonos chiquitos como Elektra. Y un meme donde el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, asegura que “Estamos recuperado más vehículos de los que se roban”. Y los aplausos y las risas llegaron. Los líos de box entre el comentarista David Faitelsson y el Canelo Álvarez. También la polémica de la dura entrada del Chiva ‘Pollo’ Briseño al Gio americanista, que rememoró aquella agresión y entrada salvaje del carnicero, Andoni Goikoetochea, al gran Diego Armando Maradona, que lo envió a la sala de operaciones, un 24 de septiembre de 1983, presente lo tengo yo. Son los gajes del oficio, dirán algunos. Mientras, al estar arriba del Embrear rumbo a Veracruz, el piloto, a las 6:30 de la mañana, lo tuvieron en la pista una hora retrasado, porque no había manera de darle salida. Y así queremos llegar al Primer Mundo, con atrasos en los vuelos de la Terminal 2, de Aeroméxico. Pero el presidente dice que son complots. Ajá. Llego a mi aldea y me reintegro a las cosas de este lado del mundo, en nuestro Veracruz querido y muy maltratado.

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