El reto de los diabéticos

Enrique Alberto Mendoza Filidor

 

“A July, mi esposa por su paciencia,

amor y cuidados en mi recuperación”.

 

Una de las características más importantes de quienes padecemos diabetes, es que no asumimos la realidad que tenemos, no tomamos conciencia de esta enfermedad que se convierte en una asesina silenciosa y que nos traerá terribles consecuencias al no asumir el reto que representa todos los días, en la mañana tarde y noche.

 

La Federación Mexicana de la Diabetes Asociación Civil presenta una extraordinaria gama de información que podemos aprovechar en nuestro beneficio, donde considera que “La diabetes en una condición crónica que ocurre cuando el cuerpo no puede producir suficiente insulina o no puede utilizar insulina, y se diagnostica observando los niveles altos de glucosa en sangre.
La insulina es una hormona producida en el páncreas. Se requiere para transportar la glucosa desde la sangre al interior de las células del cuerpo donde se utiliza como energía. La falta, o ineficacia, de la insulina en las personas con diabetes significa que la glucosa continúa circulando en la sangre. Con el tiempo, los altos niveles resultantes de glucosa en sangre (conocida como hiperglucemia) causan daño a muchos tejidos del cuerpo, dando lugar al desarrollo de complicaciones para la salud que pueden ser incapacitantes y poner en peligro la vida”. http://fmdiabetes.org/

En el Atlas de Diabetes de la Federación Internacional de la Diabetes en su séptima edición, nos dice que: “La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo, la glucosa en sangre alta es el tercer factor de riesgo principal para la mortalidad prematura, después de la presión arterial alta y el consumo de tabaco. Muchos gobiernos y profesionales de la salud pública, continúan no siendo conscientes del impacto actual de la diabetes y sus complicaciones”.

De acuerdo a las estadísticas hoy hay alrededor de 340 a 536 millones de diabéticos en el mundo y para 2040 existe la probabilidad de que haya entre 521 y 829 millones.

Una de las principales razones que me mueven compartir esta reflexión con ustedes, es porque yo he sido sumamente irresponsable durante muchos años, ignorando por completo los grandes riesgos y las severas consecuencias a las que me tengo que enfrentar por no cuidarme bajo ninguna circunstancia.

En varias ocasiones he caído hospitalizado por consecuencia de afectaciones que ocasiona la diabetes, con dificultades para respirar, entumecimiento de piernas y pies, así como manos y brazos, problemas con la vista, renales, cardiacos, en síntesis un estuche de monerías, por lo que cada vez se incrementan los malestares, generando una grave consecuencia económica y familiar.

Lo último que he tenido que atravesar, ha sido un problema severo de circulación que ocasionó que erróneamente metiera los pies en agua caliente con árnica, remedio tradicional, pero al no sentir la temperatura real del agua, me ocasionó quemaduras severas en los pies. Lo anterior me obligó a permanecer sin poder caminar por dos meses y medio.

Me encomendé a Dios y gracias a los cuidados de mi esposa, es que he podido salir adelante, superando esta difícil prueba.

Veo constantemente a muchas personas, quienes como yo tienen diabetes pero no toman en serio esta enfermedad, la que debemos ver como una forma diferente de vivir la vida, en la que podemos controlar sus terribles consecuencias a través de un solo remedio, una adecuada alimentación. No significa tener dieta, porque en cuanto escuchamos esta palabra muchas personas sufrimos irremediablemente porque significa abstenernos de comer cosas a las que estamos acostumbrados y que por la azúcar nos genera mucho placer.

Ahora estoy convencido que sí se puede, cuesta mucho trabajo, a veces pareciera imposible pero si es posible.

Regular adecuadamente mi alimentación, comer lo que de verdad debo consumir, omitiendo por completo los carbohidratos, azúcares, controlando las porciones de comida y el ritmo con el que debo de comer, ha permitido mejorar la calidad de mi vida.

Durante estos tres meses que llevamos encerrados he podido controlar el nivel de mi azúcar entre 90 y 110 de glucosa, lo que representa el más grande de mis logros personales, más allá de obtener un reconocimiento por un curso o un concurso, más allá de lograr otro doctorado y obtener otro trabajo. Ver esta medida en el glucómetro, es un verdadero triunfo, te comparto como una reflexión con todos ustedes.

Considero que lo más importante, lo que está por encima de todo es mi bienestar, salud y el control adecuado de los niveles de azúcar para disminuir el daño ocasionado en todos el cuerpo.

Una cosa he aprendido que las palabras de aliento alimentan el alma, que la comunicación intrapersonal es fundamental para decirnos a nosotros mismos: “Sí puedo, no me daré por vencido”.

Hoy quiero expresarles a ustedes a través de Crónica del Poder, que la vida es maravillosa, despertar y sentir el latido de nuestro corazón, de respirar y sentirnos seguros en paz es algo que no tiene precio.

Sé que muchas personas en este momento atraviesan por circunstancias inmensamente difíciles como consecuencia de la diabetes, que el proceso de vida que nos orilla la diálisis es verdaderamente un sacrificio en el que no sólo lastimamos nuestro cuerpo sino a la familia entera.

Ahora comprendo que estuve a punto de ser parte de una estadística nacional, por ser el estado de la República como el primer lugar nacional en amputación de dedos y pies.

Desde mi humilde morada, con la fe que tengo mucho más fortalecida en Dios, elevo mi oración para que todas las personas que padecen diabetes se sobrepongan, y si están aún a tiempo de corregir el camino que tomen la mejor decisión de comer correctamente.

Me han demostrado que no es quitar comida, solo es regular, disminuir cantidades y evitar por completo la comida que no alimenta ni nutre, sólo engorda por ser sumamente dañina por sus altos grados de azúcares, carbohidratos y grasas.

Recuerdo con muchísimo aprecio y reconocimiento al Doctor Cuervo, Q.E.P.D., internista del Módulo de la Universidad Veracruzana.

Tomó la decisión de darme una atención especial para platicar conmigo, para hacerme entender en qué consiste cada alimento que consumo y como es en algunos casos que al mezclarse generan sustancias nocivas para mi organismo. Fue tanta su devoción para hacerme entender que al salir de la misma consulta médica acudí enfrente a comprar una botella de agua. Al ingresar al negocio puede percatarme que todos, absolutamente todos los productos que venden en estas tiendas de conveniencia están llenos de sustancias tóxicas y que propician esta terrible enfermedad.

Muy querida veracruzana y veracruzano: Hagan lo posible por aprovechar esta enseñanza en la que expreso que la solución está en lo que comemos.

En saber combinar los alimentos para generar el disfrute total de sus sabores y olores omitiendo por completo lo que mucho nos perjudica.

Ahora ante la pandemia somos una población vulnerable y debemos cuidarnos más por ello es imprescindible que tomemos todas las precauciones hasta que se encuentre una vacuna que alivie este terrible mal que tanto nos afecta.

Dios les dé a todas y todos buena salud.

 

orador@nullmendozafilidor.com