El entonces Gobernador Agustin Acosta Lagunes le envió una tarjeta al Tesorero General Carlos Gutiérrez de Velasco, “recomendando” que nombrara al titular de estas Cápsulas como Jefe de las Oficinas de Hacienda. Don Carlos me mandó a llamar, diciéndome: “Oye, Felipe, si tú querías ocupar ese cargo, me hubieras dicho, somos amigos”. En ese momento, se anunció el titular de Seguridad Pública, Mario Arturo Acosta Chaparro; pidió que lo pasaran, y a mi que no me fuera. Entró encabritado el controvertido militar, y le espetó: “Carlos, tiene tres meses que no le pagan a mis hombres que traje de Guerrero- eran bastantitos-. Si no les pagan pronto, me voy a ver en la necesidad de permitirles que empiecen a asaltar a los ciudadanos”.. Y, pues, les pagaron.