Salvador y Agustín.

 

Por: Ed. Dr. Claudia Viveros Lorenzo

 

El estado de Veracruz es cuna de artistas realmente importantes, y cómo no, si lo traemos en la sangre. No podemos negar nuestra raíz Totonaca, la cual siempre se distinguió por ser la etnia más cultural del territorio Azteca. Tenemos grandes ejemplos en música, teatro, pintura, danza, cine, que a través de la historia han ido marcando trayectoria y a su vez, puesto en el ojo del huracán a nuestro estado, señalándolo como tierra productora de talento. Y aunque actualmente tenemos en la cima de la popularidad personajes como Salma Hayeck, no debemos olvidar otros ilustres y talentosos artistas.

 

Hoy quiero detenerme en dos grandes Salvador Díaz Mirón y Agustín Lara. El primero, poeta, político y periodista. Fue diputado, pero su gran pasión fueron las letras, en especial la poesía. Nació y murió en el Puerto de Veracruz. Aunque estuvo un tiempo exiliado en España y Cuba, donde ejerció el magisterio e incluso fue maestro de Alejo Carpentier. Elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua en 1910, su obra se enmarca en la corriente del Romanticismo. Autor de poemas impactantes como “A Gloria” y “El Fantasma” que escribió en prisión, dedicado a Jesucristo.

 

Don Salvador es una figura realmente importante, pero que por algún motivo se ha ido dejando de lado y olvidando. Mire que su estatua a andado de un lugar a otro, como si fuera uno más, cuando no lo es.

 

Algo parecido pasa con Don Agustín, de origen Tlacotlalpeño, autor de grandes y reconocidas canciones a nivel mundial como “Solamente una vez” y “Granada”, por la cual se hace acreedor de manos de el Dictador Francisco Franco de una casa, en ese lugar, por la maravillosa creación artística escrita, (como dato curioso) sin conocer España.

Sus aportaciones al arte, lo catapultaron como el “Flaco de Oro” e hicieron que grandes como Joaquín Sabina, Ángeles Mastreta, Kado Kostzer y Sergio García Ramírez, dentro de la música, la literatura y el teatro. Trovador, compositor, esposo de grandes figuras de la época como María Félix, amigo de Toña la Negra y Pedro Vargas.

 

Los dos veracruzanos, nacidos en siglos pasados, con museos dentro de la ciudad y bustos representativos. Figuras que no debemos dejar pasar. Personajes que aportaron y dejaron huella, más allá de sus vidas personales, que a las finales, nadie tiene perfectas, pero que repito, dejaron precedentes al mundo y por lo que nos debemos sentir orgullosos y tener como ejemplos a seguir. Lo invito a rascar más sobre estas figuras, a conocer sus casas que se han convertido en museos y que nos acercan a su vida y a las que podemos acudir para impregnarnos de su arte y esencia y que, con nuestra visita, se mantendrán vivas y ayudaremos a que el esfuerzo que nuestras autoridades culturales hacen por mantenerlas no sea en vano. El arte nos humaniza, nos sensibiliza y nos reencuentra con emociones básicas como la benevolencia, misericordia y el amor, ese del que ya hablamos tan poco.

 

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