Cuarenta productores y artesanos veracruzanos ofrecieron una gran variedad de plantas de nochebuena, conocidas en todo el mundo como poinsettias, en la Expo Nochebuena y Artesanal 2015, que se realizó en el Parque Doña Falla del 13 al 15 de noviembre, que se ubica en la avenida Lázaro Cárdenas, esquina con la avenida Rafael Murillo Vidal; el horario del parque es de nueve de la mañana a siete de la noche.
Vale la pena el pretexto para un recuento histórico, ya que Joel R. Poinsett fue el primer Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos en México, misión en la que fue encargado de convencer a los entonces primeros presidentes, y al primer emperador, de vender Texas, Coahuila, California, Sonora y Nuevo León a los yankis.
Huelga decir que no tuvo éxito y cerca de 1830 salió huyendo, dejando tras de sí el rito yorkino de las casas masónicas, que le dio muchos dolores de cabeza a los entonces masones escoceses, y la estela de la doctrina Monroe, que compartió con su amigo Santi.
También se llevó las nochebuenas, y por ello, se les conoce como poinsettias en todo el mundo. Decía que se llevó las nochebuenas y el honor mexicano, porque tardarían 16 años en regresar a hacernos la guerra y adueñarse de medio territorio nacional, echándole la culpa, por cierto, a Santa Anna de todos nuestros males, cuando no son culpa más que de los vecinos del norte.

El azote del continente

Extraigo unos párrafos interesantes del artículo de Iván Vélez (http://bit.ly/1QFn8Pe), en el que también da origen en Joel Roberts Poinsett a otro término ampliamente utilizado (más ahora en Catalunya): españolista.
“El 4 de marzo de 1830, el Registro Oficial de los Estados-Unidos de México, recoge la llegada de diversas cartas enviadas en febrero desde Nueva Orleans, en las cuales se informa de las evoluciones de Poinsett ya regresado a su país. Su nada honrosa salida de México, propició que este se dedicara a propagar distintas especies por la nación norteña.
“De entre estas, cabe destacar la acusación hecha al gobierno de México, el mismo que había pedido su expulsión, de «monarquista» y «españolista». Si bien, lo ajustado de las fechas, introduce un importante grado de confusión, pues Anastasio Bustamante (1780-1853) toma el poder el 1 de enero de 1830 tras levantarse en armas contra el propio Guerrero, circunstancia que propicia que un convulso mes de diciembre viera pasar por la presidencia mexicana, y en el plazo de dos semanas, a José María Bocanegra y Villalpando (1787-1862) y al triunvirato formado por Pedro Vélez (1787-1848), Luis Quintanar (1772-1837) y Lucas Alamán. Aunque enfrentados entre sí, los integrantes de este heterodoxo grupo tenían importantes cosas en común, como es la adhesión, es el caso de Guerrero, al Plan de Iguala (1821) que propugnaba un México independiente bajo un monarca de la casa Borbón, o el pasado como combatientes realistas de algunos de ellos, destacando de entre ellos el propio Bustamante.
“Por otro lado, todavía estaba muy reciente el episodio de Tampico. Recordemos: el 27 de julio de 1829, desembarcaron unos 3500 soldados españoles para tratar de recuperar México bajo las órdenes del General de Brigada Isidro Barradas Valdés (1782-1835), hijo de Matías Barradas de Miranda, primo hermano de Sebastián Francisco de Miranda (1750-1816), circunstancia que no impidió que hallara la muerte al ser degollado por los republicanos durante la Guerra de la Independencia de Venezuela. La intentona de reconquista encabezada por Barradas, supuestamente apoyada por la Santa Alianza y por el propio Wellington, fue repelida en gran medida por la población civil. Tras tomar un desolado Tampico, las tropas realistas se adentraron en terreno mexicano, ocasión que aprovechó el ejército mexicano para vencer a la guarnición que había quedado en la ciudad. Las escaramuzas, a las que se sumaron las enfermedades, se prolongaron hasta la derrota española, acaecida el 11 de septiembre de ese mismo año.”

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