1) "Alegre río, tu cristalino fulgor.. tu curso límpido, tu agua errante.. son un emblema invocador.. de la belleza: el corazón abierto.. el risueño serpentero del arte.. en la hija del viejo Alberto.. Más cuando en ella en ti se mira y, de repente.. tus aguas se iluminan y estremecen.. entonces, el más bello torrente.. y su humilde devoto se parecen.. pues ambos llevan su imagen anclada.. uno en el cauce, otro en el corazón.. en ese corazón que su mirada.. intensa, honda, enciende de emoción"... 2) Amigos que por siempre nos dejaron.. Caros amigos para siempre idos.. ¡Fuera del tiempo.. Y fuera del espacio!.. Para el alma nutrida de pesares.. Para el transido corazón, acaso".

La lluvia desnuda se aventura en tu cuerpo. Humedece los recintos externos, acaricia el mapa de la piel, atesora el almíbar de los recuerdos y evita que la ternura se detenga en algún puerto melancólico. La lluvia incursiona en redondeles y se enmaraña en los cabellos. Baja por la hondura de la espalda, amenaza con ir sin escrúpulo alguno hacia los collados del deseo. Deja que los labios perciban la sal de las promesas, la ponzoña de los adioses, el virus de los amores sibilinos. Se quedó en el oasis inconsolable esperando sedientos y moribundos. Se quedó contando los espectros del desierto, mientras las evocaciones del primer abrazo agonizaban en medio de la arena. La lluvia no sabe de ideologías impúdicas. Sabe de orgasmos en medio del céfiro. La lluvia, sospecho reprobó la física cuántica mientras fundaba poesías irredentas con la gramática de tu cuerpo en fuga. Sin embargo, la lluvia, con todo lo mal que procede a veces, suele quedarse rasguñando en la ventana, mientras yo – se le nota la envidia- hago un Doctorado hierático de orfebrería en la tersura de tu alma. La lluvia ausculta gemidos de galleta de soda y prefiere pensar que es un alarido escalofriante de Shakira. Yo me quedo pensando (y ella se lo niega) en la confabulación de la lluvia. La lluvia, en cambio, piensa que yo, soy un avieso más, que no sale damnificado por su culpa. Publicado por Osmen Wiston Ospino Zárate en "Escrituralidad"

La década del sesenta en los Estados Unidos fueron años muy difíciles. En 1963 asesinaron a John F. Kennedy, el magnicidio lo cometió, según la historia oficial, un fanático pro comunista Lee Harvey Oswald. En 1965 murió otro activista pro derechos de los afroamericanos, Malcolm X (El-Hajj Malik El-Shabazz), y en 1968, con tan solo unos meses de diferencia, dos crímenes cimbraron al país y lo dejaron profundamente herido, en abril fue muerto por arma de fuego el pastor bautista Martin Luther King, también defensor de los derechos civiles de la población de color estadounidense y, poco después, Robert Francis Kennedy (Bobby), que estaba en pos de la nominación del partido demócrata a la presidencia de los EUA. Mientras tanto en el mes de octubre, con una diferencia de tan solo 10 días, en México explotaba el movimiento estudiantil del 2 de octubre y la inauguración de los XIX Juegos Olímpicos de 1968. Con todo, los juegos se desarrollaron en medio de una relativa calma, hasta que el 16 de octubre en la ceremonia de premiación de la competición de los 200 metros planos, los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos, que a la postre habían obtenido las medallas de oro y plata, respectivamente, a la hora en que se entonaba el himno nacional de su país, levantaron cada quien el puño derecho e izquierdo portando un guante de piel de color negro, con la cabeza baja en señal de luto y otros aditamentos corporales en señal de protesta por la segregación racial que se vivía en su país y, por supuesto, en señal de luto también por el asesinato de Martin Luther King. La imagen de ambos deportistas dio la vuelta al mundo y fue como la bandera (el símbolo) de algo que se conoció como el ‘Black Power’ (Poder Negro). Duras imágenes, ¡durísimas instantáneas! que han quedado grabadas en la serie iconográfica de la memoria histórica del siglo XX. Lo escribió Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

A ellos ya los vimos y escuchamos en vivo y, la verdad, como diría Quique Iglesias, son toda una "experiencia religiosa", grandiosos músicos, y no nos va usted a creer en dónde los vimos, pues en el meritito Boca del Río, en el World Trade Center, no nos los podíamos perder, crecimos con ellos en la universidad y su rock es de esos que nunca pasa de moda y siempre se escucha bien, trasciende, Toto, la agrupación formada a mediados de los años 70 en Los Angeles por Jeff Porcaro, el baterista -ya fallecido-, y David Paich, con ustedes Hold the Line para toda la ciberaudiencia de Carrusel FM: https://www.youtube.com/watch?v=ibxxkNRumN4

!) "Necesaria la experiencia para saber cualquier cosa. 2) No hay nadie tan humilde, que no tenga para dañar. 3) Reino en lugar ajeno no está seguro. 4) Para bien obrar, el que da debe olvidarlo luego, y el que lo recibe, nunca. 5) Los demasiados frutos no llegan a madurar. 6) Sé útil primero a los demàs, si quieres ser útil a ti mismo. 7) Muy pocos aciertan antes de errar. 8) La ambición por la honra nunca mira obstáculos. 9) Feliz quien desprecia la fortuna. 10) Las buenas costumbres se conforman unas con otras, y por eso duran. 11) Lo que de raìz se aprende, nunca del todo se olvida. 12) Obedecer a Dios es libertad". Las enviò Jessed del Angel Merlasca.

En aquellos años pretéritos, estamos hablando de mediados de los ochenta, o sea ya hace algunos años, era –y sigue siendo- un lugar común ir a comer en la capital a los famosos “botaneros”. De hecho un servidor lo más parecido que conocía eran las cantinas, más eufemísticamente llamados bares, había emigrado de la CDMX en donde esos lugares son verdaderos templos del buen beber y del buen comer –cuando pasa uno enfrente de ellos mínimo hay que santiguarse y en una de esas hasta hincarse-: “El Nivel”, catalogada como la más antigua de la CDMX; “La Ópera”, famosa porque aún aloja un balazo de Pancho Villa en una de sus paredes; “La Montejo”, muy cerca de la Universidad Lasalle en Benjamín Franklin; “La Polar” en el Circuito Interior y el “Gante”, en la calle que lleva el mismo nombre, y para qué le sigo porque van a tildar al que esto escribe de sibarita, la cosa es que en Xalapa empezamos a descubrir esos lugares en los que con una cerveza le sirven a uno una botana muy típica, fue entonces cuando descubrimos el famoso “Veinte”, que está ubicado en la calle de Miguel Alemán 20 y que para no quebrarse mucho la cabeza le pusieron por nombre el número de su domicilio. En aquellos años el “Veinte”, que se me perdone la expresión, era una cantina más bien con facha de cantinucha por la que no daba uno ni un tostón por ella, pero bueno, la cosa era “explorar”, y la primera vez que fuimos ¡qué grata sorpresa!, a la primera chicha que pedimos que nos sirven un caldito (texmole) rojo de puerco, picoso, delicioso, acompañado de sus respectivas tortillas; después, a la segunda güera, te hacen llegar uno o dos tacos dorados de papa o pescado con su respectiva lechuga, crema y queso espolvoreado, pero eso es nada más como abrir boquete, el “Veinte” tiene servicio a la carta con platillos que se han vuelto un emblema de la comida del mediodía: cecina con frijoles refritos y rodajas crudas de chile jalapeño y cebolla con sal y limón; el queso fresco o tipo jarocho frito, servido igual con la misma guarnición y tortillitas, y de ahí una carne enchilada hasta una mojarra al gusto. Hoy el “Veinte” ya no es más lo que fue, ya dejó atrás ese sabor como de barrio y se ha convertido en un lugar hasta “elegantioso”, pero sigue conservando ese sazón en sus platillos único en Xalapa que siempre deja satisfechos a sus comensales, ¡ahh, y una cosa más!, siempre encuentra uno a buenos amigos con los que se ha coincidido a lo largo de todos estos años con los que se disfruta más la visita al famoso “Veinte” de Miguel Alemán. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal. Foto de Facebook.

1) "Lo de menos es que sea el Cuarto Poder. Lo que importa es poder en el cuarto": Efraín Huerta. 2) "Los celos por cuestiones de poder son más aguijones que los celos por cuestiones de mujer": Fernando López Arias. 3) "De dos que se quieran bien, con uno que se bañe basta: Pedro Brull. 4) Más vale dinosaurio en nómina que modernizador en la banca": podría ser de Alfonso Martínez Domínguez. 5) "No hay hombre grande para perro que ha de mearlo": de la vieja sabiduría popular. 6) "La democracia es la peor forma de gobierno posible... pero no conozco otra mejor": Winston Churchill. 7) "Un arqueólogo es un sabio cuyo futuro está en las ruinas": Pedro Brull. 8) "Para soportar esto del poder hay que tener flaca la memoria, gruesa la piel y harta cerilla en los oídos": don Porfirio. 9) "Entre el amor y el opio, prefiero el opio": Bioy Casares. 10) "La urgencia de salvar a la humanidad es casi siempre la máscara con que se disfraza la urgencia de gobernarla": Mencken.. Tomado del libro "Monólogos y Diálogos" de Froylán Flores Cancela,

Ahora que recordaba el 89 aniversario del fallecimiento del bardo Salvador Díaz Mirón hacía memoria de las lecturas que he hecho del género poético. No soy de ninguna manera un conocedor, pero si por gusto personal fuera, me inclino más por la prosa que por el verso. Me gustan Jaime Sabines y Octavio Paz, me es difícil la de mi paisano Jorge Cuesta –me queda claro que su poesía no está hecha para mi insensibilidad-, y me fue aún más difícil tratar de leer un ensayo que sobre Cuesta escribió en los 80 Inés Arredondo, pensaba, ingenuo, que ese trabajo me ayudaría a desentrañar la difícil poesía del cordobés (“Capto la seña de una mano, y veo que hay una libertad en mi deseo; ni dura ni reposa; las nubes de su objeto el tiempo altera como el agua la espuma prisionera de la masa ondulosa” fragmento de ‘Canto a un Dios mineral’), pero no, me la hizo aún más indescifrable. En los años setenta –finales- descubrí a Mario Benedetti, el uruguayo era como una moda entre los estudiantes de aquella época, era como que muy cool leerlo, más tarde descubrí a otro cordobés, ese sí con una prosa sencilla, comprensible, muy humana, me refiero a Rubén Bonifaz Nuño. Ya en los ochenta y noventa se me rebeló –gracias a mi esposa- un poeta al que yo considero ‘maldito’, el peruano César Vallejo (“Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... ¡Yo no sé!”), ¡ah qué hermosa y desgarradora poética!, y así leí a Miguel Hernández, a Huidobro y a Machado, a Salvador Novo y a García Lorca, todos deslumbrantes a mi modesto entender, pero su poesía no la cambio por la de Sor Juana, Pita Amor y el renombrado Díaz Mirón, que hicieron poesía como jugando, enlazando y entrelazando palabras hasta formar rimas sencillas y bellas pero con una profunda significación, así recuerdo otra de nuestro ‘vate pendenciero’,: “Los claros timbres de que estoy ufano, han de salir de la calumnia ilesos. Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan... ¡Mi plumaje es de esos!”. Díaz Mirón vivió entre letras, balas y pleitos callejeros, en numerosos duelos arriesgó la vida para lavar su honor. Personaje de novela, hijo de un ex gobernador de Veracruz, fue acusado de homicidio, padeció la reclusión, el destierro, fue diputado, enfrentó a Carranza, fue porfirista declarado y seguidor del usurpador Victoriano Huerta, una vida de leyenda no cabe duda. Lo escribe Marco Aurelio González Gama, directivo de este Portal.

A la que pasa. "La avenida estridente en torno de mí aullaba.. Alta, esbelta, de luto, en pena majestuosa.. Pasó aquella muchacha, con su mano fastuosa.. Casi apartó las puntas del velo que llevaba... Agil y ennnoblecida por sus piernas de diosa.. Me hizo beber crispado, en un gesto demente.. En sus ojos el cielo y el huracán latente.. El dulzor que fascina y el placer que destroza... Relámpago en tinieblas, fugitiva belleza.. Por tu brusca mirada me siento renacido.. ¿Volveré acaso a verte? ¿Serás eterno olvido?... ¿Jamás, lejos, mañana? pregunto con tristeza.. Nunca estaremos juntos. Ignoro a dónde irías.. Sé que te hubiera amado. Tú también lo sabes". El vino de los amantes. ¡Hoy es espléndido el espacio!.. Sin freno, ni espuelas, ni brida.. Partamos a lomos del vino.. hacia un cielo divino y mágico... Cual dos ángeles torturados.. por implacable calentura.. En el cristal azul del alba.. sigamos tras el espejismo... Balanceándonos sobre el ala.. del torbellino inteligente.. En un delirio paralelo... Hermana, navegando juntos.. Huiremos sin reposo o tregua.. Al paraíso de mis sueños".

Abel Escobar Ladrón de Guevara (R.Jurista), Gonzalo Aguirre Beltrán, José Luis Melgarejo Vivanco, Luis Espinosa Gorozpe, Pedro Coronel Pérez, Othoniel Rodríguez Bazarte, Carlos Domínguez Milián, Lorenzo Casarín Uscanga, Angel Hermida, Raúl Contreras Ferto, Oscar Aguirre, Manuel Ramos Gurrión, Lauro Altamirano Jácome, Fluvio Vista Altamirano, Haydé González Rebolledo, María de la Luz Gutiérrez, Horacio Díaz Cházaro, Delia de la Paz Rebolledo, Emilio Gómez Vives, Sabino Huitrón Caballero, Octavio "Negro" Ochoa, Alfinio Flores, José Lizardi, Mario Chávez Buendía, Raúl Aguilar Maraboto, Francisco Palacios, Sergio Dorantes Guzmán, Roberto León, Jesús Salmerón Lezama, Miguel Bernal Garzón, Sergio Kauffman González, Juan Aguilar Nájera, Mariano Hernández, Fernando Vázquez Lobo, Gilberto Martínez Hernández y Eugenio Castañeda Vázquez, entre otros. Descansen en paz.
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