El Sistema Integral de la Familia tiene como antecedente más remoto a la “gota de leche”, Institución del sector social creada en 1929 con el fin de obtener leche y desayunos escolares a los niños desamparados de la capital del País y más tarde, dar lugar a la Asociación Nacional de Protección a la Infancia, organismo gubernamental de ampliar los programas de alimentación y atención a niños huérfanos y abandonados.
De tal modo, fue hasta el 13 de enero de 1977 cuando se decreta la constitución del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) organismo que tiene la responsabilidad de coordinar los programas gubernamentales de asistencia social y en general las medidas a favor del bienestar de las familias mexicanas. Se encuentra integrado por 32 sistemas estatales DIF y los sistemas municipales. Siendo un organismo público, descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propios.
En este sentido, la labor de las Presidentas de los Sistemas Integrales – DIF son de gran importancia para poder levantar a nuestra sociedad. Son el ente sensible, previsor y filantrópico de las administraciones públicas. Las Presidentas del DIF llegan al fondo del corazón para ver las necesidades académicas, educativas, médicas, discapacidades o capacidades diferentes, hambre, nutrición y techo.
En lo personal, pienso que la próxima Presidenta Honoraria tiene un gran compromiso para enaltecer y recobrar ese valor ético, moral y humano. Por ende, es necesario que en Veracruz se reglamente, o establezca ciertos lineamientos. Donde se considere que no por el simple hecho de ser las esposas (mandatario estatal y/o municipal) adquieran ese papel, que es público y está financiado y sostenido con recursos del erario. Con esto expreso, que si la esposa del gobernador o del alcalde, quiere hacer actividades con recursos públicos, pues que se asuma como servidora pública y que se someta a todo el marco jurídico de los servidores públicos, y que sea la directora del DIF y no la presidenta del patronato”. Apunto también, si se va integrar como funcionaria pública es importante que tenga conocimiento en la materia “y que tenga un perfil adecuado para el puesto que desempeña”.
Para este 2016, las esposas de los candidatos para la gubernatura del Estado de Veracruz presentan matices contrastantes y personalidades enriquecedoras. En sí, todas ellas… ¡unas damas! Pero de las cuales, unas las encontramos a la sombra del esposo, algunas otras como brazo derecho y otras más, usando el primer reflector y opacando al candidato.
En esta ocasión, me referiré a la señora Leticia Isabel Márquez Mora, esposa del candidato por la coalición “Rescatemos Veracruz” – Miguel Ángel Yunes Linares-. Al relatar mi punto de vista, recordé la cita de Jodi Kantor: “Hay que recordar la contradicción de que entre menos abiertamente política se vea una primera dama, más políticamente efectiva será”
En efecto, la señora Márquez Mora sella un estilo novedoso de fusión privada/pública al quehacer político, entretejiendo la calidez de referencias tradicionales de madre y cuidadora con un destacado ejercicio profesional y la gran fuerza de carácter que exige de las mujeres superar la exclusión de género para poder competir en los ámbitos público y masculino. Es una fusión de lo privado y lo público, de lo sensible y lo inteligente, lo emotivo y lo valiente que traen las mujeres a la arena política impregnando al proceso electoral mexicano un aire nuevo, más acabado, integrado y auténtico.
Y en esta perspectiva, si el 5 de junio, el voto favorece a su esposo Miguel Ángel Yunes su labor será ardua, puesto que deberá iniciar un cambio de perspectiva y enfoque en nuestros conciudadanos, para dejar a un lado interrogantes como: ¿estaremos los veracruzanos tan acostumbrados a la violencia que ya ni las cifras de muertos nos conmueven? ¿Qué ha pasado para que no nos inmutemos al ver la imagen de un desollado en la plana del periódico? ¿Qué hace falta para que reaccionemos y actuemos como “prójimos”?
Así como, acudir a las madres para que sensibilicen a sus hijos y les recuerden los valores básicos que son los hilos más resistentes del tejido social: la honestidad, la solidaridad, la atención al otro que podría traducirse en cuidar la salud y el bienestar. Con el fin de cambiar la realidad de ver todas mañanas una gran cantidad de indigentes envueltos en cartones que se congelan en los principales parques de las ciudades, sin que nadie se acerque siquiera a ver si todavía están con vida.
Señora Márquez Mora, su papel será trascendental y clave en el devenir de la administración Yunista al dar voz y devolver vida a un organismo único, íntegro y social como es el DIF – Veracruz.