*Todos los viajes tienen sus ventajas. Si el viajero visita países que están en mejores condiciones, él puede aprender cómo mejorar el propio. Y si la fortuna lo lleva hacia peores lugares, quizás aprenda a disfrutar de lo que tiene en casa. Camelot

EL SUEÑO TERRIBLE

Uno puede tener sueños malos, pesadillas que, de repente, suelen llegar imprevistas, más cuando se está tranquilo. Ayer tuve un sueño, pero no como el de Martin Luther King, yo no soñaba con las libertades y con un mundo en paz. Ni con los tres cochinitos, que están en la cama. Soñaba una calle fea, que en varios sueños se me ha aparecido, es como un tipo mercado y siempre sueño allí mal. Calle descendiente y muy oscura, y no sé qué demonios ando haciendo allí, yo que suelo cuidarme hasta de mi sombra. No comí nada pesado anoche, fui a un restaurante de estos japoneses, tipo Sushito, y esa comida, que por lo regular es arroz y vegetales, algo de pollo y carne, no suele caer mal. Pero iba yo con dos familiares en esa calle maldita que ubico en algún pueblo desconocido, lo ocurrente es que esa zona ya la he soñado algunas veces. Quizá allí vaya a morir y me vaya a encontrar a la calaca, como aquel cuento de Las mil y una noches, cuando en Samaria o Samarra, la muerte esperaba. Cito a Gabriel García Márquez:

“El criado llega aterrorizado a casa de su amo.

-Señor -dice- he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.

El amo le da un caballo y dinero, y le dice:

-Huye a Samarra.

El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra a la Muerte en el mercado.

-Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza -dice.

-No era de amenaza -responde la Muerte- sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá”.

SIEMPRE HAY POR QUÉ VIVIR

Así suele ser la vida, y se cuenta que el destino no está escrito, sino que lo escribimos nosotros. Pues a las 5:20 me desperté, justo en el momento que tres malos hombres (bad hombres, dice Trump) llegaban y nos secuestraban a mí y a dos familiares. En ese momento, quiso la providencia o un gallo texano que cantó aquí, que despertara. Me levanté con la adrenalina al fondo. Me eché agua fría en la cara y me despejé un poco antes de volver a la cama, me santigüe, como me enseñó el Padre Marcos, no fuera a continuar mi relato como el sirviente del cuento de Las mil y una noches. Ese sueño quizá me llegó, porque hace unos días, cuando el gobernador Yunes Linares habló del apañe de JDO, mencionó un caso terrible de cuando su hijo, Miguel, estuvo a punto de ser baleado y a la vez interceptado por gente mala, de la delincuencia organizada. Hubo gente que me pidió datos, yo lo recuerdo vagamente porque ocurrió en la parte norte de nuestro estado, lo poco que recuerdo es que lograron una o dos escoltas que traía el hijo evadir la persecución, donde hubo tiros y peligro de muerte. Me preguntaron cuándo había sido, y consulté a un biógrafo que me señaló que fue en tiempo del presidente Felipe Calderón (a quien Yunes quería), y de Javier Duarte (a quien Yunes no quería). Quizá por eso la muerte rondó mi sueño.

LOS POETAS

En los 1800 Estados Unidos parió un gran poeta, Walt Whitman, se le conoce como el padre de la moderna poesía estadunidense, y legó influencia en Rubén Darío, Wallace Stevens, León Felipe, D.H. Lawrence, T.S. Eliot, Federico García Lorca, Borges, Pablo Neruda. Fue periodista y controvertido, pero admirado poeta. Estoy con los poetas porque hace falta que venga aquí a este pueblo un poeta que escriba y narre el escenario. Bello, entre los venados, entre los bosques verdes y los álamos y todo aquello que es conservar la Naturaleza en toda su extensión. Porque la vida suele ser así, de cuentos, como ese legendario de León Felipe, que me aprendí de muy chico. Sé todos los Cuentos:

“Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos, que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, que el llanto del hombre lo taponan con cuentos, que los huesos del hombre los entierran con cuentos, y que el miedo del hombre… ha inventado todos los cuentos.

Yo no sé muchas cosas, es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos… y sé todos los cuentos.

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